Waruwa, una ‘startup’ que revoluciona la distribución de frutas y hortalizas en Latinoamérica

La ‘startup’ colombiana Waruwa es la primera plataforma ‘online’ en Latinoamérica que distribuye frutas y hortalizas y conecta a los campesinos y los transportistas para llevar los productos a la puerta de restaurantes, tiendas de barrio y supermercados. Solo lleva siete meses en el mercado pero ya ha revolucionado la relación campo-ciudad.

El fundador de la exitosa empresa, Nelson Rodríguez, para averiguar cómo surgió la idea de la plataforma, cómo funciona y cómo ha cambiado los vínculos agroalimentarios en el país.

¿Cómo surgió la idea de crear Waruwa? ¿Con qué objetivo se formó la plataforma?

— Desde pequeño supe que la relación que tenemos con la comida es vital no solo para nuestra sobrevivencia, sino para definir la manera en que transformamos la naturaleza. Más aún, como la mayoría de latinoamericanos, tengo una relación de ancestros cercanos con el campo, por lo que siempre me preocupé por la gente que era la base vital de nuestra civilización, es decir, las familias campesinas.

Después de muchas horas de conversar con personas de origen campesino, de idas y venidas, de estudiar la historia y la geografía del agro en Colombia y en Latinoamérica, supe que miles de familias campesinas padecían no solo por temas complejos como la tenencia y el acceso a recursos básicos, sino por la ineficiencia logística en las cadenas de frutas y hortalizas como la sobreintermediación, la volatilidad de los precios y la falta de transparencia de los mecanismos de distribución.

La idea surgió más o menos en 2014, cuando ya habían aparecido algunas plataformas electrónicas que estaban redefiniendo otros sectores de la economía —en sus luces y sus sombras—. Pero mi principal influencia fue el proyecto Cynco en Chile, que fue una apuesta tecnológica ambiciosa, a inicios de los 70 del siglo XX, por centralizar la información de la producción y la demanda de productos industriales en ese país. Muchos consideran ese proyecto como el pionero del Big Data.

La idea inicial era diseñar una plataforma que permitiera acercar a miles de familias campesinas a la tecnología para que comercializaran sus productos y reducir las barreras de mercado. Con el tiempo, aspiraba a tener en tiempo real información de la producción agrícola y la demanda para producir con mayor eficiencia y disminuir el desperdicio de alimentos. Y aún tenemos esa aspiración. Ante el reto demográfico, soy de los que piensan que no necesitamos producir más comida, sino producir diferente, lo que implica transformar las relaciones en el agro, fortalecer las cadenas de frutas y hortalizas para combatir el cambio climático, y sobre todo dignificar la labor de las familias campesinas, para lo cual la tecnología es fundamental.
Invité a algunos amigos que conocían del tema, que habían vivido a flor de piel los azares del campo, las plazas de mercado urbanas, y que conocían de e-commerce —como un exempleado de Rakuten que es parte del equipo de fundadores— para que trabajáramos juntos. Al juntar experiencias y saberes diversos, Waruwa dejó de ser una idea y se materializó cuatro años después de caminar y aprender de las familias campesinas, de entender las barreras culturales y las razones que explican el funcionamiento actual de las cadenas de hortofruticultura. Y sobre todo, de aprender de los errores de otras startups que fallaron intentando algo parecido.Hoy Waruwa es una propuesta que combina logística, inteligencia artifical, e-commerce, con preocupaciones socioambientales, que está la mano de productores y consumidores como restaurantes, hoteles, jardines, tiendas de barrio y supermercados.

— ¿Cómo funciona Waruwa?

— Waruwa es la primera plataforma online en Latinoamérica que conecta a los principales actores de las cadenas de frutas y hortalizas: productores, transportistas y consumidores. Para quienes demandan frutas y hortalizas, simplemente entran a https://waruwa.com/ se registran en su teléfono móvil —descargando nuestra aplicación— o accediendo desde un computador de escritorio. Después, nuestras agentes validan la información, pueden acceder a más de 300 tipos de frutas y hortalizas. Nuestros clientes hacen su pedido antes de las 20:00, manteniendo el precio independiente de cualquier cambio abrupto en el momento que se genera la orden y la entrega. Nosotros lo entregamos en la puerta del establecimiento al siguiente día, a la hora que sea de conveniencia del cliente.

