Cultivando el Mundo: La épica carrera de China para evitar la crisis alimentaria

Los 1,4 mil millones de personas en China están fraguando un apetito que está cambiando la forma en que se cultiva y se vende alimentos en el mundo. La dieta china se está volviendo más similar a  la dieta del estadounidense promedio, lo que está forzando a las empresas a sacarle al planeta de todo, desde tocinos a bananas.

Pero los esfuerzos de China por comprar o arrendar tierras en países en desarrollo, han demostrado que el construir campos agrícolas y granjas en el extranjero no será suficiente. Las crecientes poblaciones en Asia, África y Sudamérica, sumarán otras 2 mil millones de personas dentro de una generación, y ellos también necesitarán más alimento.

La Huella Ecológica global de China

Inversiones en alimentos | adquisición de tierras | inversiones en alimentos y adquisición de tierras. Nota: las inversiones en tierras son a partir del 2006, la agricultura desde el 2005. Fuente: The Heritage Foundation, GRAIN.orgEsto deja a China en un completo ultimátum: si han de producir alimentos asequibles suficientes para su población en la segunda mitad del siglo, tendrán que asegurarse de que el mundo produzca alimentos para 9 mil millones de personas.

La respuesta para ellos está en la tecnología.

La industria agrícola de China, desde los pequeños lotes de arroz, mantenidos por abuelos de 70 años, hasta las gigantes empresas, que están empezando a desafiar a los mayores actores mundiales como Nestlé SA, Danone SA, está pasando por una revolución que puede llegar a ser tan influyente como la revolución industrial, que reescribió el comercio mundial.

El cambio partió cuatro décadas atrás, cuando el país comenzó a renovar sus sistemas de producción y empresas privadas. traducido por agriculturers.com. Esas reformas precipitaron una explosión económica, liderada por industrias, negocios, y exportaciones, aunque los cambios en el campo fueron igual de dramáticos.

Las reformas en el campo, elevaron la producción de granos como arroz y trigo, y millones se sumaron a una nueva clase media acomodada que consumía más vegetales y cerdo, y que quería lujos extravagantes como carne de vacuno y leche.

El creciente consumo de proteínas en China

Disponibilidad promedio de proteínas (g/capita/día) | promedio mundial. *Ingesta diaria de proteínas mínima recomendada. Fuente: FAO

Cuando Du Chunmei era una pequeña niña, el cerdo era un regalo preciado, solo para los más ancianos de su villa en Sichuan, durante la festividad del año nuevo lunar. El puerco de la familia era sacrificado, y los parientes y vecinos arreglaban sus casas para la fiesta.

“La carne solía ser una rareza”, dijo Du, ahora de 47 años, y empleada de la empresa estatal de petróleo PetroChina Co., cuya familia estaba celebrando el año nuevo esta vez en un restaurant. “Ahora es tan común, que tratamos de medirnos para manteneros saludables”.

Pero el vertiginoso ritmo del desarrollo del país, trajo consigo algunos efectos indeseados. Muchos tramos de tierra fueron engullidos por las industrias. Los campos quedaron contaminados con los desechos, o a causa de los agricultores que inundaban al suelo en agroquímicos. El país se convirtió en sinónimo de alimento manchado, desde arroz con mercurio, hasta leche en polvo imbuido en melanina.

Entonces, ¿cómo puede China producir suficiente alimento saludable para su creciente población, si están empezando a alimentarse como los estadounidenses?

La respuesta simple es, no puede.

Toma alrededor de 1 acre (media hectárea) para alimentar al consumidor norteamericano promedio. China tiene tan solo alrededor de 0,2 acres de tierra cultivable por ciudadano, incluyendo los campos degradados por la contaminación. Por lo que el gobierno comunista de China ha cambiado su foco para reformar la agricultura, y su enfoque se divide en cuatro partes: control de los mercados, mejorar la eficiencia del campo, restricciones y pérdidas, e importaciones.

Esta escena bucólica de pastores de cabras que vuelven con su rebaño al atardecer, es solo una parte de la granja de demostración de 70.000 hectáreas de la Empresa de Desarrollo de Tecnología Agrícola de Penglai Hesheng, que está criando variedades locales de ganado y experimentando con el cultivo de docenas de tipos diferentes de cultivos.

