Inoculación de suelos: El futuro está recién empezando

Inoculación de suelos: El futuro está recién empezando

El congreso de Aapresid. Un grupo de expertos reunidos por Rizobacter destacó  todo lo que la biología de suelos puede aportar a la producción agrícola en los próximos años.

El entusiasmo de los científicos y de la industria a partir del uso de nuevas herramientas de biología molecular y metagenómica para conocer nuevas bacterias y sus interacciones hasta ahora desconocidas abre una ventana enorme al conocimiento, que puede impactar en forma decisiva en el agro.

“En un gramo de suelo hay más microorganismos que seres humanos habitando el planeta; son 10.000 millones de bacterias de las que sólo conocemos el 1%”, dijo el bioquímico Luis Wall, investigador del Conicet, durante un encuentro que organizó la empresa Rizobacter en la previa del congreso de Aapresid.

“Las nuevas técnicas son linternas que nos permiten echar luz sobre microorganismos que no sabíamos que existían, pero también se pueden ver las huellas que dejan sus interacciones y establecer sus funciones en el suelo”, contó Wall, en diálogo con Clarín Rural. Esto es clave para los agricultores, porque tiene que ver con el suelo, el recurso sobre el que ellos plasman su actividad económica y sobre el que toman decisiones.

Por su parte, el responsable de Desarrollo y Servicio Técnico de Rizobacter Argentina, Gustavo González Anta, explico la utilidad agronómica y comercial de estos avances: “Cuanto más conocemos el suelo y las interacciones de los microorganismos más podemos diseñar una semilla específica para adaptarse a un ambiente determinado”.

La aplicación de estas investigaciones sobre una semilla está íntimamente relacionada con el descubrimiento de los ILV. Lograr que las bacterias vivan entre 60 y 120 días sobre una semilla fue una revolución en la industria.

El potencial de crecimiento de esta tecnología no sólo abarca el competitivo mercado argentino, donde actualmente se inocula el 85% de la soja, sino también el brasileño, el segundo productor de soja del mundo, que ya inocula el 70% de las alrededor de 30 millones de hectáreas sembradas con la oleaginosa (Rizobacter tiene el 30% de ese mercado). Lo interesante es que “Brasil todavía tiene un mercado de inoculantes de bajo valor”, apuntó la microbióloga Krisle Da Silva, del Embrapa, el INTA de Brasil.

La experta contó que el productor brasileño es reticente a pagar las tecnologías de punta, pero para seducirlo es clave presentar ensayos con los beneficios que tiene el uso de inoculantes de alta gama. “Para desarrollar este mercado trabajamos en difusión con productores líderes y con ensayos ligados a organizaciones de prestigio”, explicó el gerente de Rizobacter do Brasil, Osvaldo Altamirano.

Además de la estrella Rhizobium, la compañía viene trabajando con otros dos microorganismos: pseudomonas para la solubilización de fósforo y tricoderma para biocontrol de enfermedades en semillas de trigo y cebada. “Hoy vendemos fijación biológica de nitrógeno, biocontrol y promoción de crecimiento, pero a futuro podríamos vender inducción a la resistencia de determinadas enfermedades, o resistencia a insecticidas, incremento de proteínas en grano o menor impacto ambiental con bacterias que permiten reducir el contenido de agroquímicos en el suelo”, explicó González Anta.

A modo de conclusión, el CEO de Rizobacter, Ricardo Yapur, opinó: “Cuando se analiza lo que está pagando la industria química por empresas de biológicos queda claro que el futuro viene por ahí; sin embargo, creo que la manipulación de microorganismos no va a reemplazar a los productos químicos, sino que será más bien una convivencia”.

FUENTE: clarin.com

Comentario

  1. Interesante pero,,,,, que sucederá si provocan un desequilibrio pues tengo entendido que la diversidad de la vida microbiologica del suelo es basica.

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