Informe revela el aporte de los cultivos genéticamente modificados para que la agricultura avance hacia una actividad más sostenible

Informe revela el aporte de los cultivos genéticamente modificados para que la agricultura avance hacia una actividad más sostenible

La tecnología de cultivos transgénicos continúa haciendo una contribución importante para reducir la huella ambiental de la agricultura y asegurar el suministro mundial de alimentos de manera sostenible. También ha ayudado a sacar a muchos pequeños agricultores y a sus familias de la pobreza.

La consultora británica PG economics ha presentado recientemente su estudio sobre el impacto ambiental y socio económico de los cultivos genéticamente modificados(GM) en el mundo a 25 años de su adopción.

Según se desprende  del informe, han sido 25 años donde los cultivos GM y la biotecnología no sólo han transformado la agricultura y mejorado la calidad de vida de todo tipo de agricultores, sino que también han contribuido a mejorar la salud del planeta, contribuyendo a lograr una agricultura más sostenible.

La biotecnología agrícola y los cultivos GM han contribuido significativamente a disminuir el impacto ambiental de la agricultura y a su vez a enfrentar el cambio climático.

 Se han disminuido significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero de la actividad agrícola al ayudar a los agricultores a adoptar prácticas más sostenibles, como la reducción de la necesidad de arado, disminuir el uso de combustibles fósiles y reteniendo más carbono en el suelo. Si los cultivos transgénicos no se hubieran cultivado en 2018, por ejemplo, se habrían emitido a la atmósfera 23 mil millones de kilogramos adicionales de CO2, lo que equivale a agregar 15.3 millones de automóviles a las carreteras.

 Entre 1996-2018, los cultivos GM permitieron la reducción de la aplicación de pesticidas en 776 millones de kilogramos, una reducción global de 8.6%. Esto equivale a más de 1.6 veces el uso total de productos fitosanitarios de China cada año. Como resultado, los agricultores que cultivan cultivos GM han reducido el impacto ambiental asociado con sus prácticas de protección de cultivos en un 19%

La biotecnología agrícola, en el contexto del mejoramiento genético vegetal, ha contribuido a aumentar los ingresos de los agricultores y a mejorar su calidad de vida. La tecnología ha permitido atractivas tasas de retorno de la inversión para los agricultores que utilizan estos cultivos

En 2018, los agricultores de los países en desarrollo recibieron US$4,42 como ingreso adicional por cada dólar adicional invertido en semillas GM, mientras que los agricultores de los países desarrollados recibieron US$3,24 como ingreso adicional por cada dólar adicional invertido en semillas GM.

 El beneficio económico neto a nivel de campo fue cercano a US$19 mil millones en 2018, equivalente a un aumento promedio de ingresos de US$103 por hectárea. Entre 1996-2018, el beneficio neto global de ingresos agrícolas fue de US$225 mil millones, lo que equivale a un aumento promedio de ingresos de  US$96,7 por hectárea.

La innovación biotecnológica para la obtención de cultivos GM que permitan aumentar los rendimientos de producción ha permitido aumentar la seguridad alimentaria y ha reducido la presión de expandir la frontera agrícola para utilizar nuevas tierras para la producción de alimentos.

  Los cultivos GM han mejorado los rendimientos de producción al evitar las pérdidas en el campo, a través del mejor control de insectos plagas y malezas. Por ejemplo, los cultivos GM de algodón y maíz resistente a insectos plaga, entre 1996 y 2018, en todos los usuarios de la tecnología, aumentaron los rendimientos en un promedio de 16.5% para el maíz y 13.7% para el algodón en relación con la producción convencional. Los agricultores que cultivan soja GM resistente a insectos plaga en América del Sur han visto un aumento promedio de 9.4% en los rendimientos desde 2013.

Durante 23 años de uso generalizado, los cultivos GM han sido responsable de la producción global adicional de 278 millones de toneladas de soja, 498 millones de toneladas de maíz, 32.6 millones de toneladas de algodón y 14 millones de toneladas de canola, sin aumentar la superficie agrícola.

  Los cultivos GM permiten a los agricultores crecer más sin necesidad de usar tierra adicional. Por ejemplo, si estos cultivos no hubiesen estado disponibles para los agricultores en 2018, mantener los niveles de producción global ese año habría requerido la siembra de 12.3 millones de hectáreas (ha) adicionales de soja, 8.1 millones de hectáreas de maíz, 3.1 millones de hectáreas de algodón y 0,7 millones de ha de canola. Esto equivale a necesitar un 14% adicional de la tierra cultivable en los Estados Unidos, o aproximadamente el 38% de la tierra cultivable en Brasil o el 16% del área de cultivo en China. De esta manera, también se previno el avance de la frontera agrícola hacia zonas ricas en biodiversidad y se evitó la deforestación.

En Chile, el doctor en Ciencias Biológicas y Director Ejecutivo de ChileBio, Miguel Ángel Sánchez, afirmó que este informe, “muestra nuevamente que la biotecnología puede ser una herramienta válida y efectiva para enfrentar el principal desafío de la agricultura actual, que es producir de manera sostenible, generando valor para los agricultores, adecuada nutrición para la población y disminuyendo el impacto de la actividad agrícola sobre el medioambiente”.

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