Soluciones nutritivas para el cultivo de tomate

Hoy en día el tomate se ha convertido en la hortaliza más importante a nivel mundial, ya que se produce en casi todas las latitudes. Uno de los factores determinantes para lograr tomates de alta calidad y larga vida de anaquel es sin duda alguna la nutrición del cultivo. En los últimos años la nutrición de las hortalizas intensivas, entre ellas el tomate, ha evolucionado a tal grado que los nutrimentos son suministrados a través de una solución nutritiva, en lugar de dosis de fertilizantes, pero ¿Qué es una solución nutritiva?…

La Solución Nutritiva (SN) es una solución de agua con fertilizantes, donde los nutrimentos se encuentran en la forma química, la concentración iónica y en las proporciones adecuadas para ser aprovechadas por las plantas con el objetivo de que logren un crecimiento y desarrollo óptimo. Steiner (1961) en  Holanda, fue pionero en la nutrición de cultivos intensivos al proponer el concepto de Solución Nutritiva Universal, donde expuso que la composición química de una solución nutritiva está determinada por las proporciones relativas de aniones (NO3-, H2PO4- y SO42-) y cationes (K+, Ca2+ y Mg2+), así como la concentración total de iones y el pH. Este concepto de solución nutritiva se propuso originalmente para sistemas hidropónicos o cultivos sin suelo, pero actualmente aplica para cultivos establecidos en suelo.

Demanda nutrimental del tomate

De los 17 nutrimentos esenciales para las plantas, 3 son elementos no minerales (Carbono, Hidrógeno y Oxígeno), ya que provienen del agua y el aire, mientras que los 14 restantes son elementos minerales absorbidos por las plantas a través de la solución del suelo o la solución nutritiva. En este sentido, son 14 elementos los que debemos suministrar a las plantas, sin embargo, para conocer la cantidad y época en que se requiere cada nutrimento es fundamental conocer la demanda nutrimental del cultivo.

El tomate es un vegetal que incluso entre variedades los requerimientos nutrimentales son distintos, por lo tanto, no existen las recetas perfectas. Las necesidades de nutrimentales del cultivo de tomate oscilan entre rangos amplios y la demanda de cada elemento varia (Cuadro 1).

Consumo de agua

El agua desempeña una función central en el manejo nutrimental, ya que es el medio donde se disuelven y transportan los nutrimentos. La demanda hídrica de la planta de tomate depende de factores como la radiación y el estado fenológico de la planta, así como la variedad.

El manejo adecuado del agua es importante, ya que se debe buscar mantener tanto al agua como a los fertilizantes en la zona radicular del cultivo, por lo que es fundamental determinar la capacidad de retención de agua del suelo o del sustrato.

La solución nutritiva para el cultivo de tomate

La clave para el manejo adecuado de un programa de nutrición es asegurar que los nutrimentos estén en las concentraciones óptimas durante todo el ciclo del cultivo. Una concentración menor a lo que la planta necesita repercute negativamente en el rendimiento, pero una concentración mayor de nutrimentos, además de causar mermas en el rendimiento también significa desperdicio de fertilizantes, contaminación del ambiente y paralelamente afecta el bolsillo del productor. La demanda de nutrientes varia a lo largo del ciclo del cultivo, pues en las primeras etapas de crecimiento de la planta se requiere cantidades pequeñas de nutrimentos, mismas que aumentan paulatinamente a medida que crece.

En primer lugar, la preparación de las soluciones nutritivas debe comenzar con una comprensión de las diferentes formas en las que se puede expresar la concentración de nutrientes.  Estas unidades son: miliequivalente (meq/L), milimol (mmol/L) y miligramo (mg/L) o partes por millón (ppm). Además, otra característica de las soluciones nutritivas es que se pueden manipular algunas propiedades físicas y químicas de estas como: pH, conductividad eléctrica (CE), temperatura y contenido de oxígeno.

En este sentido, las soluciones nutritivas para hidroponía se deben confeccionar tomando como base los análisis de agua, es decir, el manejo de los primeros dos parámetros (pH y CE) en el agua de riego es fundamental para asegurar la disponibilidad de todos los nutrientes y evitar daños al cultivo, por lo que antes de preparar cualquier solución nutritiva es importante conocer la calidad del agua mediante un análisis químico.

Los parámetros de calidad de agua que se deben determinar son: conductividad eléctrica, contenido de sodio (RAS), presencia de elementos tóxicos (B, Cl y Na), contenido de nutrimentos (Ca, Mg, K y B), así como la concentración de elementos que pueden tapar los goteros (HCO3, Fe, Mn).

Este tipo de análisis del agua ayuda a determinar los problemas que se deben anticipar para evitar interacciones entre nutrimentos, fitotoxicidad, taponamientos de goteros, así como el aporte de algunos nutrimentos. A veces, el contenido de algunos nutrimentos en el agua de riego, como el calcio, es a tal grado que se pueden reducir el uso de fertilizantes fuentes de este elemento como el Nitrato de Calcio, lo que equivale a un ahorro económico en la adquisición de este insumo.

pH. Este parámetro determina la disponibilidad de nutrientes en la solución nutritiva. Es un valor que se debe medir en el agua para conocer la concentración salina y con base al resultado tomar acciones de ajuste del pH. Lo más común es acidificar el medio utilizando ácidos como el sulfúrico,  fosfórico y nítrico.

Conductividad eléctrica. El tomate es un típico ejemplo de cultivos que toleran concentraciones salinas altas sin tener mermas en su rendimiento. La CE apropiada para el cultivo de tomate depende de las condiciones ambientales (humedad relativa, temperatura y radiación), además es diferente según la variedad del que se trate. Con base a la CE del agua se confecciona la solución nutritiva procurando no superar la concentración salina a la cual se ve afectado el rendimiento del cultivo.

Desde el siglo pasado se han diseñado diferentes soluciones nutritivas (Cuadro 2), dejando en claro que la solución nutritiva ideal para los cultivos no existe, ya que la nutrición de la planta está regulada por diferentes variables como: variedad del cultivo, estado fenológico y clima.

En el cuadro 3 se presenta una solución nutritiva de referencia para el cultivo de tomate en sustrato de acuerdo a las diferentes etapas de crecimiento. Cada técnico o productor la debe adaptar a las condiciones climáticas de su región y la variedad a establecer.

Un inapropiado proceso de preparación y manejo de la solución nutritiva puede afectar el crecimiento del cultivo de tomate, y por ende, el rendimiento. La preparación de la solución nutritiva es un proceso complejo que requiere que el productor o asesor conozca: las propiedades físicas y químicas del suelo o sustrato, características de la variedad a establecer, la calidad del agua de riego, los aportes del agua de riego, las características de los fertilizantes, la forma manual de calcular la solución nutritiva, la preparación de la solución madre, compatibilidades entre fertilizantes, forma de inyectarla mediante un automatismo y el monitoreo nutrimental para adecuar el programa de nutrición. Por lo tanto, es fundamental comprender la  relación entre suelo (sustrato), planta, clima y nutrición para lograr rendimientos élites.

FUENTE

Deja un comentario