La HUELLA del AGUA, la huella del futuro

La HUELLA del AGUA, la huella del futuro

Por Fernando Follos Pliego

Tras todos los artículos sobre innovación tecnológica ambiental que he escrito, tenía que dejar salir al consultor que llevo dentro y hablar de una de las líneas de consultoría empresarial que creo que va a ser el futuro para las empresas y organizaciones con mayor cota de responsabilidad social y ambiental: LA HUELLA HÍDRICA.

Dejando Huella

En los últimos años ha surgido el fenómeno de las denominadas como “Huellas” que al final se ha convertido en una herramienta más para demostrar el grado de impacto y, sobretodo, el grado de concienciación y responsabilidad ambiental de las empresas.

Algunas de ellas, como la “Huella del Carbono”, movidas por fenómenos y movimientos internacionales (como el famoso “Cambio Climático”), se han convertido incluso en esenciales para el marketing de numerosos productos y servicios, y seña de identidad de aquellas empresas que mayor implicación querían demostrar en materia ambiental.

Sin embargo, y más allá de la utilidad como herramienta de marketing o promoción corporativa, las huellas ecológicas son, si están debidamente ejecutadas, una interesante y completa herramienta de análisis del impacto en un área ambiental concreta de un servicio, producto u organización, a lo largo de todas las fases de su ciclo de vida (y no sólo la de su fabricación o ejecución). Es decir, la huella analizará su impacto desde que nace hasta que muere (lo que se conoce como “de la cuna a la tumba”).

Dependiendo de la huella de la que hablemos estaremos analizando un aspecto ambiental u otro del servicio, producto u organización. Por ejemplo, en el caso de la huella de carbono aplicada a un producto, lo que analizamos es el volumen de emisión de gases de efecto invernadero (establecidos como cantidad de CO2 equivalente) a lo largo de todo su ciclo de vida, que debería ir desde que se extraen las materias primas, se procesan, se transportan, se fabrica el producto, se lleva al usuario final, se usa, y con posterioridad se destina a gestión como residuo una vez que ha perdido su vida útil.

Una recomendación: el lector debería ser cuidadoso cuando se enfrente a una huella, del tipo que sea, o quiera comparar dos huellas bajo un mismo concepto (como por ejemplo dos huellas de carbono de dos productos), porque no siempre el análisis cubre todo el ciclo de vida o contempla todos los aspectos del mismo, pudiendo adoptar distintos límites en el sistema o incluso realizarse bajo estándares diferentes, por lo que pueden llegar a variar sustancialmente.

¿Qué es la huella hídrica?

La Huella Hídrica nace en 2002 como un concepto desarrollado por el profesor Arjen Y. Hoekstra, un visionario del Instituto para la Educación del Agua de la UNESCO, con la intención original de comprobar el impacto real de las actividades humanas sobre el medio hídrico, buscando tener una mejor visión de problemas actuales como la escasez de este recurso y su contaminación, de forma que fuese posible mejorar su comprensión y posterior gestión.

La intención final, medir de una forma estandarizada el impacto sobre los recursos hídricos de las actividades humanas en forma de “consumo de agua”, en toda la cadena de suministro y actividades vinculadas, ya sea por unidad de tiempo (en el caso de comunidades, países o individuos) o por unidad de referencia (en el caso de productos u organizaciones).

El diseño propuesto por Arjen Y. Hoekstra para la huella hídrica establece así el impacto total sobre los recursos hídricos de un producto o servicio, una organización, una comunidad o incluso un país entero, a partir de tres tipos distintos de huellas:

huellazulLa Huella Azul, para el consumo de agua dulce

      Se corresponde con el agua dulce consumida, por una población, país o producto determinado, que procede de una corriente de agua, ya sea superficial o subterránea (río, lago, acuífero) y que se consume, se incorpora al producto, se evapora o que incluso se devuelve a otro medio que no es el original.

huellaverdeLa Huella Verde, para el consumo de agua de lluvia

      Se corresponde con el agua de lluvia que se consume con anterioridad a que se integre en corrientes de agua, pasando a incorporarse al producto o a evaporarse. Especialmente relevante en el caso de sectores como la agricultura, al final termina por ser una de las huellas más elevadas en el cómputo global, tal y como tendremos la ocasión de comprobar.

huellagrisLa Huella Gris, para el impacto de los vertidos

      Pretende dar una visión del impacto de los vertidos generados sobre los recursos hídricos. Para ello se define como el volumen de agua que hipotéticamente sería necesario utilizar para diluir un vertido hasta las concentraciones de fondo naturales existentes o los valores de calidad del agua existentes (si el vertido no supera los valores de calidad o concentraciones de fondo se considera una devolución normal y no cuenta para la huella).

