Virosis en viticultura, algunos datos

Virosis en viticultura, algunos datos

Las plantas, al igual que los animales, son infectadas por diversos organismos que causan enfermedades. Entre ellos, los virus son un conjunto muy importante, siendo tanto detrimentales para la producción como fascinantes para su estudio. Las enfermedades virales en plantas son conocidas desde hace cientos de años, sin saber que eran causadas por estos parásitos microscópicos. Fue a través del estudio de estas enfermedades que se descubrieron los virus (hacia fines del siglo XIX), inicialmente en plantas y luego en otros organismos.

Los virus infectan a las plantas produciendo enfermedades de significancia, y es importante estudiarlos para mitigar sus efectos nocivos.
Los virus infectan a las plantas produciendo enfermedades de significancia, y es importante estudiarlos para mitigar sus efectos nocivos.

La vid, cultivo emblemático de Mendoza, es infectada por diferentes especies de virus, muchas de ellas responsables de importantes enfermedades. El estudio de estas enfermedades permitió, en forma tardía comparada con otros vegetales, identificar los primeros virus que infectan a la vid en la década de 1960. Desde los primeros registros hasta la actualidad se han identificado hasta 90 especies diferentes de virus infectando a la vid, ubicando a esta planta entre las primeras en el ránking de vegetales con mayor número de especies virales detectadas.

Los virus en plantas, al igual que en humanos, son transmisibles, pero con estrategias diferentes a como lo hacen en animales. Hay dos principales formas de diseminación de los virus y las enfermedades que ellos causan. En primer lugar, a través del contagio, generalmente debido a un vector (en la mayoría de los casos, un insecto). Si bien hay casos en los que el contagio se produce por contacto entre plantas sanas y enfermas o por dispersión del polen, no son muy frecuentes. La segunda forma de diseminación es a través del traslado de plantas, estacas o semillas infectadas, lo cual permite el establecimiento de nuevos virus en regiones donde no estaban presentes. Ésta es la causa principal de dispersión de virus de vid en la mayoría de las regiones vitícolas del mundo.

Dado que los virus generalmente causan enfermedades de importancia económica por pérdidas de producción, conocerlos y entenderlos es clave para contribuir a una viticultura rentable y sostenible. En la EEA Mendoza INTA se conduce un conjunto de proyectos de investigación orientados a conocer cuáles son los virus presentes en las vides de nuestro país, entender su biología y de poder generar estrategias de manejo que permitan minimizar su impacto económico.

El estudio de los virus en el país, si bien registra investigaciones hace más de 50 años, se inició en forma sostenida hacia 1998. Los primeros trabajos se centraron en adquirir capacidades para diagnosticar los virus, identificar sus síntomas y poder obtener plantas libres de los mismos para distribuir al sector productivo. Estos trabajos permitieron, en conjunto con el Instituto Nacional de Semillas (Inase), establecer la forma en la que se deben producir las plantas de vid para asegurar la ausencia de infecciones virales.

En la medida en que se estudió la situación sanitaria local, se pudo saber que algunos de los virus presentes en Argentina eran transmitidos en forma natural, y que existía la posibilidad de que una planta sana se contagiara de una enferma. La presencia de virus de gran impacto económico en el país, la identificación de vectores de los mismos y el creciente número de especies virales descriptas en el mundo, motivó que se establecieran cuatro líneas principales de investigación:

1. Etiología: comprende la identificación de los virus y su estudio para determinar si son causantes de una enfermedad. Para esto, inicialmente se realizaron relevamientos en los viñedos locales dirigidos a identificar especies virales descriptas en otros lugares del mundo. Hasta el momento, casi todos los virus que se han buscado en vides en Argentina se han encontrado, lo que tiene sentido ya que la mayoría de las vides que están presentes en nuestro país, han llegado en algún momento en forma de estacas o plantas. De este modo pueden haber traído virus incluso previo a su descubrimiento como tales. Actualmente, se están implementando herramientas de biología molecular y biotecnología para identificar nuevas especies virales, con las que, por ejemplo, mediante un trabajo de colaboración internacional liderado desde Argentina, se describió una especie viral desconocida presente en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Croacia y China.

2. Obtención de plantas libres de virus: los virus presentan una alta variabilidad genética. Por lo tanto, es necesario contar con métodos de diagnóstico sensibles, rápidos y económicos, para poder discriminar certeramente una planta sana de una infectada. Para esto, a partir de los virus identificados, y de la información genética generada de los mismos, se desarrollan métodos capaces de detectar muy pequeñas cantidades de virus, de todas las variantes genéticas del mismo.

3. Interacciones planta-virus: estos estudios permiten entender cómo responde una planta a la infección viral. De este modo, es posible discriminar el efecto de la infección en la planta, identificando a aquellos virus que causan grandes pérdidas en la producción, de los que tienen bajo o nulo impacto económico. Complementario a esto, sobre aquellos virus de significancia, se estudian las alteraciones de la fisiología de la planta infectada para proponer estrategias de manejo orientadas a minimizar los daños en la producción.

4. Transformación genética: sabiendo que una planta tiene el riesgo de infectarse a campo, y ante la imposibilidad de generar plantas resistentes a virus como en otras especies vegetales, la transformación genética es una herramienta que ya ha permitido obtener plantas de vid resistentes a la infección viral. Actualmente se está trabajando en desarrollar estrategias que permitan que un portainjerto transgénico envíe una señal hacia la planta no modificada genéticamente injertada en él, que confiera resistencia a esta planta sin ser transgénica.Este programa de investigación, llevado adelante en el laboratorio de Virología de la EEA Mendoza, se gestó gracias a la iniciativa de la ingeniera agrónoma Olga Gracia, experta en virus de hortalizas, quien tomó las riendas del estudio de las virosis de vid en Mendoza y dio origen al grupo que hoy se encarga de continuar con su legado.

*Los autores son doctores en Ciencias Biológicas por las universidades Nacional de Cuyo y de La Plata, EEA Mendoza INTA.

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