Nutrición sostenible de suelos en el cultivo del almendro

Nutrición sostenible de suelos en el cultivo del almendro

El cultivo del almendro siempre se ha asociado a suelos pobres, o suelos difíciles, en los que parecía como si fuera una de las últimas soluciones para tener un cultivo. Lo cierto es que el almendro tiene unos requerimientos nutricionales específicos y no tan pobres, si se quiere tener una cosecha en condiciones y de calidad.

Cuando hablamos de nutrición sostenible en cultivos como el almendro o el pistacho, es importante dar importancia al suelo, ya que no podemos pensar solo en los requerimientos nutricionales del árbol. El suelo es un ecosistema complejo, compuesto por una estructura mineral con un componente orgánico, estructurado de tal manera que nos proporciona una matriz capaz de soportar los árboles que plantemos. Este complejo ecosistema también está formado por una serie de microorganismos (hongos y bacterias), así como otros macroorganismos (insectos, larvas, gusanos, micro vertebrados, etc.) que, forman parte de ese todo que llamamos suelo.

Entender el suelo como un todo es importante para obtener una nutrición sostenible en nuestros cultivos, ya que para ello tenemos que tener en cuenta todas las relaciones que se establecen entre los árboles y el suelo, incluyendo los microorganismos que este contiene. Pero más allá de las relaciones que se establecen, tenemos que tener en cuenta que cualquier acción que hagamos en un suelo va a tener unas consecuencias sobre este ecosistema y, en nuestro cultivo. Desde un punto de vista agronómico es importante actuar en el suelo desde el establecimiento de los árboles, para conseguir que el suelo esté en las condiciones óptimas, no solo para los almendros, sino también para albergar, seleccionar y mantener todos esos microorganismos que van a trabajar en conjunto con nuestros cultivos para sacar el máximo rendimiento del ecosistema.

Para llegar a este fin proponemos actuar desde tres puntos clave:

a. Regeneración química, física y biológica.

b. Aprovechar la relación Suelo-Microbiota-Planta.

c. Activar rutas metabólicas concretas.

El primer punto clave para una nutrición sostenible en el almendro es disponer de un suelo con una buena materia orgánica, un punto clave en el momento de establecer la plantación. Para ello Fertinagro Biotech dispone de diferentes productos (en función del tipo de suelo de partida, particularidades del campo, etc.) que nos pueden servir para mejorar y acondicionar ese suelo, principalmente aportando materia orgánica de calidad con función estructural, que aportarán ácidos húmicos y fúlvicos de calidad necesarios para mantener un suelo óptimo.

Por un lado, con estos aportes conseguiremos:

  1. Mejora físico-quimica del suelo: mejoraremos la estructura del suelo dando estabilidad a los agregados, lo que nos aportará una menor erosión, mejor aireación y una mejor capacidad de retención de agua, lo que nos proporcionará un uso más eficiente del agua, elemento clave en el cultivo del almendro.
  2. En consecuencia, también estaremos mejorando la disponibilidad de los nutrientes que hay en el suelo: aumentará la capacidad de intercambio catiónico, se facilitará la formación de quelatos, mejorando la absorción de algunos micronutrientes, a la vez que corregiremos toxicidades (metales, fitosanitarios, etc.). Y lo más importante mantendremos una reposición eficiente del contenido de nutrientes.

Por último, además estaremos estimulando el crecimiento de microorganismos (hongos y bacterias), obteniendo una regeneración biológica del suelo, que indirectamente nos aportará nutrientes y elementos esenciales para el crecimiento de las plantas. Este punto es clave ya que hoy en día sabemos que la clave de una nutrición sostenible está en los recursos biológicos de los suelos, ya que la microbiota edáfica es esencial para mantener un suelo saludable y permitir la recirculación y disponibilidad de nutrientes.

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En segundo lugar, debemos actuar en aprovechar la relación suelo, microbiota y planta. Para ello no podemos dejar de lado las necesidades nutricionales del almendro, pero debemos ir más allá y pensar en las necesidades nutricionales de los microorganismos que trabajan en sinergia con el cultivo. Para ello, en Fertinagro Biotech analizamos las poblaciones microbianas asociadas a las condiciones óptimas del almendro y vemos cuáles son sus necesidades, para favorecer aquellas poblaciones que nos van a aportar un aumento de disponibilidad de nutrientes, que al final se traducirá en una disminución del uso de unidades fertilizantes en el cultivo.

Por último, debemos actuar en activar rutas metabólicas concretas: Las necesidades de la planta y su comportamiento fisiológico no son iguales durante todas sus etapas de desarrollo. Cada estado fenológico del cultivo va asociado a la activación de rutas metabólicas concretas, que podemos potenciar aplicando determinados productos como los bioestimulantes o los potenciadores metabólicos. Es importante conocer las necesidades del cultivo en las diferentes etapas en las que se va a encontrar, ya que no va a tener los mismos requerimientos cuando está produciendo flores que, llenando frutos, o formando nuevas raíces.

Por eso se han identificado estas diferencias y se han diseñado productos específicos para cada uno de estos momentos, así como para hacer frente a situaciones de estrés con las que se pueda encontrar el cultivo. Un ejemplo de éstos son los productos basados en aminoácidos, los que nos permiten incidir en momentos metabólicos concretos: Los aminoácidos son precursores o activadores de fitohormonas (sustancias de crecimiento) y activadores de mecanismos de defensa; además de activar la movilidad de los nutrientes en el floema, haciendo que lleguen a todas las partes de la planta. Éstos pueden ser transportadas a cualquier lugar de la planta para participar en el crecimiento y desarrollo de respuestas, tanto a condiciones ambientales como a situaciones de estrés biótico o abiótico.

En el cultivo del almendro los aminoácidos y fitohormonas juegan un papel importante en diferentes etapas del cultivo, por lo que adelantar la respuesta del árbol, proporcionándole estos compuestos, favorece un desarrollo óptimo del cultivo. Algunos ejemplos:

  1. El almendro experimenta dos fases de crecimiento radicular, uno fuerte en primavera y otro justo después de que caigan sus frutos, para prepararse para entrar en la fase de latencia o dormición, los aminoácidos facilitan la formación de nuevas raíces.
  2. La fase de latencia se inicia por la activación de hormonas que vienen promovidas por aminoácidos. Si los almendros disponen de estos aminoácidos, precursores de las hormonas necesarias, acortamos el tiempo de reacción frente a esas señales que marcarán la entrada en latencia (principalmente descensos de temperatura y cambios en las horas de sol).
  3. Los aminoácidos permiten mantener una buena calidad en la almendra, evitando que el árbol tenga que desprenderse de ellas, y que se mantengan en el árbol hasta su maduración.
  4. También favorecemos la activación de mecanismos de protección frente a patógenos, que pueden afectar a la calidad de estos frutos.
  5. Indirectamente, como mejoramos la estructura del suelo, también tendremos un uso más eficiente del agua por parte del árbol.

Teniendo todos estos aspectos en cuenta: las necesidades nutricionales del árbol, las tecnologías de acondicionamiento del suelo, estimulación microbiana y las tecnologías de activación de rutas metabólicas; podemos diseñar planes de fertilización, adaptados a las necesidades específicas de cada campo, que nos aporten una nutrición sostenible del suelo.

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