      El resultado final de la huella hídrica propuesta es un indicador que ha demostrado una enorme utilidad para el estudio del uso del agua, y que resume en hechos y cifras un problema global, el problema hídrico, que está básicamente fundamentado en la actual configuración de la economía mundial y de los esquemas de consumo de las distintas sociedades.

La Huella Hídrica aplicada a comunidades

La huella hídrica se ideo originalmente pensando en modelar los consumos y movimientos de agua a nivel internacional, desde un punto de vista global, razón por la que he considerado interesante hacer una reflexión en este ámbito, y realizarla además para aquellos países que visitan con más frecuencia este blog.

Según las estadísticas y datos que proporciona la Water Footprint Network, una persona consume como promedio 1.385.000 litros de agua al año, observando dentro de este consumo tanto el uso directo del agua como el consumo indirecto a través de aspectos clave de la vida diaria como la alimentación, el uso de ropa, etc.

Extendiendo este consumo promedio por persona al global por países es posible comprobar que, como media, los países presentan un 78% de su huella hídrica como consumo interno de agua, siendo el 22% restante fruto de la exportación desde terceros países.

En cualquier caso la parte proporcional de responsabilidad más relevante se la llevan los consumos relacionados con la agricultura, con más de un 90% (un 92% en el caso del consumo interno total, y un 91% en el caso de la huella externa), siendo el consumo restante achacable por partes prácticamente iguales a la industria y el consumo doméstico.

Estos datos promedio pueden sin embargo variar, y mucho, en función de los distintos países y de diversos factores de influencia, entre los que podríamos enumerar los siguientes:

  • Su poder adquisitivo o riqueza,
  • Su nivel de desarrollo y evolución, que no siempre tiene que ir de la mano del anterior,
  • Las políticas de gestión realizadas por sus gobiernos,
  • La disponibilidad del recurso,
  • El volumen de su sector primario, y concretamente su sector agrícola, y su capacidad de respuesta a las necesidades de consumo interno,
  • El modelo de consumo adoptado,
  • El grado de dependencia del exterior para la obtención de productos de consumo (especialmente los referidos a la alimentación), etc.

En este punto la huella hídrica ha demostrado ser un indicador de extraordinario interés para el estudio de la eficacia de cada país en la gestión de sus recursos hídricos, la evaluación del grado de impacto ambiental sobre los mismos, y la dependencia hídrica del mismo de los recursos de terceros, a los que además resulta posible identificar.

Así, utilizando los datos que proporciona la página Water Footprint Network, podemos encontrarnos con aspectos muy interesantes del consumo por países.

Por ejemplo, aunque originalmente se pueda pensar que el ratio de consumo de agua por habitante podría presentar una fuerte relación con el nivel de riqueza o el estrés hídrico de un país, la realidad es que tiene más que ver con las políticas de gestión, el modelo de consumo adoptado y de dependencia del exterior, o el nivel de desarrollo ambiental alcanzado.

De esta forma, mientras que países con un estrés hídrico relevante y un nivel de desarrollo alto pueden ser grandes consumidores de agua, con hasta 2.400 m3/hab y año o más, otros países con mayor riqueza y disponibilidad del recurso pueden presentar valores de consumo hasta un 40% menores, que parecen estar más vinculados con su dependencia exterior que con otros factores.

Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.
Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.

En cualquier caso, el consumo dado hasta aquí es un ratio por habitante, por lo que al mismo habrá que añadir el volumen poblacional de cada país, que marcará definitivamente la presión final sobre los recursos hídricos del mismo.

De esta forma es fácil comprobar que, de los países contemplados en este apartado, el principal consumidor de agua será Estados Unidos, que de hecho dispone de un consumo total próximo a los 897 km3/año, muy por encima de su inmediato perseguidor en el particular ranking de este blog que, como sería de esperar, es Rusia, con 367 km3/año.

De hecho, a nivel mundial los máximos consumidores de agua son India, China y Estados Unidos, con diferencia frente al resto de países, presentando sólo entre ellos tres un consumo total estimado de 3.100 km3/año, de ellos un total estimado de 2.800 km3/año son usados para la agricultura, lo que supone algo más del 37% de la huella hídrica mundial en este campo.

