Fundamentos de la fertirrigación

Fundamentos de la fertirrigación

El regadío español se ha convertido en las últimas décadas en un referente mundial por su eficiencia y por ser una actividad con elevados estándares de sostenibilidad. El contexto actual, con la imparable escalada inflacionaria, la creciente exigencia de la legislación relacionada con el medio ambiente y la amenaza del cambio climático obliga a incrementar esfuerzos.

La superficie regada en España alcanzó 3.831.181 hectáreas en 2020 y se mantuvo prácticamente estable, con un incremento del 0,06 % respecto a 2019 (3.828.747 ha) y un aumento del 1,5 % en relación con 2018 (3.774.286 ha), según los últimos datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos en España (ESYRCE), del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El regadío es sinónimo de prosperidad y un sector esencial para la economía española. De cara al futuro, se presentan amenazas y oportunidades. La inestable situación económica y geopolítica ha hecho que la seguridad agroalimentaria haya pasado a ser una preocupación de primer nivel en todo el mundo. A la vez, tendencias como la digitalización y proyectos como el PERTE anuncian un momento único para sentar las bases del regadío del siglo XXI.

Técnicas como la fertirrigación, han llegado para quedarse, entendiéndose como un sistema de riego que permite incorporar fertilizantes a través del agua de riego manteniendo la disponibilidad de agua y nutrientes a un nivel óptimo para obtener el máximo rendimiento. La utilización de estos sistemas permite a los productores ahorrar tiempo, recursos y esfuerzos al realizar dos tareas a la vez: fertilización e irrigación, permitiendo fertilizar los cultivos de una manera más eficiente al reducir las potenciales emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Qué ventajas trae consigo la fertirrigación?

En este concepto de fertirrigación, como sabemos, los fertilizantes líquidos son suministrados a las plantas por medio del riego. Esta técnica, si la comparamos con otros métodos de fertilización tradicionales, es mucho más eficiente. Las plantas, a través de la administración de forma líquida de nutrientes, lo absorben inmediatamente mejorando su disponibilidad y eficiencia, con un suministro óptimo de nutrientes a la zona de las raíces cuyas pérdidas está demostrado que son mínimas.

Ventajas fertirrigación:

  • Ahorro de costes.
  • Reduce la contaminación de la naturaleza.
  • Permite controlar las tasas administradas a los cultivos.
  • Contención de la erosión del suelo.
  • Ahorro en el consumo de agua.
  • Estimula el crecimiento rápido de las raíces.
  • Formación de la biomasa microbiana del suelo.

La fertirrigación es la manera más adecuada, si el cultivo e instalación lo permite, de regar y fertilizar de una manera sostenible y eficiente desde un punto de vista medioambiental. Es una técnica especialmente útil en el caso del riego localizado, puesto que los métodos tradicionales de fertilización son menos compatibles con este tipo de riego.

Avance en I+D+i

La innovación juega un papel fundamental en esta técnica, aportando nuevas soluciones alineada a la sostenibilidad con el objetivo principal de seguir impulsando la digitalización de la agricultura y el uso de sistemas de riego que permitan alimentar a los cultivos simultaneando el agua de riego con la aplicación de fertilizantes.

La evolución tecnológica asociada al concepto de fertirrigación va encaminada al diseño y la fabricación de sistemas y materiales que permiten sacar el máximo rendimiento de los cultivos y aseguren la fiabilidad y eficacia del sistema.

La pureza y solubilidad de los fertilizantes son factores clave en fertirrigación.

Gracias a la tecnología de fertirrigación, a partir de reservorios con agua, permite introducir los fertilizantes solubles en el sistema de riego. Por lo general, se realiza con inyectores y una válvula de presión controlada que permiten medir los niveles de pH y la conductividad eléctrica.

El aporte de los nutrientes se efectuará usualmente mediante dispositivos instalados en el cabezal, aunque también pueden instalarse en cabeza de cada sector o unidad operacional. De cualquier modo, y especialmente en el caso del riego localizado, siempre deberá instalarse un filtro de malla, para retener los eventuales precipitados que se pudiesen producir.

¿Qué nutrientes han de usarse en la fertirrigación?

Los fertilizantes utilizados en fertirrigación deben ser solubles y emulsionables en agua, evitando el depósito de residuos en el sistema de riego, al igual que la posible corrosión del mismo. Son preferibles aquellos abonos obtenidos por recristalización.

Otro factor para tener presente es la compatibilidad entre los abonos y los iones contenidos en el agua de riego para evitar incompatibilidades entre elementos.

 Características fertilizantes en fertirrigación:

  • Pureza cercana al 100% para evitar impurezas y un correcto mantenimiento de la red de riego.
  • Alta solubilidad para un fácil manejo de las soluciones madre.
  • Rápida solubilización del producto. Con ello se ahorra tiempo de preparación y energía.
  • Mínima generación de polvo en su manejo, que facilita la tarea y minimiza efectos perjudiciales por partículas en suspensión.
  • Fertilizantes libres de compactación por humedad.

La fertirrigación localizada en el desarrollo de la agricultura en España ha tenido una importancia elevadísima, destacando en aquellas regiones donde la escasez y mala calidad del agua de riego disponible limitaban el desarrollo económico. En este sentido, las comunidades de Canarias, Murcia y Almería en Andalucía fueron las primeras en importar las técnicas de riego localizado debido a la necesidad de mejorar la eficiencia de los recursos hídricos disponibles y aumentar la productividad del agua de riego. Hoy día son las regiones más avanzadas en la aplicación de la fertirrigación localizada.

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