Repollos bajo la nieve

Repollos bajo la nieve

Los iglús (las famosas cabañas de esquimales) se construyen con nieve y hielo en zonas de frío extremo y, aunque parezca mentira, en su interior mantienen una temperatura mucho más alta que la del exterior y protegen de las fuertes heladas directas.

Lo mismo ocurre con las hortalizas de invierno cubiertas de nieve: quedan protegidas del frío mucho más intenso del exterior y de las fuertes heladas y el viento. Mientras están en esa situación su actividad biológica disminuye al mínimo y no se desarrollan, pero tampoco se dañan. Es decir, que se conservan perfectamente y además pueden continuar su crecimiento en cuanto quedan descubiertas y la temperatura se suaviza.

Pero es importante que cuando llegue el frío tengamos algunas suficientemente grandes para poderlas ir cosechando y otras a medio desarrollar, pero ya lo bastante fuertes para aguantar las bajas temperaturas y continuar su crecimiento.

Para que se dé esta situación, debemos iniciar el cultivo entre mediados y finales de verano, dándoles así suficiente tiempo para alcanzar un buen tamaño cuando llegue el frío intenso. También es importante organizar los cultivos de forma escalonada (por ejemplo, cada quince días) para poder ir cosechando a lo largo de la segunda mitad de otoño, todo el invierno y el principio de la primavera.

Resumiendo mucho, en verano y principios de otoño crecen y final de otoño e invierno “se aprietan” y quedan perfectas para cosechar y disfrutarlas.

Podemos cosecharlas incluso cubiertas de nieve, simplemente retirándola y cortando la parte que vayamos a consumir, o sea cogollos u hojas, desechando siempre las partes dañadas, que suelen ser las que han quedado en contacto con la tierra o mucho tiempo directamente en contacto con la nieve.

¿Qué variedades existen?

Las coles son de la famosa familia de las brasicáceas y hay gran variedad para elegir, con distintos sabores, texturas y aspectos para adaptarse a todos los gustos: repollo, coliflor, lombarda, brócoli, col de bruselas, berzas o kales, romanesco, nabos y grelos, colinabos, mostazas, rúcula, pak-choi, pe-tsai, mizuna, komatsuna o kai-lan.

Son plantas que soportan el frío intenso (hasta -10º algunas de ellas) y son muy nutritivas y saludables, especialmente beneficiosas para la salud en invierno porque aportan muchas vitaminas, sobre todo vitamina C. Y aunque todas ellas aguantan bien los bajo cero, requieren calor para iniciar su crecimiento, mucha luz y una temperatura suave para continuar su desarrollo.

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