Los datos de que dispone la página Water Footprint Network nos permiten también contar con información detallada y relevante para cada país en relación a su huella hídrica, la descomposición de la misma (en huella azul, verde o gris) o su dependencia del exterior, pudiendo obtenerse gráficos tan interesantes como el que se acompaña a continuación.

Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.
Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.

En el gráfico se puede observar cómo la mayor contribución a la huella de casi todos los países es precisamente la huella verde, especialmente vinculada a la agricultura, y la huella azul, también vinculada en su mayor parte a los usos agrícolas, como consumo adicional para el regadío, lo que hace patente la importancia de este sector en la presión sobre los recursos hídricos a nivel mundial.

Destacar además que, directamente relacionado con dicho sector, y con los movimientos de mercancías y alimentos entre países, se puede observar cómo muchos de ellos derivan gran parte de su huella al exterior, transmitiendo la presión de su consumo sobre los recursos de terceros, lo que hace que el problema del agua se convierta así en un problema global y estos países se hagan dependientes de sus recursos.

La Huella Hídrica aplicada a productos

Aplicada a productos, como consumo de agua por unidad funcional, la huella hídrica puede proporcionar una idea de la dependencia real de los recursos hídricos de un producto determinado, así como del verdadero impacto del mismo sobre una de sus principales materias primas y auxiliares a lo largo de todo su ciclo de vida: El agua.

Atendiendo a los datos dispuestos por la Waterfootprint, como regla general, podemos encontrar que los productos presentan un mayor impacto sobre los recursos hídricos en función de su grado de manufactura o vinculación al sector agrícola.

De esta forma, mientras que para la producción de trigo se necesitan 1870 litros/kg de agua, para la producción de carne de vacuno se debe tener en cuenta que se necesitan del orden de 47 kg de forraje (donde el 57% son cereales) por kilo de carne producido, además del agua consumida por el ganado, lo que finalmente incrementa la huella hídrica por kilo de carne a prácticamente los 15.400 litros/kg de carne.

Otros productos fabricados por el hombre pueden además añadir agua a su huella hídrica en función de sus procesos de elaboración, su transporte, o incluso durante su uso, más allá de sus materias primas, por lo que es habitual que los productos manufacturados suelan llevar aparejado un incremento de su huella hídrica.

Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.
Elaborado a partir de los datos de Waterfootprint.

A pesar de lo anterior, y de la huella hídrica que se le pueda suponer a la fabricación u obtención de un producto concreto, un aspecto interesante a contemplar, a la hora de establecer el impacto real del mismo, es la consideración de todo su ciclo de vida, con especial hincapié en su uso y extensión en la vida real.

Así, mientras que por ejemplo pudiera parecer que el impacto o huella hídrica de un pantalón vaquero es elevada, y dar la sensación de que sea una irresponsabilidad comprarse unos vaqueros y comer carne según aparece en el gráfico anterior, se debe tener en cuenta que:

  • Unos vaqueros consumen un promedio de 8.000 litros de agua en el cultivo del algodón utilizado como materia prima, pero es más que probable que nos duren un promedio de unos 4 años, tiempo durante el cual consumiremos cerca de unos 2.500 litros de agua para su lavado (aspecto este que también deberíamos considerar), lo que hace que su huella hídrica final sea cercana a los 10.500 litros.
  • Una persona consume un promedio de 4,67 kg/arroz al año, y hablamos evidentemente de un promedio Español, y no del consumo asociado a países como China con cerca de 80 kg/año. Este consumo extendido al periodo de vida medio de los vaqueros que hemos visto antes supondría un total de 18 kg de arroz, y por tanto supondría una huella hídrica de más de 45.000 litros de agua.

Lo que si que está claro es que el modelo de consumo que adoptemos condicionará en gran medida nuestra huella hídrica, especialmente en el consumo de artículos habituales, y fundamentalmente en nuestra alimentación.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la huella hídrica de los productos mostrada hasta el momento en este apartado es un promedio global mundial, basado en cifras genéricas y en muchas ocasiones en suposiciones globales, y que puede variar y muy sustancialmente de un país a otro.

Por ejemplo, en el caso del vino, mientras que grandes productores como Francia e Italia se mantienen en ratios de 90 litros de consumo de agua por un vaso de vino, otros países como España elevan estas cantidades a promedios de 195 litros de agua por vaso de vino.

