Mantener vivo el suelo es cuidar el planeta

Mantener vivo el suelo es cuidar el planeta

Por: Micaela Bové, Directora de Farming Solutions en Yara para Latinoamérica

En los 5 segundos que lea esta línea se habrá erosionado una superficie de tierra equivalente a un campo de fútbol. Esta grave conclusión, presentada por la ONU, es tan sólo una de las muchas alertas sobre la preocupante situación del suelo, un ser vivo oculto bajo nuestros pies, tan vital como el oxígeno.

De hecho, el 95% de los alimentos que comemos depende estrechamente del suelo (y de su calidad); es un elemento finito y con un valor incalculable. Como ejemplo, la naturaleza necesita 2 mil años para obtener apenas 10 cm de superficie cultivable que, en muy pocos años, podemos agotar con prácticas de agricultura inadecuadas.

Cuando hablamos de cuidar el planeta, lo que nos viene a la cabeza es la deforestación de grandes bosques, la contaminación de los océanos o el derretimiento de glaciares. Sin embargo, muy poco se habla sobre la degradación del suelo y su enorme impacto en los problemas ambientales, sociales y económicos de nuestra era. El suelo nos proporciona alimentos, calidad y cantidad de agua, almacenamiento de carbono, además de conservar la biodiversidad, y por eso, somos responsables de lo que pase con él.

Los suelos agrícolas están entre los mayores depósitos de carbono del planeta y tienen potencial para expandir la captura de carbono, lo cual puede mitigar el cambio climático. Las plantas, árboles y cultivos agrícolas absorben CO2 de la atmósfera (emisiones producidas por el hombre) y lo llevan al suelo a través de sus raíces, donde se retiene y transforma en materia orgánica. Por lo tanto, también son un gran centro de reciclado y mejora de la atmósfera.

De acuerdo con la FAO, actualmente las principales amenazas del suelo se relacionan con la erosión, que en esencia es la eliminación de la capa superior más fértil de la tierra. A ello se suman procesos que, con frecuencia, se dan de forma simultánea, como el desequilibrio de nutrientes, la pérdida de carbono y biodiversidad, la acidificación, la salinización y la compactación. La mayoría, si no todos, relacionados con malas prácticas de agricultura.

Un suelo degradado reduce hasta un 50% los rendimientos de los cultivos, con un impacto negativo sobre la alimentación de las personas. Ahora bien, la agricultura sostenible, que integra aplicaciones con dosis variables, rotación de cultivos y una fertilización balanceada, entre otras prácticas, nos permite una gestión sostenible del suelo.

Cuando hablamos de fertilización, específicamente, el análisis de suelo para un diagnóstico adecuado de nutrientes y la aplicación de los que son realmente necesarios, es indispensable. El uso de fuentes de nitrógeno correctas (como los nitratos) en las dosis y los momentos adecuados también.

Así pues, para evitar que en 2030 más del 33% de los suelos de la tierra estén degradados, como proyecta la ONU, desde Yara hoy hacemos una invitación al cuidado y preservación del suelo. Con el apoyo de ustedes, los Productores Para El Futuro, queremos ser parte de la solución. El suelo es un derecho de todos, y como agricultores, somos responsables de lo que pase con él, ¡unámonos para mantenerlo vivo!

Si te interesa aprender más sobre la salud del suelo, te invitamos a ver estos webinars:


FUENTE: Yara Latinoamérica

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