Huerta propia: el boom de la agricultura urbana

Huerta propia: el boom de la agricultura urbana

Durante el confinamiento, el autoabastecimiento alimenticio surgió como una opción para abaratar costos y destinar el tiempo a una actividad productiva.

Con el aislamiento obligatorio impuesto a fines de marzo, los argentinos comenzaron a compartir mucho más tiempo con la familia y el hogar se convirtió en un punto de partida para el desarrollo de distintas actividades que permitieran transitar con mayor facilidad los días de confinamiento absoluto.


En este intento por ocupar la mente y el tiempo, muchas personas decidieron iniciar su propia huerta.

Francisco Pescio, ingeniero agrónomo y técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), remarcó que “antes de la pandemia, nos llegaban unas 300 o 400 demandas mensuales y en cuarentena llegamos a recibir unas 400 diarias”, sostuvo.

En este sentido, Pescio recordó que el número de personas que quiere armar su propia huerta “siempre aumenta en situaciones de crisis, sobre todo en los sectores más populares”.


Pero así como las clases bajas apuntan a reducir los costos de alimentación, en el último tiempo hubo una mayor conciencia relacionada a comer más sano, factor que tiene cierta relación con la producción casera de las verduras que se consumen en el hogar.

“En sectores medios hace varios años que se empezó a ver esto, pero si bien es algo gratificante, con la pandemia la gente necesitaba hacer cosas. Ahí se combinó este interés por el consumo de verduras con la necesidad de generar algo para hacer”, explicó el experto que trabajó durante los últimos 20 años en el programa Prohuerta.

Manos a la obra

Si bien algunas verduras como la mandioca tienen que cocinarse antes para que no hagan daño, el 90% de las hortalizas no implica riesgo alguno para la salud humana, sobretodo si se tiene en cuenta que la mayoría de las huertas que se ven en los hogares son agroecológicas, lo cual elimina cualquier riesgo relacionado a la manipulación o el consumo de insecticidas o fungicidas.

Para aquellos que busquen adentrarse en el mundo del autoabastecimiento alimenticio, Pescio recomienda empezar con plantas de rúcula o chicoria, ya que “crecen fácil y rápido, más allá de la calidad del suelo”.

Por otro lado, destacó que no es necesario contar con un parque para iniciar su propia huerta. “Se pueden hacer una gran cantidad de cosas en envases, tachos o macetas sin ningún problema. Si alguien tiene un balcón o una terraza, la mayor restricción suele ser la cantidad de horas de sol”, explicó.

Aunque la mayoría de las plantas de huerta pueden cultivarse en un envase, el especialista aseguró que lo ideal es que estén expuestas a la luz solar “entre seis y ocho horas”.
Por último, Pescio recomendó el uso de aboneras para formar compost que permita devolverle vida y fertilidad a la tierra.

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