San Nicolás: La primera comuna agroecológica de Chile

San Nicolás: La primera comuna agroecológica de Chile

La comuna de San Nicolás ubicada en la Región del Ñuble, se caracteriza por ser un enclave agroecológico, condición que ha fomentado desde el año 2018, a través de una Ordenanza Municipal. La firma de este decreto responde a un trabajo mancomunado, que hace más de 11 años vienen realizando las 25 agrupaciones integrantes del Comité Coordinador Campesino, en conjunto con el municipio y a personal de INDAP.

Muchas de estas campesinas /os, proyectaban que, “al ser la primera comuna agroecológica del país, no solo los ayudaría a producir productos más sanos, sino que también contribuirá a que los propios vecinos tengan una mejor calidad de vida”. Este proyecto se articuló completamente con el programa de separación en origen de residuos orgánicos y retiro domiciliario de los mismos, aprovechando estos últimos para la producción de compost (fertilizante natural). Todo indicaba que San Nicolás era un Modelo Municipal a seguir en la Sustentabilidad.

Aún recuerdo aquella noticia en el año 2017, en donde INDAP traspasó un terreno fiscal de 460 hectáreas correspondientes al predio San José de Bellavista, a jóvenes agricultores, muchos de ellos nietos de asentados de la Reforma Agraria, para desarrollar un polo agroecológico productivo y un centro de aprendizaje para los habitantes de Ñuble. Todo en un magno evento: Seminario “Agroecología: Una herramienta para el desarrollo de la Agricultura Familiar Campesina”. Sin duda, San Nicolás seguía siendo un ejemplo a seguir.

En octubre del presente año, el proceso de consolidación de la agroecología como eje productivo de San Nicolás continuaba siendo un éxito, con la ratificación de un nuevo Acuerdo de Producción Limpia (APL) entre el Comité Coordinador Campesino Comunal de San Nicolás (CCCCSN) y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC). Este acuerdo voluntario tiene el fin de hacer más eficientes los procesos productivos, mejorar la calidad y la comercialización de alimentos agroecológicos. Esto a través del fortalecimiento del trabajo desarrollado por usuarios del Programa de Desarrollo Local (Prodesal), operado por INDAP junto al Municipio de San Nicolás desde 2007. Se estima que con el nuevo APL se beneficiarán alrededor de 50 productores de agricultura familiar campesina.

Ahora bien, ¿qué paso en noviembre de este año?  Todo el apoyo a este sistema productivo sustentable, literalmente, se fue al carajo (perdón por la definición de mi sentir, es que no se me ocurre otra). Aquel predio San José de Bellavista, destinado para ser un centro agroecológico, fue traspasado por el Ministerio de Agricultura a FEDEFRUTA, siendo éste, el organismo administrador de la “Granja China”, país que tendrá comodato el terreno por 25 años. El objetivo de este cambio de paradigma repentino es; “evaluar la introducción de cultivos del país oriental en la zona, con miras a su producción a gran escala para la exportación, así como también el de transferir tecnologías”[1].

No quiero desconfiar, pero solo quiero recordar algunas cosas. Desde la crisis alimentaria mundial del 2008, China privilegió la Inversión Extranjera Directa (IED) como mecanismo para garantizar su abastecimiento alimentario doméstico. Como resultado, la agricultura adquirió un lugar prioritario dentro de la estrategia de Going Out, el cual es un modelo de los chinos, para expandir su crecimiento económico. Esta modalidad consiste en instalarse en el exterior y producir desde allí.

Si nos ponemos más específicos y analizamos de forma más profunda esta situación desde la perspectiva crítica de la economía política internacional (Cox 1993[2]), podemos inferir, que la IED agrícola de China es un producto y que al mismo tiempo facilita la expansión del modelo de producción agrícola hegemónico, el cual es construido sobre una visión, que reduce a la naturaleza a meros insumos en el proceso productivo, ese modelo se articula en la lógica de acumulación denominada agronegocio. Sus pilares son la producción a gran escala, el uso de biotecnologías y agroquímicos, la conexión con capitales financieros, la presencia de nuevas formas de organizar la producción y el acaparamiento de tierras (Gras y Hernández, 2013[3]). Así mimos, la llegada de la industria China a los territorios viene ligada a acciones de bienestar para la población.  Las declaraciones del Seremi de Agricultura, Juan Carlos Molina, lo demuestra “este predio acogerá otros proyectos que avanzan, como un parque de innovación y tecnología agroalimentaria presentado por el SAG al Gobierno Regional, también un centro deportivo municipal, además un centro de operaciones para una cooperativa vitivinícola de segundo piso”[4]Estas acciones nos parecen conocidas en otros ejemplos de extractivismo, como lo es la minería, las forestales, entre otros. No obstante, la compra o la asociación entre empresas chinas y latinoamericana no es sorpresa, Es cosa de mirar a nuestro vecino Argentina (Mora, 2019[5]). A raíz de esto, y de copuchenta, me gustaría saber algunos datos: ¿Qué superficie de tierra poseen empresas chinas en nuestro país?

A opinión personal, y conociendo el proyecto de San Nicolas y la construcción de su nuevo paradigma productivo y de vida, no me queda más que recordarle al Sr. Ministro de Agricultura Sr. Walker que sus frases, frente al traspaso de la granja agroecológica a los chinos como: “La Región está comenzando a desarrollar una agricultura que va a ser un vehículo para terminar con el rezago y la pobreza de muchos sectores rurales”. “Es una región que quiere más oportunidades y salirse de los cultivos tradicionales, que muchas veces no tienen mayor rentabilidad[6]. Sería interesante Sr. ministro que les pregunte a ellos, los que viven en el territorio, que es lo quieren y me gustaría saber su definición de desarrollo.

Al contrario de todo lo que ustedes están diciendo Sr .Ministro y Sr. Seremi, la agroecología plantea una visión radicalmente diferente a los sistemas alimentarios globalizados, estos se basan en sistemas familiares de pequeña escala, locales, biodiversos, autónomos, incrustados en territorios controlados por las comunidades y apoyados por consumidores solidarios que entienden que comer es a la vez un acto político, lo que definitivamente va en contra de la definición de desarrollo que me imagino Uds. tienen.

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