Sustentabilidad vitivinícola en Chile

Sustentabilidad vitivinícola en Chile

Cómo el cuidado del medioambiente y la responsabilidad social se integra con la producción de vinos chilenos.

A Chile se le reconoce no sólo por poseer condiciones adecuadas para producir vinos y otros productos de origen agrícola, sino, también por permitir desarrollar producciones amigables con el medioambiente, gracias a nuestro clima mediterráneo, que favorece la predominancia de lluvias en invierno y estaciones de verano y otoño cada vez más secas y calurosas (período en el cual se encuentra la uva aún en la planta, esperando su punto óptimo de cosecha). Al mismo tiempo, por tener un nivel relativamente bajo de presión de plagas y enfermedades, ayudados por las barreras geográficas que nos rodean (desierto, cordillera, océano y hielos).

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Hasta hace un tiempo, estas condiciones nos hicieron ser llamados “isla fitosanitaria”, circunstancia que si bien hoy puede tener matices, continúa reflejando lo sana que puede llegar a ser nuestra agricultura en términos de minimizar el empleo de agroquímicos. En este sentido, una de las herramientas que permiten conectar al consumidor de vinos con los conceptos de terroir, producto natural, poco intervenido y/o saludable es el ser “sustentable”.

La sustentabilidad es un atributo que comúnmente se vincula al ámbito medioambiental, pero que hoy en día se ha desagregado en tres grandes componentes: sustentabilidad ambiental, social y económica. En los últimos años el Consorcio Vinos de Chile ha estado trabajando junto a las viñas para que éstas logren avanzar en los requerimientos que exige el tener una producción sustentable, los que están contenidos en tres códigos según su foco de atención: Código Verde, que aplica para el área vitivinícola, Código Rojo para bodega de vinos y Código Naranjo para el área social.

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El obtener la certificación de sustentabilidad resulta un aporte respecto a la forma de manejar su empresa y producción, así como a la imagen que ganan frente al mercado. Esta certificación permite emplear más herramientas en campo y bodega para lograr una producción de alta calidad, además es más amplia, dado que considera el ámbito social, incluyendo la relación de la empresa con sus trabajadores y el entorno en el cual se encuentra inserta.

Cabe destacar que el gran objetivo de Vinos de Chile es fortalecer la imagen de los vinos nacionales en general, como productos sustentables y no necesariamente diferenciar en el mercado a aquellas viñas que tienen o no dicha certificación, como puede ocurrir con otro tipo de acreditaciones incluyendo la de vinos orgánicos.

Este certificado en sí, busca “promover los beneficios de una producción sustentable de uvas y vinos de alta calidad y motivar a los productores de uva y elaboradores de vino para que mejoren su gestión, a través del cumplimiento de los requisitos estipulados en el estándar. Para cumplir con los requisitos del estándar las viñas deben contar con un sistema de gestión ambiental y social y que cumpla como mínimo la legislación nacional vigente, independientemente de la complejidad de sus operaciones”.

El estándar incorpora aspectos relacionados a la eficiencia en el empleo de la energía, el cuidado del suelo y las fuentes de agua, manejo de desechos entre otros aspectos, para las áreas verde y roja (viñedo y bodega); en el área naranja (responsabilidad social) evalúa aspecto tales como calidad de vida laboral, ética y compromiso con los consumidores.

Se espera terminar el año 2016 con un total de 60 viñas certificadas en sus tres áreas, lo que ha sido un logro importante para el Consorcio Vinos de Chile, ya que es una iniciativa voluntaria. Chile está logrando reconocimientos internacionales y se espera que más viñas se sumen a esta certificación de la sustentabilidad.

Además del Código Naranjo, que involucra aspectos sociales de la relación de la empresa con sus trabajadores y la comunidad, existen otras certificaciones, como Fair Trade (comercio justo), que apunta a reforzar y destacar la responsabilidad social empresarial de las viñas y el compromiso comunitario que éstas tienen con su entorno. Apoyando proyectos propuestos por los propios trabajadores para sus territorios, con el fin de apoyar el desarrollo y la calidad de vida de quienes se vinculan directa o indirectamente con la empresa.

Luego de un largo tiempo de trabajo para cumplir con lo exigido en los códigos, se espera que así como los equipos humanos que participan en dichas empresas han ido adquiriendo consciencia de los requerimientos que esto implica, también haya una transferencia oportuna de dichos conceptos a los consumidores nacionales. Y de esta forma, favorecer a las producciones sustentables e incorporar progresivamente en nuestra cultura el cuidado del medioambiente, las personas y su entorno. En especial, en una realidad en la que muchas veces se ven vulnerados en su integridad los recursos naturales, patrimonios culturales y las personas, por otras personas y/o empresas.

AUTOR: Rodrigo Jara. Ingeniero Agrónomo Enólogo Ms. C., Director de la Escuela de Agronomía de UDLA, Chile.

FUENTE: Agriculturers.com

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