Se termina la pobreza y se “revitaliza” el agro en China

El gigante asiático, con grandes inversiones en transporte y conectividad, busca integrar la economía urbana y la rural. Las consecuencias, por la escala del mercado, son globales.

La campaña para erradicar la pobreza en China, esencialmente rural, se encuentra en su etapa final, porque el objetivo es absorber antes de terminar 2020 los 16,6 millones de pobres que restan en la República Popular.

La secuencia de esta extraordinaria proeza de ingeniería social, es la siguiente: a fines de 1978 –cuando Deng Xiaoping abre el sistema y lo vuelca al capitalismo- la población que vivía bajo la línea de pobreza establecida por el Banco Mundial (ingresos por U$S 1,9 por día) era 97,5% del total, poco más de 770 millones de personas, mientras que se redujo a 1,7% de ese total en 2018 (16,6 millones).

En los últimos 6 años, el programa de eliminación de la pobreza ha dejado atrás el carácter regional, y se ha tornado un extraordinario esfuerzo de precisión grupal, o incluso personal. Esto implica ir a la raíz del problema, y asegurarse que su resolución tenga un carácter irreversible.

En el periodo posterior a 2013, 82,9 millones de personas que habitan 80% de las aldeas caracterizadas como “pobres” y más de la mitad de los condados de las zonas empobrecidas, se han incorporado a un camino de prosperidad creciente, transformándose en integrantes plenos del boom económico que experimenta la República Popular.

La producción de granos en China era de 68,6 kilos por mu (1 mu = 667 metros cuadrados) en 1949 y trepó a 374,7 kg por mu ,en 2018, más de cuatro veces el producto de hace 70 años. En ese entonces, sólo había en el agro 13 sembradoras combinadas y el total de la potencia de los tractores era de 73.500 kilowatts (kW); ahora, la potencia de la maquinaria agrícola supera 1.000 millones de kW y el número de sembradoras y cosechadoras alcanza a 2,1 millones. El total de tractores supera los 22,4 millones, y entre ellos 6,7 millones son de tamaño mediano y grande.

El producto per cápita de granos era de 209 kg en 1949 y alcanzó a 470 kg en 2018, un nivel superior al promedio mundial; y esto ha ocurrido cuando la población china se ha duplicado en ese periodo.

En este punto, la tarea de eliminar la pobreza rural se ha fusionado con la estrategia de “revitalización” del agro formulada por Xi Jinping en 2017. El objetivo de esta estrategia no es aumentar la producción ni elevar los rendimientos, sino acrecentar los ingresos de las zonas rurales, en tanto disminuye drásticamente el número de productores (“campesinos”) facilitando su migración a las ciudades.

Para eso hay que promover todas las oportunidades surgidas de nuevas actividades productivas (turismo interno, recuperación de las identidades locales, comercio por Internet, etc); y todo esto con una mejora cualitativa del nivel de educación y la conectividad.

Los maestros rurales tienen en China un incentivo salarial de más de 50%, con un sistema especializado de promoción y reconocimiento público. También la banda ancha (Wifi) ha llegado a todas las aldeas; y las zonas rurales son las primeras en recibir la Internet móvil de 5ta. Generación (5-G), 100 veces más poderosa que la 4-G.

La estrategia de “revitalización” del agro chino trata de terminar con la “ruralidad” como sinónimo de atraso y menor calificación: los trabajadores rurales disponen de un tercio de los ingresos de los congéneres urbanos.

El proceso de integración y fusión de lo rural con lo urbano ya está en marcha, con ingresos rurales que crecen 2 puntos por encima de los urbanos (un crecimiento del 9,1% versus un 7,1% anual); y esta eliminación de la disparidad doméstica se logra mediante nuevos negocios e inversiones no agrícolas.

Hay que prever que en los próximos 10 años se produzca la integración completa de la economía rural con la urbana a través de un gigantesco mercado interno de 1.440 millones de personas absolutamente interconectado a través de una infraestructura de última generación tecnológica, que incluye una red de ferrocarriles ultrarrápidos (300 km a 400 km por hora) que une todas las capitales de provincia de la República Popular.

La pobreza se termina en 2020 y las zonas rurales se “revitalizan” y se integran en la economía urbana en los próximos 10 años. Esto es lo que está en marcha en la República Popular, al cumplirse 70 años de su fundación por Mao Tse Tung, el 1ro. de octubre de 1949.

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