¿Cómo producir más con agricultura vertical?

¿Cómo producir más con agricultura vertical?

La agricultura vertical es una realidad, una solución para el cultivo tanto en interior, en edificios o locales, como exterior, en invernaderos, que permite servir productos de gama cero. La empresa almeriense de ingeniería y consultoría agronómica Agrointec, perteneciente al grupo Beyond Seeds, ha desarrollado la tecnología Agrointec SAV (Soluciones de Agricultura Vertical), que consiste en sistemas integrales con los que es posible diseñar, de forma modular y escalable, instalaciones verticales que permiten un uso eficiente de agua, energía y nutrientes.

Tal y como detalla Miguel Ángel Ruiz, ingeniero industrial de Agrointec, se trata de un sistema de cultivo vertical aeropónico, en que, a diferencia del hidropónico, la raíz de la planta no está en constante contacto con el agua, sino está en el aire y sobre ella se controla el agua que precisa. Este sistema, de fácil limpieza, está compuesto por unidades de cultivo vertical Growpipes, además de otras tecnologías como la estructura, el sistema de fertirriego o la iluminación suplementaria.

Agrointec SAV es una alternativa interesante en cultivo de porte reducido como especies de hoja o plantas aromáticas. El ahorro de agua y la densidad de plantación destacan entre sus ventajas. Respecto al primer aspecto, como expone Paqui Ferrón, doctora agrónoma, el sistema de agua recirculante supone un ahorro de entre el 70% y el 80% de este recurso hídrico frente al mismo número de plantas en cultivo tradicional y también de fertilizantes, puesto que los nutrientes, del mismo modo, se aprovechan. En cuanto a la densidad de plantación, dependerá de la altura de pared; en este sentido, Ruiz explica que la modularidad del sistema permite implementar instalaciones de hasta nueve metros. De esta manera, la densidad hace del sistema SAV un sistema muy interesante también para compañías y centros de I+D, puesto que permite disponer en un invernadero o superficie de investigación de hasta 30 veces más plantas por metro cuadrado para ensayar su comportamiento ante determinadas circunstancias (aplicación de bioestimulantes, estreses bióticos como patógenos o estreses abióticos como sequía o salinidad), de una forma muy controlada y eficiente. Otro de los beneficios del sistema SAV se basan en la ergonomía, “si se llevara a producción en invernadero, no solo va a aumentar el rendimiento de las plantas, también el trabajador va a tener que hacer mucho menos esfuerzo a la hora de recolectar o en el manejo”, añade Ferrón.

En el caso de la instalación vertical en interior, la iluminación es un factor importante. En este sentido, Agrointec cuenta con Philips LED, que dispone de un departamento especializado en este sector, como partner. Tal y como detalla la doctora, se juega con la luz artificial para que la planta alcance su máximo rendimiento e incluso potenciar la aparición o aumento de la concentración de ciertos fitoquímicos, como antioxidantes o quimiopreventivos, en la misma, ampliando, además, entre un 30% y 40% los niveles de valor nutricional. En las instalaciones outdoor en invernadero, la iluminación solo se emplea de manera puntual y localizada en zonas sombreadas. En todo caso, tanto en agua, luz y nutrientes, las plantas solo recibirán lo que requieran y todo se puede controlar desde una app.

Francisco Bermúdez, fundador de Beyond Seeds, destaca la posibilidad que brinda la tecnología SAV a la comercialización y al consumidor, “desde SAV podemos pasar la planta a una maceta para que llegue viva al consumidor”. Bermúdez lo define como cultivo gama cero, “no es primera gama puesto que no se corta en origen, ni quinta gama porque no está procesada”. Por otro lado, en base a la ubicación de la instalación, el cero abarca más parámetros. Como ejemplo, si la instalación se llevara a cabo en Madrid y el producto se consumiera en dicho lugar, sería un producto kilómetro cero; si, además, en su traslado se empleara un coche eléctrico, la contaminación sería también cero; por otro lado, la huella de carbono sería negativa, “tendríamos un invernadero en Madrid que, además, absorbería CO2 dentro de la ciudad. Asimismo, la huella hídrica se reduciría, ya que solo se consume un 30% de agua de lo que conllevaría un cultivo tradicional; por último, se generaría cero residuos, porque, al estar en un entorno cerrado, no se emplean plaguicidas ni se abusa de fertilizantes; del mismo modo, el desperdicio en supermercado sería nulo, ya que el suministro de producto a la superficie comercial de proximidad sería repuesto en horas y con stock cero”.

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