Biodiversidad, clave para el futuro del planeta

Biodiversidad, clave para el futuro del planeta

 

Científicos de 16 países determinaron que la diversidad e interacción de las especies vegetales es crucial para amortiguar los efectos del cambio climático y la desertificación en las tierras más secas del planeta.

Agriculture biodiversity

En la naturaleza existe una comunicación que va más allá de las palabras; es una interacción de vida que genera vida y permanencia a través del tiempo y que, por más que muchos no lo vean, nos salva. Un equipo de 50 investigadores de 16 países vieron más allá al observar detenidamente la biodiversidad vegetal y su función en el gran esquema de la Naturaleza. Según descubrieron, esa diversidad es crucial para amortiguar los efectos del cambio climático y la desertificación en las regiones más secas del planeta. Esta investigación publicada en la revista Science (Vol. 335; n.° 6065), señaló que la cantidad de especies de plantas está “directamente relacionada” con el funcionamiento del ecosistema.

“La vida en la Tierra se basa en múltiples flujos de materia y energía, canalizados por las interacciones entre innumerables formas de vida”, explicaron Donaldo Bran y Juan Gaitán, ambos investigadores del INTA Bariloche, quienes formaron parte del equipo de trabajo. Los especialistas argentinos, indicaron que estudiaron esas complejas relaciones mediante 14 variables relacionadas con el ciclo de elementos esenciales para la vida (carbono, nitrógeno y fósforo, por ejemplo) puesto que son “buenos indicadores” del funcionamiento de los ecosistemas y de los servicios que prestan.

En este “primer estudio” a escala mundial en evaluar de forma explícita las relaciones entre funcionalidad del ecosistema y la biodiversidad bajo condiciones áridas y semiáridas, se observó que “el número de especies de plantas está directamente relacionado con el funcionamiento del ecosistema y este, a su vez, con la temperatura anual en las zonas áridas”, destacaron Bran y Gaitán.

Las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas ocupan el 41% de la superficie terrestre y mantienen a más del 38% de la población humana. Allí se encuentran el 20% de los principales centros de diversidad vegetal y más del 30% de las áreas protegidas para aves. En este sentido, los 50 investigadores advierten sobre la “elevada vulnerabilidad” de estos sistemas ante cambios ambientales y la desertificación.

Según concuerdan, “los modelos de cambio climático predicen un aumento de la temperatura media anual de cuatro grados centígrados en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas para fines del siglo XXI.

Nuestros resultados sugieren que ese incremento reduciría la habilidad de los ecosistemas de llevar a cabo múltiples actividades relacionadas con el ciclo del carbono, el nitrógeno y el fósforo”. Además agregan que la riqueza de especies podría disminuir y aumentar las áreas afectadas por la desertificación, hechos que afectarían negativamente la funcionalidad de los ecosistemas.

Sin embargo, estas posibilidades son inciertas, ya que la biodiversidad vegetal también podría jugar un rol importante en estos acontecimientos. “Debido a que la cantidad y calidad de los servicios ecosistémicos dependen en gran medida de la funcionalidad de esos ecosistemas, el aumento de las especies vegetales podría mejorar aquellos servicios en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas”, consideran los investigadores.

Así, la biodiversidad vegetal en esos particulares ambientes podría ser fundamental para mantener el carbono, el nitrógeno y el fósforo a la vez que promovería la resistencia a la desertificación al mantener la fertilidad de los suelos.

FUENTE: mitreyelcampo.cienradios.com

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