Herbicidas a la mesa

Herbicidas a la mesa

Siendo el glifosato el herbicida más usado en el mundo durante el cultivo de varios productos básicos en nuestra alimentación como lo es el maíz, y teniendo como ingrediente principal el ácido aminometilfosfónico (AMPA), que es altamente soluble en líquidos, se ha detectado glifosato en fluidos como la leche materna, sangre y orina de agricultores y sus familias a nivel mundial y en México, se ha detectado en infantes, adolescentes y adultos de comunidades de Campeche, Yucatán y Jalisco, esto de acuerdo al Expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM, del Gobierno del Estado y CONACYT

Por años en las tierras destinadas al cultivo de granos básicos como el maíz, el trigo, el sorgo, entre otros, se han estado usando diferentes técnicas, modelos de cultivo y productos para que las tierras tengan un buen rendimiento y se obtengan buenas, pero sobre todo abundantes cosechas. Por esto último, se suelen descuidar aspectos como el estado de las tierras en que se cultiva o el estado en el que sale lo producido en el campo.

Hace unos meses en países de Europa y en Estados Unidos se han levantado miles de demandas por parte de consumidores por el uso del Glifosato, y la empresa Bayer, la principal distribuidora de este producto, ha tenido que contestar a dichas demandas y en algunos lugares ha llegado a retirar su producto del mercado.

Debido a este problema, en México se empezó a cuestionar el uso de este producto en los procesos de producción agrícola. Pero ¿qué es este producto y a qué se debe la polémica que está surgiendo en torno al mismo?

El glifosato es un herbicida que se usa en el campo para matar hierbas o arbustos no deseados a la hora de cultivar. Este es uno de los herbicidas más usados en todo el mundo y fue introducido en el mercado por Monsanto en 1974, empresa que fue comprada por Bayer en 2018, por lo que ya van más de 40 años que se usa este producto, que es mejor conocido como Roundup®.

En el 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó este producto como probable cancerígeno para los humanos, luego haber revisado más de 1000 estudios científicos mediante los cuales se vieron los daños que podría causar este producto en nuestro sistema.

Posteriormente en 2019, el Departamento de Salud del gobierno de los Estados Unidos, hizo público unos estudios realizados que arrojaron resultados que coincidieron con la los de la OMS respecto al glifosato. En este año se ha publicado la 5ª edición de la Antología toxicológica del glifosato, que integra 1,108 investigaciones científicas sobre los efectos del glifosato en la salud y el ambiente.

A pesar de que se ha estado usando el glifosato desde que se descubrió como herbicida, su uso ha aumentado en gran media desde que se introdujeron los cultivos genéticamente modificados ya que estos tienen una mayor resistencia a los químicos como el glifosato. De acuerdo con Charles M. Benbrook y su artículo “Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally”, se estima que solo en 2014 se aplicaron 747 millones de toneladas de glifosato en aproximadamente 1400 millones de hectáreas de terreno para cultivo a nivel mundial.

Los tres principales cultivos en los que se hace uso de químicos como el glifosato es en el maíz, al algodón, la soya; pero también lo encontramos en productos como: canola, papa, alfalfa, jitomate, limón, arroz, betabel, trigo, entre otros.

Autorizaciones otorgadas en México para maíz, soya y algodón con la proporción de eventos tolerantes a glifosato

Por esto es que en México se ha empezado un replanteamiento en la forma en la que se llevan a cabo los cultivos de granos básicos en el país, sobre todo en la parte del uso de los agroquímicos en el proceso de producción, ya que mediante diversos estudios que se han llevado a cabo, se ha encontrado que en alimentos que consumimos en nuestro día a día como las tortillas, harina, totopos y otros derivados del maíz, se han encontrado residuos de este químico que se encuentra en la mira de la industria agrícola, también se han encontrado residuos en los suelos y fuentes de agua natural que podrían afectar a la flora y fauna de las regiones donde se usa mucho estos productos químicos.

Dentro de las afectaciones hacia la salud humana está el daño a distintos órganos, desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, alergias, desarrollar distintos tipos de cáncer (leucemia, melanoma, mieloma múltiple, tiroides, pulmón, riñón, etc), entro otros.

En cuanto al ambiente tenemos que es el uso de distintos químicos, entre ellos el glifosato pueden dañar la composición de los suelos y la contaminación del agua (como ya se ha visto en estudios realizados en el estado de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Chiapas) lo cual lleva una afectación a la fauna terrestre que este en estos campos o lugares en que se use el químico y la fauna marina.

Mapa con los puntos geográficos donde se detectó glifosato en cuerpos de agua.

Con esto se ha desatado una importante discusión dentro de la Secretaria de Agricultura ya que dentro de esta hay una disputa sobre qué modelo de producción hay que emplearse en las tierras agrícolas, ya que unos están a favor de la agroindustria, es decir, el seguir haciendo uso de agrotóxicos, mientras que otros están a favor de la agroecología, es decir, más encaminados hacia un modelo orgánico.

