La biotecnología puede hacer mucho para prevenir enfermedades

La biotecnología puede hacer mucho para prevenir enfermedades

Lo aseguró el reconocido científico español Daniel Ramón Vidal. Es director de Biopolis, firma de su país dedicada al desarrollo de soluciones biotecnológicas.

¿Por qué los OGMs tienen tanta resistencia en Europa?

Los dos primeros desarrollos con los que se empezó en Europa (la soja RR y el maíz Bt) vinieron de compañías norteamericanas con cierto porcentaje de soberbia, pensando que Europa es Estados Unidos. Si uno mira a la cadena de producción, estos desarrollos están en los primeros eslabones, favorecen a la industria productora de la semilla y al productor, pero no impactan en el consumidor. Es cierto que no han subido los precios, pero esto el consumidor no lo percibe. Si hubieran comenzado con un transgénico que beneficie al consumidor por ser mejorado en propiedades nutricionales u organolépticas, quizás se hubiera visto de otra forma.

¿Cuáles son los principales aportes que puede hacer la biotecnología de alimentos?

Los dos grandes problemas de la alimentación son productividad y salud. La población mundial crece desaforadamente, en 2050 seremos 9.000 millones de personas, prácticamente no nos queda campo libre donde cultivar y sabemos que vamos a perder en estos 35 años el diez por ciento de la superficie cultivable por erosión, por cambio climático y por salinidad. En cuanto a salud, hay un problema importantísimo que es la inversión de la pirámide poblacional. La esperanza de vida se ha duplicado, y eso implica que hay un target de consumidores que necesitan alimentos a la carta, que prevengan enfermedades en la tercera edad. Ahí es donde yo creo que la biotecnología puede hacer mucho. Lo que pasa es que ahora los desarrollos estan enfocados a mercados en los que hay ventas brutales en toneladas, y quizás lo otro no sea tan así.

¿Hacia dónde se deben enfocar los esfuerzos científicos?

No tengo ninguna duda de que la biología de sistemas es el futuro de la investigación en agroalimentación. Los microbiomas ayudan mucho en temas de salud digestiva, se pueden desarrollar probióticos para celíacos, por ejemplo. Nuestro modelo de evaluación es un gusano (c. elegance) que tiene el 60% de los genes humanos, por lo que nos permite trabajar sobre el alzheimer, obesidad, diabetes… en un tiempo cortísimo y con un dinero mínimo.

¿Cuáles son las deudas de la investigación pública?

Cuando trabajaba en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España me daba la impresión de que hacíamos mucha ciencia básica de buena calidad, con muchísimas publicaciones, pero no transferíamos el conocimiento en la misma medida al sector productivo. Yo nunca me creí lo de la ciencia básica y la ciencia aplicada, yo creo que hay buena ciencia, de la que salen aplicaciones, y mala ciencia, de la que nunca sale nada.

¿En qué cree que podría mejorar la ciencia en los países latinos?

Los países latinos tenemos mucho conocimiento, somos desbordantes en imaginación, pero fallamos porque no hay una interacción entre lo público y lo privado. En eso son muy fuertes los centroeuropeos. Holanda, por ejemplo, un país ridículamente pequeño, es el segundo exportador mundial de tecnología agroalimentaria. Han hecho una inversión brutal en investigación en agroalimentación en un entorno público privado que es el Food Valley, poniendo juntos centros públicos de trabajo con empresas privadas que tienen sus departamentos de I+D interaccionando con la Universidad. En este sentido, el nodo de Bioargentina, el evento al que vine, es justamente la interacción público privada.

AUTOR: Lucas Villamil

FUENTE: clarin.com

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