En cada caso, la tecnología es la clave para balancear la ecuación alimentaria. El país está gastando miles de millones en sistemas hídricos, semillas, robots, y en tecnologías de la información, para poder revertir los estragos de la industria, y desarrollar predios agrícolas más sostenibles y de mayor rendimiento.

Necesitan tener éxito pronto, ya que la herramienta principal de China en la última década para incrementar la producción doméstica fue el autosabotaje.

China tiene la meta de ser autosuficiente en cultivos tradicionales como el arroz, el maíz y el trigo. Para asegurarse de que los agricultores produjeran grandes cantidades de esos cultivos, el gobierno pagaba un precio mínimo por los granos, y luego almacenaba el exceso en silos.

Los agricultores respondían saturando sus pequeños lotes con fertilizantes y pesticidas, para recoger cosechas abundantes, que llenaban las reservas del gobierno hasta reventar.

El consumo de fertilizantes en China

Consumo de fertilizantes (kg por hectárea de tierra cultivable) | promedio mundial. Fuente: The World Bank Group

Las reservas totales de granos del estado, se estimaron en más de 600 millones de toneladas el año anterior, lo suficiente para el suministro de más de un año. traducido por agriculturers.com. Alrededor de la mitad es maíz, el que el gobierno está tratando de vender antes de que se descomponga, por lo que está forzando a las provincias a convertir el grano en combustible.

“Hemos acabado con nuestros recursos y el medioambiente, y hemos usado tantos fertilizantes y pesticidas como nos fue posible, para poder enfrentar la escasez de alimentos”, Han Jun, director asistente de la Oficina del Grupo de Trabajo Rural Central, escribió en el diario del pueblo, respaldado por el gobierno, el 6 de febrero. “Necesitamos aumentar urgentemente la producción de productos agrícolas verdes y de alta calidad”.

Pero primero necesitan preservar lo poco de tierra agrícola que tienen.

China dispone de tan solo alrededor de 0,2 acres de tierra cultivable por ciudadano, incluyendo campos degradados por la contaminación. Áreas como ésta en las afueras de Shanghai, se están volviendo típicas, con pequeños lotes agrícolas siendo engullidos por las invasivas construcciones.

China ha perdido el 6,2 por ciento de su tierra agrícola entre el 1997 y el 2008, de acuerdo a un informe de la FAO y la OECD. Y los gobiernos locales siguen consumiendo los campos para conseguir dinero para sus obras públicas. El Ministerio de Agricultura chino, no quiso responder a la solicitud de una opinión al respecto.

Oficialmente, la tasa de conversión del suelo ha bajado desde el 2007, cuando China anunció la meta de “mantener 1,8 mil millones de tierras agrícolas (120 millones de hectáreas)”. Pero los gobiernos locales, que han despendido por años de las ventas de estas tierras para financiar su crecimiento urbano, pueden evitar las restricciones al contabilizar la tierra marginal como cultivable, o al denominar áreas urbanas como zonas rurales.

Lo que es más alarmante para los planificadores de China, son los informes de que casi el 20 por ciento de la tierra cultivable de China que queda, está contaminada.

El problema de la contaminación en China

19,4% de la tierra cultivable de China está contaminada. Cita de un informe emitido en conjunto entre el Ministerio de protección Ambiental, y el Ministerio de Tierras y Recursos. 122 millones de hectáreas de tierra cultivable y cultivos permanentes 515 millones de hectáreas de áreas agrícolas 960 millones de hectáreas de áreas de campo

China está cambiando su enfoque de la producción masiva de granos, a una mejor calidad, eficiencia, y desarrollo sostenible, aseguró Tang Renjian, un oficial retirado de la Oficina del Grupo de Trabajo Rural Central, el organismo superior en la toma de decisiones del país en materias rurales.

Los estudios del gobierno del 2014, llegaron a la conclusión de que algunos lotes de cultivo de vegetales, se hallaban cargados con altos niveles de metales pesados como cadmio. Tan solo una de una serie de alarmas de envenenamiento, que ha hecho que el público sospeche de los alimentos producidos en el país.