En el caso de la ropa fabricada con algodón (nuestros anteriores vaqueros), por ejemplo, no será lo mismo que el fabricante seleccionase como fuente de origen China, con un consumo promedio de 6000 litros/kg, o la India, con un consumo promedio de 22.500 litros/kg. De hecho, lo suyo sería que el fabricante se molestase en calcular de forma más detallada la huella hídrica indirecta generada por sus propios proveedores e incluso actuara para su reducción efectiva, tal y como proponen iniciativas como la BCI- Better Cotton Initiative.

Esto nos permite hacernos una idea de la variabilidad que podemos encontrar en estas cifras de análisis y evaluación de la huella hídrica de los productos, y de los márgenes de mejora y optimización que pueden llegar a presentar muchos de ellos.

Que no se escandalice el lector si en el próximo apartado quiere comparar las huellas hídricas que aportan determinadas marcas y las que el Waterfootprint Network aporta como dato global, ya queda avisado de que estas cifras son muy generales y, tal y como se comentaba en el primer apartado de este artículo hay que ser muy cuidadoso a la hora de comparar huellas.

El futuro en gestión empresarial

Ya se habrá percatado el lector de que la huella hídrica es parte del futuro inmediato en la consultoría ambiental empresarial, y especialmente en las líneas de producto, debido a los siguientes hechos relevantes:

  • El agua es un bien escaso, y el acceso a este recurso es cada vez más difícil, a pesar de que la mayor parte de la superficie terrestre está cubierta del mismo. En la actualidad tan sólo está disponible para bebida menos del 1% de toda el agua, y se cifra en dos terceras partes el volumen de población que en 2015 vivirá en zonas con estrés hídrico, por lo que se convierte en una de las prioridades máximas en materia ambiental en muchas sociedades.
    • A pesar de ser un recurso escaso, y a la vez tan difícil de conseguir en calidades adecuadas, el agua continúa siendo una de las principales materias primas, así como uno de los productos auxiliares más usados en la mayor parte de los procesos productivos industriales, formando parte fundamental del ciclo de vida de muchos de los productos de consumo habituales, por lo que es un recurso vital para muchas empresas.
    • Los problemas en la disponibilidad de este recurso a las calidades requeridas hacen que los costes económicos del mismo sean cada vez más elevados y las políticas respecto a su uso cada vez más restrictivas.
    • En un mundo globalizado ya no es posible aislar y externalizar los problemas, siendo el del agua un aspecto grave, urgente y de vital importancia que cualquier empresa debería tener en cuenta, pues le afecta ya sea de forma directa o indirecta.
    • En empresas y corporaciones con productos agroalimentarios el cálculo de su huella hídrica es vital para mejorar la gestión de sus productos y asegurar su sostenibilidad en el largo plazo. Para el resto de productos de consumo la huella hídrica tiene también un interés marcado puesto que puede ayudar a identificar oportunidades de mejora y ventajas competitivas muy interesantes, además de disponer normalmente de un mayor potencial de reducción.
    • Frente a la profusión en la aplicación de otro tipo de análisis de ciclo de vida dirigidos, como las huellas de carbono, la huella hídrica todavía es un “mundo inexplorado” en materia de medio ambiente empresarial, frente al que las empresas y corporaciones pueden encontrar aún un hecho diferenciador.

    La principales empresas y corporaciones ya se han percatado también de estos hechos y han empezado a integrar la huella hídrica no sólo en sus procesos de análisis y evaluación inicial de sus productos, sino como parte fundamental de la gestión integrada de los mismos.

    Grandes marcas como Coca-Cola, L’Oréal, Heineken, Levi’s, Unilever, Nestlé, etc, ya han elaborado huellas hídricas de sus productos, integrando el agua como factor fundamental de su gestión empresarial, y están actuando en consecuencia.

    Enlaces de interés:

    Recomiendo la consulta inmediata, si estás interesado en este tema, a la página de referencia por antonomasia, la página oficial de la red Waterfootprint, donde el lector podrá encontrar toda la información necesaria sobre la huella hídrica, de la cual sólo se ofrece una pequeña parte en este artículo, así como una herramienta gratuíta para el cálculo de la huella hídrica de enorme interés.

    A partir de ahí además recomiendo visitar otros enlaces como:

    Artículo elaborado por Fernando Follos Pliego. Consultor Ambiental, vocacional, con quince años de experiencia en materia de medio ambiente industrial, tecnologías limpias, gestión de producto y calidad ambiental.

    Para más información accede al artículo completo en:

    ferfollos.blogspot.com.es

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