Una solución para la Mancha foliar por Alternaria

La Mancha foliar por Alternaria en cucurbitáceas es producida por el hongo Alternaria cucumerina. El melón cantaloupe y la sandía son los cultivos más susceptibles, sin embargo la calabaza, el pepino y otras cucurbitáceas también pueden ser afectadas. Si no se controla, esta enfermedad puede reducir el vigor de las plantas y la calidad de los frutos.

Identificación

Las manchas foliares producidas por Alternaria aparecen en las hojas más viejas y se diseminan sobre las más jóvenes, en dirección hacia las puntas de la enredadera. Las manchas foliares inician como manchas amarillas intensas o pálidas; o como pecas sobre la superficie del haz. Estas pequeñas manchas pueden estar rodeadas de halos amarillos o verde pálido. En etapas tempranas, las manchas pueden estar rodeadas de zonas acuosas debido a la descomposición de la pared celular ocasionada por el hongo. Con el tiempo aumenta el diámetro de las manchas.

Las manchas más antiguas son circulares o de forma irregular y de color pardo a negro. En ciertas ocasiones, las manchas más antiguas pueden tener anillos concéntricos. Las bandas más oscuras dentro de las manchas contienen las esporas que son dispersadas por el viento.

Las manchas individuales se vuelven frágiles y pueden desgarrarse, adquiriendo apariencia deshilachada dentro del tejido negruzco. Si la enfermedad se agrava, puede dar como resultado enchinamiento de hojas, defoliación, maduración prematura, menor rendimiento, frutos deformes y disminución de dulzor. La defoliación expone los frutos a quemaduras de sol.

La mancha foliar por Alternaria puede presentarse junto con Tizón de tallo gomoso y su apariencia es muy similar. Las manchas foliares provocadas por Cercospora y Mildiú también pueden presentarse de manera simultánea con las producidas por Alternaria; sin embargo, las dos primeras enfermedades foliares se pueden distinguir con facilidad de las manchas foliares por Alternaria.

Las bandas más oscuras dentro de las manchas contienen las esporas que son dispersadas por el viento. Foto de Gerald Holmes

En cantaloupe las lesiones jóvenes por Alternaria pueden asemejarse a las lesiones por Mildiú. Si no se utilizan medidas de control para estas enfermedades a principios del ciclo agrícola, pueden llegar a padecer epidemias de las cuatro enfermedades foliares, de manera simultánea.

No es común que se infecten los frutos, sin embargo sí pueden llegar a infectarse si no se controla la mancha foliar por Alternaria mientras se localiza sólo en las hojas, en especial en las cucurbitáceas distintas a la sandía.

Aspectos de la enfermedad

La causa de la mancha foliar por Alternaria viene a raíz del hongo Alternaria cucumerina. Los melones cantaloupe y las sandías son los más vulnerables a esta enfermedad. No obstante, calabacita y pepino también pueden acabar siendo afectados. Se nota una reducción en el vigor de la planta si no se controla esta enfermedad.

Manchas en las hojas con el fruto maduro. Foto de Gerald Holmes

Supervivencia y diseminación

A. cucumerina sobrevive en los residuos de cultivos, en las malezas cucurbitáceas, en las plantas cucurbitáceas mostrencas y en las semillas. Los residuos foliares que se dejan sobre la superficie del suelo o que son enterrados a poca profundidad, pueden volver a generar esporas durante más de seis meses.

La variación de la temperatura diaria de 20° a 32°C es ideal para el desarrollo de la enfermedad.

El tiempo que se mantienen húmedas las hojas influye en las tasas de infección. Algunas infecciones pueden desarrollarse cuando las hojas están húmedas entre dos y ocho horas; pero cuando se mantienen húmedas de 10 a 24 horas, las tasas de infección pueden aumentar de manera drástica. Frecuencia de lluvias y duración de períodos de rocío tienen más influencia que la cantidad de lluvia en sí.

Métodos de manejo

Los productores deben iniciar y mantener un programa de aspersiones con fungicidas cuando las temperaturas nocturnas excedan 15°C; en especial cuando las hojas se mantengan húmedas durante periodos prolongados. El arar los residuos del cultivo poco después de la cosecha ayudará a reducir la cantidad de inóculo disponible para el siguiente ciclo agrícola.

Las cucurbitáceas sembradas durante los meses de invierno en las zonas productoras húmedas son propensas a las infecciones durante la mayor parte del ciclo agrícola, excepto durante los periodos de frío prolongados. Tal vez sea necesario hacer más cortos los intervalos entre las aspersiones cuando el clima sea ideal para propiciar infecciones, en especial cuando los puntos de crecimiento vegetativo estén expuestos.

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