¿Qué es el riego solar?

¿Qué es el riego solar?

Hace 15 años era todavía un “experimento” que no se sabía muy bien como iba a funcionar, sin embargo, en estos momentos el riego solar se ha convertido en una realidad que cada vez cuenta con más adeptos y esa tendencia sólo se va a acrecentar con la apuesta con la digitalización y una mayor protección del medio ambiente que trae la nueva Política Agraria Común que se pondrá en marcha en el año 2013

Es indudable que la tendencia actual de la agricultura y la ganadería para tratar de asegurar la rentabilidad de las explotaciones pasa, ineludiblemente, por la reducción de los costes de producción frente a unos precios por los productos agrarios que ofrecen, en muchos casos, unos vaivenes más que peligrosos y que se encuentran muy lejos del control de los profesionales que se dedican a esta actividad.

Dentro de los costes de producción es más que evidente que es la energía una de las variables sobre las que más se puede actuar y más cuando al ahorro que se puede producir tras el cambio de un tipo a otro se suma una ventaja medioambiental que tan de moda se encuentra en todas las políticas agrarias como muestran nuevas estrategias como la de “La Granja a la Mesa” o la de la Biodiversidad 20230. Es por esta razón que el bombeo solar directo se han convertido en una tendencia que cada vez llama más al sector agrario al reunir buena parte de esos condicionantes a lo que se suma una importante bajada de precios que hacen su instalación más que interesante.

Una de las tendencias más claras es la elección por parte de los agricultores y ganaderos de instalaciones aisladas y de bombeo solar en las que la energía producida se consume de forma directa en la explotación ya sea en el mismo momento o bien almacenada en los distintos tipos de baterías que ahora ofrece el mercado.

Un kit de conversión a bombeo de agua solar es sencillo de instalar y colocar requiriendo de muy poco espacio para hacerlo operativo. Aquí conviene señalar que este tipo de sistema suele funcionar con un variador de frecuencia, que básicamente actuará con el objetivo de optimizar el trabajo de la bomba de extracción de tal forma que en aquellos periodos que cuentan con una mayor insolación actúa con mayor fuerza y permite “sacar más agua”

La gran duda que todo profesional se plantea a la hora de dar este paso hacia la energía es el periodo de amortización. La respuesta es bien sencilla a esta duda, aunque siempre el primer paso es consultar con una empresa profesional que lo primero que haga sea un análisis de la realidad de zona de trabajo que permita ajustar el tipo de “kit solar” a la demanda real que ofrece la explotación, ajustando al máximo la inversión a la misma dependiendo, por ejemplo, de la profundidad del pozo del que se va a sacar el agua, si se va a emplear para riego directo o para el llenado de depósitos o balsas…

Dado ese paso inicial, pero fundamental, lo cierto es que este tipo de inversiones presentan en la actualidad amortizaciones que pueden ir desde los tres a los siete años siempre teniendo en cuenta, lógicamente, la opción elegida para instalar en la explotación. Dato este que las hace especialmente atractivo para un sector como el agrario en el que la “deslocalización” de otros no existe y que está haciendo que cada vez sean las explotaciones que, sobre la base de estos paneles, se están “desconectando” de la red.

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