Reciclando mascarillas en el agro

Reciclando mascarillas en el agro

En tiempos de pandemia, las mascarillas han pasado a transformarse en un elemento indispensable de protección personal contra el Covid-19 y a la vez en un problema ambiental cuando no hay una correcta manipulación final de parte de quienes las utilizan a diario.

Las máscaras quirúrgicas que usan las personas para protegerse del virus están elaboradas con elementos plásticos que tardan, en el mejor de los casos, hasta 450 años en degradarse, contaminando gravemente entornos naturales si no se botan de forma adecuada.

Por esta razón, existe preocupación entre investigadores y colaboradores en evitar que ese elemento llegue a contaminar el medio ambiente al ser trasladado fácilmente por el viento hasta ríos, el mar o lagos. En ese sentido, han apostado en desarrollar iniciativas innovadoras que tiendan a dar solución a esta problemática.

“El polipropileno es un plástico derivado del petróleo que tiene ventajas y características positivas. Sin embargo, no se degrada en ambientes naturales o demora cientos de años en el mejor de los casos en hacerlo, por lo tanto, es un material que persiste en nuestra naturaleza. Está confeccionado con polipropileno no tejido, significa que son pequeñas fibritas, si uno se fija bien en las mascarillas se va dar cuenta de pequeñas “fibritas”, éstas con el tiempo se liberan y pasan a constituir microplásticos. Éstos en el suelo, sobre todo en corrientes de agua dulce y salada también son un peligro grande porque son asimilados por microorganismos también por mamíferos y finalmente pueden incluso llegar a la cadena alimenticia humana. Los microplásticos por una parte y un plástico no biodegradable son razones de peso por las cuales estas mascarillas constituyen un problema ambiental serio”, sostuvo el director de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, Alex Berg.

Pensando en la población total del país, son más de 17 millones de mascarillas desechables las que se eliminan a diario. Si cada chileno utilizara 2 mascarillas diarias, en el territorio se desecharían 34 millones de ellas, aproximadamente, cada 24 horas.

Para minimizar los impactos negativos de esta situación, se han realizado esfuerzos coordinados entre privados e instituciones ligadas a la educación para abordar el reciclaje de la basura derivada del Covid-19 y dar una segunda vida a este producto de protección.

Un innovador proyecto ha desarrollado desde julio de 2020 la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, sede Concepción, donde han recibido 2.100 kilos de mascarillas, equivalentes aproximadamente a más de 400 mil mascarillas, por parte de 16 empresas o clientes activos, de los cuales 10 son plantas pesqueras.

Tras un riguroso proceso de desinfección, las mascarillas son procesadas obteniéndose como materia prima un pellet que permite la elaboración de diversos productos que son requeridos por las empresas.

Así lo confirmó la subdirectora del Departamento de Consultoría e Innovación del UDT, Carla Pérez, quien entregó detalles del trabajo.

“Tenemos la certeza de que las mascarillas se pueden transformar en una materia prima, de que con esa materia prima, que en este caso ya sería un pellet de mascarilla, se pueden elaborar sin problemas productos que eventualmente pueden ser comercializables y estamos trabajando con distintas empresas en la etapa de tratamiento y de valorización en sí como también con empresas de plásticos para desarrollar productos elaborados en base a mascarilla”, indicó.

Según detalló la ingeniera, las mascarillas pesan cinco gramos cada una y para elaborar, por ejemplo, un envase que pesa 180 gramos, se requieren más o menos 40 mascarillas para su elaboración.

En el caso de una bandeja, que se utiliza en casinos de alimentación, pesan 500 gramos, por lo que se necesitan al menos 100 mascarillas en su elaboración.

“Nuestro modelo de negocio es circular en el sentido que ellos nos entregan un residuo, nosotros lo tratamos y lo transformamos en un producto que lo devolvemos a ellos de modo que ellos lo puedan utilizar en lo que estimen conveniente. Hay algunos que los quieren utilizar como regalo corporativo, hay otros que quieren un producto que pueda ser utilizado por el propio personal como basureros o las mismas bandejas”, detalló Carla Pérez.

Mascarillas amigables con el medio natural

En la línea de reemplazar elementos plásticos que poseen las mascarillas, también la UDT se encuentra trabajando en producir una mascarilla de fibras de celulosa, cuyo material no implica riesgos para el medio ambiente.

“Esto es un cambio radical porque la celulosa, por un lado, está disponible, es un producto natural, se degrada, se puede quemar, tiene un montón de ventajas, por lo tanto, es un producto que se puede incorporar a la naturaleza sin causar daños a diferencia del polipropileno, que es un producto sintético, que no hay microorganismos que sean capaces de degradarlo. Estamos empezando la etapa de escalamiento actualmente y esperamos el próximo año tener una mascarilla equivalente, desde el punto de vista técnico, a las actuales pero de un material biodegradable”, explicó el investigador, Alex Berg.

