Cómo cultivar alfalfa para uso en casa

Cómo cultivar alfalfa para uso en casa

La Alfalfa: La gran desconocida

Existen muy pocas cocinas que la incluyan en sus platos, sin embargo la alfalfa posee un valor nutricional importante. No es habitual encontrar cultivo de alfalfa en los huertos urbanos, pero su cultivo no es complicado sólo hay que tener en cuenta algunos principios básicos y podrás disfrutar de su germinado (brotes de alfalfa) como de sus flores y hojas que son muy saludables.

Historia

La alfalfa (Medicago sativa) pertenece a la familia de las leguminosas y es un cultivo muy “vivaz”. Si hay que encontrar el origen de la alfalfa, hay que mirar hacia la zona de Asia Menor y el sur del Caúcaso. La alfalfa es muy consumida en países como Irak, Irán, Turquía, Afganistán, Siria y Pakistán. Los persas fueron quienes introdujeron la alfalfa en Grecia y luego a Italia en el siglo IV a. C. Su gran aceptación y difusión se debió a sus características saludables y de ahí que los árabes hayan introducido la alfalfa en África hasta llegar a Europa.

Si bien este cultivo es utilizado para alimentación de ganado, hay países que han incorporado la alfalfa en deliciosos platos de alta cocina.

La siembra

alfalfa

Conseguir semillas de alfalfa es una tarea complicada por su baja popularidad en huertos urbanos y su alto consumo en granjas que hacen que la semilla a veces sea mezclada con otros pastos lo que contaminaría nuestro huerto en casa. Si has logrado vencer estos obstáculos y tienes tus semillas en mano, la forma de siembre es al voleo durante el otoño-primavera (aprox. 2,5 cm profundidad). Es importante antes de comenzar la siembra, que prepares el terreno ya que las raíces de la alfalfa son muy profundas y necesitan un buen drenaje del agua.

¿Cómo preparar el suelo de tu huerto urbano? A la hora de cultivar alfalfa debes remover la tierra, sólo las capas superiores, sin voltearlas ni mezclarlas y controlar un alto contenido de fósforo y potasio en el suelo. La técnica del subsolado mejorará el drenaje del agua y aumentará la retención y almacenamiento de H2O en el suelo. La alfalfa es sensible a la acumulación de agua y a la acidez (salvo en la instancia de germinación), el pH óptimo es de 7.2.

La temperatura óptima para la alfalfa es de 18-28º C. La semilla de la alfalfa germina a temperaturas de 2-3º C, el aumento de las temperaturas (hasta un óptimo de 28-30º C) acelera la germinación. Es importante destacar que temperaturas mayores a 35º C resultan perjudiciales para la planta. Durante el invierno con sus bajas temperaturas, la alfalfa detiene su crecimiento hasta la primavera.

El riego

La alfalfa posee un sistema radicular, esto significa que es capaz de almacenar reservas en épocas bajas (temperatura y riego). Hay que tener en cuenta que el estancamiento del agua en la alfalfa es letal, es por ello que debemos asegurarnos de un buen drenaje del agua en el suelo cultivado. La cantidad de agua que necesita la alfalfa depende de la capacidad de retención de H2O del suelo y de la profundidad de las raíces.

En líneas generales, la alfalfa necesita un riego moderado (aumentando su frecuencia en temperaturas elevadas) ya que es una planta que resiste muy bien las épocas de sequía por sus sistema radicular.

La poda

La poda puede realizarse a finales del invierno. A la hora de determinar la frecuencia de corte, es importante saber que la alta frecuencia de corte agota a la alfalfa lo que implica una reducción de rendimiento. El momento ideal de corte es cuando más cantidad de flores tenga la planta, de esta manera nos aseguramos un saludable brote posterior.

Plagas y enfermedades

El cultivo de la alfalfa no presenta numerosas enfermedades, sin embargo las plagas son su mayor enemigo.

  • Pulguilla
  • Pulgones
  • Gusano verde
  • Cuca negra
  • Apión
  • Lo ideal es utilizar insecticidas ecológicos y naturales a través de métodos de lucha integrada para así disminuir las dosis de fitosanitarios.

    La cosecha

    Lo ideal es plantar la alfalfa en abril y, luego, en agosto. La cosecha puede realizarse transcurridos los 70 días desde su plantación. Utiliza un instrumento cortante como un cuchillo o navaja.

    Existen otras formas de cosechar la alfalfa que se dan por un cultivo de germinados: brotes de alfalfa (ya volveremos sobre este tema)

    Cuidados imprescindibles

    Para realizar una buena cosecha de alfalfa, compartimos estos secretos:

  • Abona el suelo con minerales ya que la alfalfa absorbe necesita una lata densidad
  • Remueve la tierra antes de sembrar al voleo
  • Controla las malas hierbas ya que la alfalfa es muy susceptible a las plagas
  • Vigila la frecuencia y cantidad de agua de riego
  • A la hora de cosechar vigila la frecuencia de corte para evitar agotamiento de la planta
  • Analiza la posibilidad de germinar la alfalfa para obtención de brotes de alfalfa
  • Ya estáis preparados para cultivar alfalfa en casa e innovar el menú diario de vuestras cocinas. Podrás cultivar alfalfa en tu mesa de cultivo para aprovechar sus hojas y flores, pero también podrás incorporar una germinadora y estrenaros en la obtención de germinados.

    FUENTE: ecohortum.com

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