“Wearable” para plantas, una posible solución para un mayor seguimiento de los cultivos

Uno de los retos más importantes en el sector de la nanotecnología es hacer dispositivos lo más versátiles, flexibles, resistentes y baratos posible. Pero parece que el manejo de los nanomateriales, con especial atención en el grafeno, puede ser más complicado de lo que se esperaba, y el futuro que nos prometían hace muchos años que nos iban a inundar con dispositivos basados en grafeno, se está retrasando un poco.
En el caso de que lo consigan (mejor dicho, “cuando” lo consigan, porque es un hecho que lo van a conseguir tarde o temprano) el sector de la agricultura deberá estar muy atento, porque los nanomateriales y nanosensores tienen un potencial agrícola inmenso.
Sin embargo, parece que la aplicación a la agricultura de estos nanosensores no está tan lejos, un grupo de investigadores de Iowa (de los departamentos de de agronomía y de electrónica) han conseguido un método simple y versátil para estampar y transferir nanomateriales basados en grafeno en varios tipos de cinta para fabricar sensores flexibles a microescala, y lo han publicado en la prestigiosa revista “Advanced materials technologies” (que lo ha elegido para su portada, que podéis ver al final del artículo). Es decir, si consiguen desarrollar esto, podrían “estampar” “pegatinas de grafeno” en hojas de cultivos para medir cientos de parámetros a bajo coste (como transpiración, humedad, temperatura…).

¿Cómo lo han hecho?

El método consiste en aplicar grafeno mediante una técnica de drop-casting (o fundición en una gota al caer) en una superficie de polydimethylsiloxane (PDMS), en el que previamente se han realizado unos patrones. Entonces se aplica una sencilla Cinta adhesiva “Scotch” para eliminar el exceso de grafeno. Una vez eliminado el exceso de grafeno se aplica el grafeno “empatronado” en una cinta para pegarlo a cualquier superficie.

Conclusiones

Este artículo solamente explica el método para realizar estos microsensores de grafeno, pero parece ser que lo han aplicado a plantas con resultados muy prometedores. Si este método es tan simple y barato como prometen (ya está en proceso de patente), puede ser toda una revolución en el sector agrícola, ya que podríamos llenar nuestros campos de estudio de “wearables” con los que conseguiríamos muchos más datos y mucho más precisos.

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