Reencuentro del campo y la ciudad

La sostenibilidad ambiental obliga a su reencuentro.

El encuentro entre campo y ciudad se puede recuperar gracias al desarrollo de la agricultura urbana y periurbana que comprende actividades productivas de alimentos, silvicultura, ganadería y otras, en las ciudades

Estas actividades contribuyen a la disponibilidad de alimentos frescos, proporcionan empleo e ingresos y puede contribuir a la seguridad alimentaria y a la nutrición de la población urbana.

“Las expresiones agricultura urbana, urban agriculture, agriculture urbaine o huertos urbanos se refieren a superficies reducidas situadas en el perímetro urbano que se destinan al cultivo intensivo y la cría de pequeños animales domésticos, principalmente gallinas u otros similares y también, aunque raramente, vacas lecheras. Esta producción se realiza principalmente en solares vacíos, patios y terrazas que se transforman en huertos comunitarios y familiares; y es practicada exclusivamente por personas que viven y trabajan en las ciudades”. “Miriam-Hermi Zaar”

En las últimas décadas ha ocurrido un desencuentro gradual entre el campo y la ciudad con graves consecuencias en términos sociales, ambientales y económicos.

Según la FAO (2004), el término Agricultura Urbana y Periurbana (AUP), se refiere a “prácticas agrícolas que se llevan dentro de los límites o en los alrededores de las ciudades de todo el mundo e incluye la producción, y en algunos casos el procesamiento de productos agropecuarios, pesqueros y forestales”.

Para la gran mayoría de las personas de bajos recursos que habitan en las ciudades afrontan problemas para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, la agricultura urbana y periurbana, representa una solución adecuada para enfrentar a la pobreza urbana y los graves problemas de desnutrición, al destinar terrazas patios balcones, paredes, techos de edificios, calles públicas o márgenes y antiguos sotos deforestados de los ríos al cultivo de hortalizas, legumbres, frutas, aviculturas, silvicultura, ganadería, apicultura productos lácteos y derivados entre otros.

“Los hogares urbanos involucrados en estas prácticas suelen consumir una mayor cantidad de alimentos, a veces hasta un 30 por ciento más, y tienen una dieta más diversificada, como indica el incremento en la variedad de alimentos consumidos. Un mayor consumo relativo de hortalizas, frutas y productos cárnicos se traduce, en su conjunto, en un mayor insumo de energía y una mayor disponibilidad calórica, lo que puede ser crucial para algunos grupos sociales, como la población más pobre, las mujeres en edad reproductiva y los niños”.

Es necesario promover la incorporación de la AGRICULTURA URBANA en el plan de desarrollo urbano de nuestras ciudades, y considerarla como una dimensión clave que estructura una ciudad, aprovechando su potencialidad en cuanto a la producción de alimentos, sino en sus aspectos sociales, educativos y ecológicos.Fuente: José Luis Fernández de Casadevante, Nerea Morán Alonso (2012). “Nos plantamos! Urbanismo participativo y agricultura urbana en los huertos comunitarios de Madrid”.

LOS HUERTOS COMUNITARIOS DEBEN SER UN ELEMENTO CLAVE EN LA REHABILITACIÓN DE ASENTAMIENTOS HUMANOS. LA ACTIVIDAD HORTÍCOLA EN LA CIUDAD DEBE INCLUIRSE EN EL PLANEAMIENTO URBANO Y LA ORDENACIÓN TERRITORIAL.

FUENTE

Comentario

  1. Pingback: Reencuentro del campo y la ciudad

Deja un comentario