… Y germinaron en suelo lunar

… Y germinaron en suelo lunar

Durante los últimos meses los apasionados de la exploración espacial hemos estado muy atentos al lanzamiento de Artemis 1 y al estreno del flamante sistema de lanzamiento espacial (SLS). Por fin, después de muchos retrasos, el cohete despegó con éxito llevando a la cápsula Orión rumbo a la Luna. Es solo la primera misión de un ambicioso programa espacial que quiere, no solo llevarnos de nuevo a pisar nuestro satélite, sino que incluso pretende instalar la que será la primera base lunar habitada.

Según ha adelantado la propia NASA esta base se llamará “Campamento Base Artemisa” (Artemis Base Camp) y en los elementos principales de su nacimiento serán un “hábitat capaz de albergar hasta a cuatro humanos a la vez, un rover no presurizado para transportar astronautas con traje por las cercanías del campamento y otro rover presurizado que permitiría desplazamientos de larga duración y lejos de la base”. Evidentemente, aún quedan por concretar muchos elementos e imprevistos que irán apareciendo más adelante como las telecomunicaciones de esa base, la energía, el soporte vital y, por supuesto, el sustento de los astronautas que permanezcan en ella.

Sin embargo, algunas de esas cuestiones se han empezado a aclarar ya, sobre todo las más básicas, y la posibilidad de cultivar en el propio suelo lunar ya es toda una realidad. Sabemos que la Luna tiene una estructura muy similar a la de la Tierra, posee un núcleo rico en hierro, y tanto su manto como su corteza se componen de minerales con altas proporciones de magnesio, silicio y oxígeno. No obstante la gran diferencia con nuestro planeta se encuentra en la superficie. La ausencia de atmósfera ha dejado desprotegido el suelo lunar que ha estado expuesto, durante millones de años, a los meteoritos, la intensa radiación y una gran variación de temperaturas entre el día y la noche. El resultado es un polvo muy pegadizo, de color gris oscuro y, según dicen los propios astronautas que lo pisaron, con olor similar al de la pólvora quemada (aunque seguramente ese olor sea debido a la oxidación del polvo lunar al contacto con el oxígeno dentro de las sondas).

La pregunta de si ese compuesto lunar podría resultar un buen sustrato para plantar ha estado durante muchas décadas abierta hasta que, hace unos meses, un equipo de investigadores publicaron la solución en el journal de Nature, Communications Biology.

La respuesta, en palabras de la propia NASA, es “un rotundo sí”. Para el estudio, los investigadores de Florida utilizaron algunas de las muestras que los astronautas de las misiones Apolo habían recogido durante sus caminatas lunares en la que plantaron Arabidopsis thaliana, una planta bien conocida por los laboratorios de todo el mundo que la suelen utilizar para multitud de experimentos.

Efectivamente las plantas lograron germinar y crecer en el regolito lunar, pero los investigadores querían también comparar ese crecimiento con el de la misma planta en sustratos procedentes de la Tierra. Se suele decir que la ceniza volcánica es similar al regolito, así que los científicos plantaron Arabidopsis en dieciséis muestras diferentes de ceniza volcánica para realizar un análisis genético comparativo.

Los resultados mostraron que el crecimiento de las plantas en el regolito lunar es posible, pero resulta más lento y produce más estrés durante su desarrollo, con menos hojas, raíces más atrofiadas y la aparición de pigmentos oscuros.

“Esta investigación es fundamental para los objetivos de exploración humana a largo plazo de la NASA, ya que necesitaremos utilizar los recursos que se encuentran en la Luna y Marte para desarrollar fuentes de alimentos para astronautas que vivirán y operarán en el espacio profundo”, explica el administrador de la NASA, Bill Nelson. “Además, esta investigación sobre el crecimiento de las plantas también es un ejemplo clave de cómo la NASA está trabajando para aportar innovaciones agrícolas que podrían ayudarnos a comprender cómo las plantas pueden superar condiciones precarias en áreas con escasez de alimentos aquí en la Tierra”.

Paul, Anna-Lisa, et al. «Plants Grown in Apollo Lunar Regolith Present Stress-Associated Transcriptomes That Inform Prospects for Lunar Exploration». Communications Biology, 2022, Nature.com DOI: 10.1038/s42003-022-03334-8.

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