A lo largo de los años, las estaciones de TV locales, y los medios sociales, han alentado los miedos al informar de una serie de escándalos, desde producción de soja con cabello humano, hasta tofu hecho con agua de alcantarilla, o carne de ratas o gatos hechas pasar por carne de conejo o cordero.

“La gente de China, está ahora mucho más consciente de los problemas de seguridad alimentaria de lo que estaba una década atrás”, afirmó Sam Geall, un investigador asociado de la Universidad de Sussex del Reino Unido, quien se ha centrado en la agricultura y el medioambiente de China. “Prestan más atención a la procedencia de sus alimentos, y están dispuestos a pagar más por mayor seguridad”.

Los negocios chinos se están dando cuenta de esto, y están buscando inversiones en el extranjero, para poder crear marcas Premium y llevarlas a los supermercados chinos.

Moon Lake Investments, la empresa del magnate de químicos de Ningbo, Lu Xianfeng, compró la operación de lácteos más grande de Australia el año pasado, mientras que el grupo de Wan Long, se convirtió el mayor productor de cerdo del mundo con la compra de Smithfield Foods Inc. de Virginia.

La compra de Smithfield (en Virginia) el 2013 por parte del Grupo WH, fue parte de una excursión para gastar $52 mil millones en inversiones en el extranjero, por parte de empresas de alimentos chinas desde el 2005, dado que la población se ha vuelto cada vez más sospechosa de los alimentos producidos dentro del país. La planta de producción del Grupo WH en Zhengzhou, China, hace productos porcinos al estilo estadounidense a partir de la carne importada desde Smithfield.

“Los consumidores chinos se han vuelto muy cínicos respecto de la seguridad de los alimentos producidos en su propio país”, dijo Sean Shwe, director ejecutivo de Moon Lake, que importa hacia China leche desde Tasmania. “La importación de alimentos a China se ha vuelto muy lucrativa”.

Un cambio en la dieta está acelerando la búsqueda de suministros en el extranjero. Las ventas de carne de vacuno en China se han elevado en un 19.000 por ciento en la última década. traducido por agriculturers.com. Las importaciones de granos de soja para la alimentación animal, han crecido tan rápido, que el gobierno quitó silenciosamente a este grano el 2014, de su lista de autosuficiencia.

“China necesita importar ya que no puede producir todo a partir de su propia tierra”, aseguró Li Xiande, un investigador del Instituto de Economía y desarrollo Agrícola de la Academia China de Ciencias Agrícolas, quien aseguró que el país compró 106 millones de toneladas de cereales y granos de soja el 2016. traducido por agriculturers.com. “El país está apuntando a la autosuficiencia en el cultivo de granos tradicionales, pero todas las otras importaciones estarían basadas en la demanda del mercado”.

Pero China enfrentará una competencia creciente en docenas de países en el hemisferio sur, que están sufriendo también una explosión demográfica.

Para el 2050, 14 de las 20 metrópolis más grandes del mundo, se encontrarán en Asia y África, con Jakarta, Manila, Karachi, Kinshasa y Lagos uniéndose a Tokyo, Shanghai, y Mumbai, de acuerdo a la proyección demográfica.

Para entonces, el planeta podría tener unas 9,7 mil millones de bocas que alimentar, de acuerdo a un informe de las Naciones Unidas. Por lo que tendremos que aumentar la producción de alimentos en un 70 por ciento a partir de los niveles del 2009, de acuerdo a una estimación de la FAO.

El mundo tuvo un vistazo de lo que podría venirse hace una década atrás, cuando las bajas cosechas y una rápida adopción de los biocombustibles, llevaron a una sacudida alimentaria mundial, con revueltas por la subida de los precios en países en desarrollo.

Limitados por la escasez de tierras y los efectos de la contaminación, los predios chinos están adoptando métodos de cultivo en espacios cerrados, que permiten producir muchos alimentos de forma segura y en espacios confinados. En este invernadero de Hesheng, los trabajadores desarrollan técnicas para cultivar tomates orgánicos.

Eso fue uno de los ímpetus detrás de la llamada apropiación de tierras de China, donde se compraron o arrendaron tierras en países como Mozambique, de manera de asegurar la disponibilidad de alimentos. Aun así, muchos proyectos respaldados por el gobierno chino, apuntan más al incremento de la producción en países pobres, y fortalecer la influencia mundial de China, que al suministro de los supermercados.