Para los productores funciona igual, entran a nuestra página y se registran, y nosotras las visitaremos al cabo de unos días para conocer de los cultivos y colaborar a resolver los inconvenientes logísticos en los procesos de poscosecha, como la selección y la entrega. Después de recibir los productos en nuestros centros de acopio, nosotros consignamos en menos de 48 horas a los productores.

— ¿Cuántos productores se han registrado ya?

Ya tenemos más de 1.000 familias productoras en la plataforma, y menos de 100 que utilizan medios como WhatsApp únicamente. Esperamos llegar a 3.000 registros de productores el próximo año.

¿A cuántos países ha llegado Waruwa?

La operación de Waruwa únicamente lleva siete meses en Colombia, pero esperamos expandirnos el próximo año a ciudades de Latinoamérica con características similares: alta concentración en la distribución de frutas y hortalizas, sobreintermediación y volatilidad de precios, y alta densidad demográfica. Nuestro enfoque es regional, y Bogotá ha sido el laboratorio para poder escalar a nivel transnacional.

Hay una realidad compartida de las capitales latinoamericanas, fundada en la manera en que históricamente esas ciudades organizaron la distribución de sus cadenas agrícolas, principalmente desde la segunda mitad del siglo XX.

— A diferencia de otros servicios similares, Waruwa se ocupa de la logística, es decir, entrega productos a los consumidores. ¿Cuánta gente trabaja en el servicio?

— De manera indirecta, Waruwa involucra a decenas de transportistas rurales, que ayudan a las asociaciones o a las familias campesinas a transportar sus productos desde las fincas a nuestros centros de acopio. A esto deben sumarse más de 30 transportistas que hoy trabajan en los despachos a nivel urbano, pero esta cifra está creciendo mes a mes. Además, hay más de 25 personas trabajando directa e indirectamente en el proceso de alistamiento en nuestros centros de acopio.

— ¿Cuánto cuesta el servicio para los productores y compradores de frutas y hortalizas? ¿Cuáles son las fuentes de ingreso para los diseñadores de la plataforma?

— No tiene ningún costo. Sencillamente Waruwa compra directamente los productos de las familias campesinas, asumiendo los riesgos logísticos, los cambios de precios, y los ofrece en su plataforma. Nuestro negocio es comprar y vender, apoyándonos de tecnología para tomar decisiones, en el que la eficiencia logística y la previsión de los precios definen nuestro porcentaje de ganancia.

Es decir, nosotros no somos proveedores únicamente de la tecnología, sino nos encargamos de la logística. Al tener información de la oferta y la demanda, Waruwa reduce el número de intermediarios, ofreciendo hasta un 30% más barato los productos para el cliente final, y por otro lado, pagando mejor a los productores por sus cosechas.

Se estima que en cadenas cortas de altos volúmenes (cebollas, tomates, tomates) hay hasta cinco intermediarios desde el momento en que los transportistas llevan hasta el primer centro de acopio. Esto sucede en ciudades como Bogotá, Ciudad de México, Lima o Sao Paulo.

— ¿Cómo han cambiado los vínculos agroalimentarios gracias a su servicio? ¿Y cómo pueden cambiar en el futuro?

— Waruwa comenzó operaciones hace solo siete meses, pero en este tiempo hemos reducido la distancia de los productores frente a los consumidores, promoviendo la inclusión digital, y aumentando la transparencia en la formación de precios. Consideramos que la logística no solo cumple una labor productiva fundamental en las cadenas agroalimentarias, sino que puede contribuir a aliviar parte del abandono que tienen los pequeños productores, por lo menos en los procesos de poscosecha.

En el futuro, nuestra prioridad es centrarnos aún más en los productores, pero a nivel regional, apoyarlos más en los procesos de cosecha, y navegar juntos las complejidades del día a día. Creemos que podemos ayudar a transformar sustancialmente la relación campo-ciudad, fortaleciendo las cadenas cortas de producción, haciéndolas competitivas, promoviendo la biodiversidad agrícola y la soberanía alimentaria. Esto tendrá efectos no solo en el funcionamiento de las cadenas de distribución urbana, sino esperamos facilitar el acceso a mayor variedad de frutas y hortalizas, más saludables y a precios que favorezcan tanto a productores como a consumidores. Nuestro proyecto apenas da sus primeros pasos y el 2020 será muy importante para nosotros.

FUENTE

Deja un comentario