“Mascarillas para mis semillas”

En el Liceo Agrícola Chillán, alumnos de cuarto medio desarrollaron un plan piloto para crear cobertores o mulch agrícola para proteger plantaciones, utilizando las mascarillas que se desechan en el establecimiento. El innovador proyecto denominado “Mascarillas para mis semillas”, se adjudicó el primer lugar del Torneo Regional de Emprendimiento TP.

El director del establecimiento, Claudio Asenjo, explicó que “nuestra profesora Andrea Fuentes junto con los alumnos de cuarto medio desarrollaron la idea de poder darle un uso a toda la cantidad de mascarillas que se están generando en el colegio, y nació la idea de generar este sistema que es un ‘mulch’ que se utiliza en cultivos y tiene varios beneficios. El mulch es una cubierta que se utiliza hace muchos años para cubrir el suelo de los cultivos, por ejemplo, en la región se usa mucho en la frutilla, se le coloca este mulch de plástico para que la frutilla cuando está en el suelo no se pudra”.

Algunos de los beneficios que genera la utilización del cobertor es que incrementa la temperatura del suelo, lo que repercute en una cosecha anticipada y un menor daño por heladas. Mejora la aireación del suelo y reduce su compactación. Aumenta el rendimiento del agua de riego, ya que se reduce su evaporación a la atmósfera. Produce frutas y hortalizas de mejor calidad ya que las aísla del suelo (barrera física), están más limpias, no se contaminan con tierra, no se pudren y tampoco sufren daño por plagas. Incrementa la rentabilidad de la producción agrícola al comercializar frutos a mejores precios debido a la óptima calidad que presentan. Controla las “malas hierbas” o malezas que compiten con las plantas por luz, agua y nutrientes.

La elaboración de los cobertores comienza tras recolectar las mascarillas que depositan los alumnos en puntos ya definidos al interior del liceo. Luego, las máscaras se dejan por 15 días en un periodo de cuarentena para que en caso de que tengan virus, estos se inactiven. El proceso continúa con un lavado con detergente, enjuague con agua a 100 °C y el retiro de los elásticos. “Gracias a este procedimiento aseguramos la eliminación de cualquier posible contaminante, en especial partículas virales de Covid 19”, dijo Asenjo.

“Después se secan las mascarillas y luego viene un proceso que es bastante artesanal en la casa, con una máquina de coser se van uniendo las mascarillas y se forma el cobertor que es una como una sábana, y eso se ocupa en los cultivos”, añadió.

El director destacó que actualmente los alumnos trabajan en la ejecución del proyecto para crear los cobertores y ponerlos en funcionamiento para proteger cultivos de hortalizas.

Enfatizó que el proyecto de reciclar las mascarillas se puede replicar fácilmente por cualquier persona al ser un proceso rápido.

“Es un proyecto social no empresarial. La idea es que cualquier persona en su casa pueda reciclar las mascarillas y hacer estos cobertores para poder ponerlo en el patio o un pequeño agricultor que necesite proteger sus cultivos. Hay que buscarle una finalidad a las mascarillas que no sea solamente echarlas a la basura, sino que la persona las pueda reutilizar de otra manera. Es una brutalidad la cantidad de basura que se está produciendo por las mascarillas”, subrayó.

Conciencia

El seremi de Medio Ambiente, Patricio Caamaño, reiteró que la población no estaba preparada para enfrentar la pandemia por Covid-19 y destacó que se debe generar conciencia para que los elementos de protección personal desechados, como las mascarillas, no terminen dejando una huella contaminante en el planeta.

“Nos hemos encontrado con la triste realidad de que es un tema cultural porque no es que la gente sea mala, sino que es un tema cultural y de educación, y nos encontramos con que el desecho de la mascarilla lo encontramos en la calle o abandonado en algunas partes donde las personas llegan y la botan nomás, sobre todo las desechables, por tanto, cualquier iniciativa que vaya en relación a minimizar ese problema es muy valorada”, expresó.

Agregó que “lo que están haciendo en el Liceo Agrícola de Cato y la UdeC realmente se emula a lo que está sucediendo en distintas partes del mundo, donde han reutilizado la mascarilla para darle una segunda vida y eso nos lleva a dejar de pensar en el formato lineal de que algo que se produce, se ocupa y se bota. En realidad hay que pensar en circular y que pueda haber una segunda línea en algo similar o algo totalmente diferente”.

Camaño sostuvo que el Ministerio de Medio Ambiente trabaja en conjunto con el Ministerio de Ciencia para que en los establecimientos de salud existan contenedores que diferencien los desechos peligrosos elementos como guantes y mascarillas, para que estos no terminen en vertederos o rellenos sanitarios.

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