El esfuerzo real por crear otra revolución verde, está ocurriendo en casa, donde los emprendedores están adoptando diferentes tecnologías para transformar el panorama rural del país.

El nuevo tipo de agricultor de China, no está mirando al cielo para predecir la lluvia, está usando un sistema de micro-riego basado en un arreglo de sensores de suelo, que transmiten datos en forma inalámbrica a su smartphone. traducido por agriculturers.com. Está cultivando vegetales en contenedores con clima controlado, y usa drones para dosificar pesticidas en forma controlada mediante computadores.

Tales predios aún son una minoría, en parte debido a la dificultad de adquirir tierra suficiente como para llevar a cabo una operación eficiente. La política de Beijing desde el 2014, ha sido el promover predios familiares de “tamaño apropiado” de alrededor de 13 hectáreas o menos, dependiendo de la ubicación.

Comparación del tamaño de los campos

Comparación del tamaño de los campos agrícolas. Menos de 1 hectárea | 1-2 hectáreas |2-5 hectáreas | más de 5 hectáreas
Fuente: FAO

Sin embargo, la mayoría de los campos chinos son mucho más pequeños. Los 260 millones de asentamientos rurales familiares, trabajan 120 millones de hectáreas de tierras agrícolas, lo que hace del lote promedio por familia, menos de media hectárea, de acuerdo a Zhong Funing, líder del Centro de Investigación para la Economía Alimentaria y Agrícola de la Universidad Agrícola de Nanjing.

Algunas leyes nuevas, emitidas en noviembre, han mitigado la capacidad de las empresas para adquirir grandes porciones de terrenos, pero el gobierno aún sigue siendo cuidadoso en hacer cambios que puedan hacer enfadar a su vasta población rural.

Aún con un moderado tamaño promedio de 13 hectáreas de predio, el país necesitaría menos de 10 millones de familias para trabajar la tierra.

Mano de obra rural

Lote promedio por trabajador. Nota: datos hasta el 2013. Hong Kong y Macau no están incluidos. Fuente: FAO

“¿Cómo podría el resto de los agricultores encontrar trabajos en las ciudades si abandonan sus tierras?” dijo Zhong. Como resultado, el desarrollo de predios grandes y de alta tecnología, podía ser lento, aseguró.

Mientras tanto, la mejor opción para China, puede ser la misma que para muchos países en desarrollo, mejorar la dieta de la gente.

“La demanda de la clase media en China por subir en la cadena alimentaria, es un tema de estatus y riqueza”, afirmó Jeremy Rifkin, autor de “Más allá de la carne de vacuno: el surgimiento y la caída de la cultura del ganado”. “No es sostenible”.

En China, la Comisión Nacional de Planificación para la Salud y la Familia, comenzó una campaña el 2015, para incentivar a los ciudadanos a moderarse en el consumo de carne y otros alimentos poco sanos, y comer más vegetales y frutas, para contrarrestar los niveles crecientes de obesidad y diabetes.

Esto cierra el círculo con Du nuevamente en Chengdu.

Du Chunmei cuida de su huerto orgánico en el techo de la planta de su esposo en Chengdu, luego de desilusionarse de la calidad de los alimentos de supermercado. “Poder cultivar tus propios alimentos es un lujo. Necesitas encontrar el espacio”.

Ahora, como lo hacía antiguamente, su familia compra un cerdo cada año, pero no para la fiesta de año nuevo. Lo hace para asegurarse de lo que el animal haya comido, al insistirle al granjero que lo alimente sólo con maíz y vegetales por ocho meses antes de sacrificarlo.

Con la ayuda de su madre de 75 años, Du cultiva pimientos, repollos, berenjenas, y calabazas, en el techo de la planta industrial de su esposo. traducido por agriculturers.com. Cerca de dos docenas de gallinas y patos comparten el espacio, alimentándose de comida orgánica.

“Hay tantos pesticidas, contaminantes y fertilizantes en los alimentos vendidos en los supermercados”, dijo Du. “Poder cultivar tus propios alimentos es un lujo”.

Traducido por agriculturers.com

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