Monocultivos ¿cómo alteran los suelos?

Monocultivos ¿cómo alteran los suelos?

El crecimiento desmedido de la población humana ha generado una cultura basada en la productividad y la eficiencia que muchas veces deja de lado las necesidades de la ecología en favor de suplir las demandas de la población. Este modelo de producción se ve reflejado en la gran mayoría de las actividades que conllevan el aprovechamiento del medio ambiente incluida la agricultura. De entre las diversas modalidades que se han desarrollado a partir de la agricultura, una de las que destaca más a nivel global es el uso de los monocultivos, estos son grandes extensiones de terreno agrícola dedicadas a un solo tipo de cultivos a lo largo de varias temporadas sucesivas.

Esta forma de agricultura comenzó su desarrollo cuando la revolución industrial introdujo una cultura de trabajo basada en el rendimiento eficiente, esto llevó al razonamiento de que enfocar una granja en un solo tipo de cultivos a lo largo del tiempo permitía a sus dueños enfocarse en aquellos productos que tenían una mayor demanda al mismo tiempo que se reducían los costos asociados a la siembra y manutención de múltiples tipos de cultivos, permitiendo suplir la demanda de manera constante al mismo tiempo que se reducían los costos de operación, aumentó el margen de ganancias.

Drenando los suelos

Sin embargo, desde el punto de vista de la ecología, los monocultivos suelen ser un caldo de cultivo para los problemas del suelo, cosa que los convierte en un modelo poco redituable a largo plazo. En la naturaleza, una variedad de plantas comparte el mismo suelo y al mismo tiempo que consumen los nutrientes presentes en él también los reintegran a un ritmo más o menos constante; de igual manera las granjas que realizan rotación de cultivos permiten que el suelo recibe cíclicamente los beneficios de distintos tipos de vegetación replicando lo que se observa en la naturaleza.

Los monocultivos usualmente favorecen la siembra de especies de raíces finas que son fáciles de cosechar, esto disminuye la consistencia de los sueños haciendo que se erosionen más fácilmente y además permite que los parásitos y depredadores especializados en las especies de monocultivos prosperen desplazando a otros insectos y microorganismos esenciales para que el suelo mantenga una ecología adecuada.

El desbalance en estos organismos puede causar plagas que afecten a los ecosistemas e incluso puede resultar en la aparición de nuevas plagas resistentes a los métodos tradicionales de control en los cultivos.

Hipotecando el porvenir

Es innegable que los monocultivos han terminado por convertirse en un problema para la agricultura desde el ámbito de la ecología, y aún así sigue siendo una práctica realizada frecuentemente alrededor del mundo.

En estos casos, es importante recordar que cada problema existe como parte de una realidad más grande, mientras nuestro sistema de producción siga exigiendo a la agricultura un rendimiento incompatible con el bienestar de los ecosistemas seguiremos viendo cómo los monocultivos degradan el terreno para obtener ganancias confiables a corto plazo.

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