Nuevas semillas para la bóveda del fin del mundo

Nuevas semillas para la bóveda del fin del mundo

En lo más remoto del Ártico, las islas Svalbard de Noruega acogen un edificio apocalíptico, una bodega sumergida en medio del hielo que alberga más de un millón de semillas de todo el planeta, la memoria de los cultivos de nuestra especie. Se trata de la ‘bóveda del fin del mundo’. 

El depósito fue construido en 2008 en la ladera de una montaña de la isla de Spitsbergen con la finalidad de preservar las semillas de la guerra, las enfermedades o las catástrofes. Además de estar en riesgo por el riesgo y la subida de los termómetros del cambio climático, la bóveda solo se abre unas pocas veces al año. 

Y una de estas ocasiones ha acontecido esta semana: no solamente han entrado más de 8.000 muestras de nuevas semillas, sino que también se ha producido una retirada.

El pasado lunes, el Banco Mundial de Semillas recibió 22.000 nuevas muestras procedentes de distintos países. En la actualidad, se contabilizan unas reservas totales de 1.125.000 semillas, con casi 5.500 especies y 89 bancos de genes, de acuerdo a los datos oficiales de la organización.

Este pasado 14 de febrero bancos de genes de Sudán, Uganda, Nueva Zelanda, Alemania y Líbano depositaron semillas, incluyendo mijo, sorgo y trigo, como respaldo de sus propias colecciones.

Por su lado, el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA), que trasladó su sede a Beirut desde Alepo en 2012 a causa de la guerra en Siria, depositó unas 8.000 muestras.

ICARDA realizó el primer retiro de semillas de la bóveda en 2015 para reemplazar una colección dañada por la guerra, y dos retiros más en 2017 y 2019 para reconstruir sus propias colecciones, ahora en Líbano y Marruecos. 

“El hecho de que la colección de semillas destruida en Siria durante la guerra civil haya sido reconstruida sistemáticamente muestra que la bóveda funciona como un seguro para el suministro de alimentos actual y futuro y para la seguridad alimentaria local”, celebra la ministra noruega de Desarrollo Internacional, Anne Beathe Tvinnereim.

El pasado 2016, las compuertas de la bóveda se abrieron para recibir semillas procedentes de Estados Unidos y Japón. 

Además de preservar la biodiversidad agrícola del planeta, este depósito también sirve para desarrollar nuevas variedades de cultivos. 

En la actualidad, el 40% de las calorías consumidas por el ser humano proceden de tan solo 3 cultivos principales: maíz, trigo y arroz. Pese a ello, en el mundo se solían cultivar más de 6.000 plantas diferentes, hoy encapsuladas en esta apocalíptica bóveda para sobrevivir en caso de desastre.

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