Esta discusión gira en torno a qué modelo agrícola es más sustentable, además de que en esta parte también se deja ver que las grandes empresas ven más por sus intereses económicos, que el de los productores o alguna preocupación que tengan por la afectación de los suelos en los que se llevan a cabo los cultivos.

¿UNA ALTERNATIVA? LA AGROECOLOGÍA

A pesar de que en los últimos meses se ha tenido en la mira el problema no solo del uso del glifosato, sino en general de los productos químicos que se usan a la hora de cultivar, la lucha por hacer una transición a un modelo agroecológico tiene varios años. Así lo platicó la Lic. Leticia López, Directora General de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC).

El cambio o la transición a un modelo agroecológico no se puede dar de la noche a la mañana, así como tampoco se puede retirar totalmente un producto el cual los productores agrícolas han estado empleando por años en sus tierras al momento de trabajarlas, porque así es como ellos aprendieron a trabajar la tierra, es la “cultura” que ellos tienen, pero no por eso no se ha hecho por incentivar al productor a llevar a cabo un modelo alternativo de producción.

El Ing. Omar Estañol Zavaleta, Director General de la Red de Empresas Comercializadoras Campesinas de Michoacán (RedCCAM), durante una entrevista comentó acerca de las escuelas de campo, que es un proyecto que se tiene para poder hacerle llegar al productor información acerca del uso de algunos productos o como emplear nuevos métodos de cultivo y es por medio de este proyecto que se le ha ida hablando al productor acerca del modelo agroecológico para ir de a poco implementándolo.

De la misma manera retomando la parte de la “cultura” del productor, tanto la Lic. Leticia López como el Ing. Luis Chaparro, colaborador de la ANEC, comentaron que si bien no hay una resistencia por parte de los productores o de las diferentes organizaciones con las que trabajan al empleo del modelo agroecológico, tampoco hay una completa disposición a su uso, es decir, hay quienes emplean ambos métodos o simplemente se quedan con el que ya conocen y están acostumbrados a usar además de que también está esta parte de no quererse arriesgar a tener grandes pérdidas en la cosecha.

Por otro lado, pero que va de la mano con lo anterior, Guillermo Avilés, productor michoacano que siembra principalmente maíz, habló acerca de su experiencia tenido alrededor de 6 años empleado el modelo agroecológico.

Un comentario bastante interesante que hizo fue que otros productores vecinos a sus parcelas han visto el cambio en sus tierras durante este tiempo y se han animado a probar las técnicas que él usa, es decir, no es que los productores se nieguen o se resistan a usar un nuevo modelo, sino que en ocasiones se requieren de recomendaciones entre ellos mismo y pruebas para poder dar el paso ya que siempre va estar esta preocupación hacia el rendimiento de sus cultivos y claramente también del aspecto económico.

El cuidar el bolsillo de los productores debería de ser un aspecto importante a la hora querer hacer algún cambio en el sistema de cultivo, ya que muchos viven de lo mismo que ellos producen o de lo que ganan con sus cosechas.

Tanto los especialistas a los que se entrevistó, la Lic. Leticia López, el Ing. Luis Chaparro y el Ing. Omar Estañol, en conjunto con el productor Guillermo Avilés, coinciden en que el modelo agroecológico podría llegar a ser una buena alternativa para la sustitución de los agroquímicos ya que se ve reflejado en la buena salud que llegan a tener los suelos y que el productor pueda ahorrar una importante cantidad de dinero que gasta comprando productos químicos para sus cosechas.

De acuerdo con una nota de El Universal, publicada en 2016, “La huella de los plaguicidas en México”, el catálogo de los plaguicidas que se usan en México no se ha actualizado en más de una década, aun cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que se debe actualizar mensualmente.

A causa de esto la aplicación de una larga lista de químicos de hace en forma desmedida por la resistencia que han ido adquiriendo las hiervas no deseadas o plagas dentro de los cultivos, esto también causa una exposición de quienes producen las tierras por no tener las precauciones necesarias al momento de la aplicación.

Por esto, es importante que en México se vea le gran problema que se tiene con el modelo actual de producción agrícola, porque las personas están enfermando a causa del uso de los agroquímicos y nuestro medio ambiente también se está venido afectado por el empleo de estos. No es tarea de una o dos personas, sino de todos en la sociedad.

Urge un cambio y con lo anterior podemos ver que es posible tener productos del campo sanos y en buen estado empleando las medias alternativas en las que se ha estado trabajando desde hace tiempo y forman parte de la agroecológica.

No será un cambio que se dé un momento a otro por ello hay que trabajar en el replanteamiento de las políticas integrales relacionadas con lo agrícola y capacitar a los productores y ver por ellos ya que son quienes ayudan en la obtención de alientos básicos que consumimos en nuestro día a día y están hechos de granos básicos como el maíz.

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