¿Qué es el kumquat?

El kumquat es conocido como la naranja enana. Su nombre científico es Fortunella. Se trata de una fruta del género Citrus que pertenece a la familia de las Rutáceas. Su piel es anaranjada y tiene forma de baya ovoide. Aunque su textura es bastante endurecida, se puede comer.

Su origen viene de China. Es un árbol frutal con un crecimiento bastante lento. Es capaz de alcanzar hasta 5 metros de altura. Las flores son hermafroditas, bastante fragantes y pentámeras. Las ramas son angulosas y lisas, aunque en algunas ocasiones se las puede encontrar con ramas espinosas.

En cuanto a sus hojas, se puede decir que son alternas, dentadas y lanceoladas. Su color es verde intenso en el haz y más claro en el envés. Las hojas pueden alcanzar tamaños que varían entre 4 y 9 centímetros de largo.

Aunque no suele desarrollar semillas, logra tener algunas de color blanquecina en el exterior y verde en el interior. La forma de las semillas es de esfera. Con respecto a la pulpa, el kumquat es de sabor ácido, de color naranja y está segmentada. Esta característica la comparte con otros cítricos como el limón. Sin embargo, la cáscara del kumquat se puede consumir.

En general es una fruta bastante apetecida por su sabor y jugosidad. Además, tiene numerosos nutrientes como un alto contenido en vitamina C, que ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico. A parte, es antioxidante y aporta una fuente de minerales entre los que se encuentra el magnesio, potasio, calcio y ácido fólico. Es ideal para las personas que sufren estreñimiento, ya que tiene un buen aporte de fibra.

Su época de crecimiento es a comienzos de otoño. Conforme avanza la estación, va desarrollándose y creciendo hasta madurar a principios de invierno. Dependiendo de cada especie este tiempo puede cambiar.

Una curiosidad de esta planta es que no se ha podido ver nunca en estado silvestre. Por lo general es sembrada en cosechas de los huertos que previamente preparan y acondicionan. Que su origen es chino no se ha confirmado aún. Se tienen registros de su cultivo en China desde el siglo XII.

Cuando se comenzó a tener referencias sobre la presencia del kumquat en territorio europeo fue sobre el año 1646. Sin embargo, no tuvo tanta importancia hasta el siglo XIX donde comenzó a ser importado desde otros países.

Se dice que Robert Fortune, un coleccionista de la London Horticultural Society, llevó unas muestras al Reino Unido, y posteriormente a Estados Unidos, donde también se propagó su cultivo.

La ventaja que ofrece esta fruta con respecto a otras es que está disponible durante todo el año. Esto le otorga una versatilidad increíble a la hora de disfrutar de su jugosidad y sabor.

Esta fruta necesita de algunos requisitos para crecer en óptimas condiciones. Lo primero que hay que tener en cuenta es su lentitud de desarrollo. Como se ha mencionado antes, esta fruta tiene un crecimiento muy lento y tiene poco vigor. Por ello, es raro que la semilla del kumquat se siembre sola. Es necesario realizar un injerto sobre la base de la naranja amarga, la naranja trifoliada o el pomelo para que crezca. Una vez se ha realizado el injerto, se puede plantar en hileras o en cuadrículas.

Es importante que la separación entre ejemplares sea de unos 3,5 metros. El kumquat necesita de bastante horas de sol y mucha humedad. Por ello, su crecimiento en invernaderos es ideal. Es capaz de tolerar suelos algo pobres y, por lo general, es bastante acidófila. Esto se debe a que los suelos de donde es originaria es ácido, como los de China y Japón.

Ante las bajadas de temperaturas no debemos tener mucho miedo porque soporta heladas. Sí hay que decir que prefiere los veranos más cálidos. Son capaces de tolerar temperaturas de hasta -10 grados. Si las bajas temperaturas son muy frecuentes, es mejor taparlas con plástico para disminuir ese cambio brusco.

Es normal que al plantarlo no tenga ni flores ni brotes. Esto se debe a que su periodo de hibernación es muy profunda y permanece retraído.

Para protegerlos de los insectos se puede fumigar para mantener su progreso en buen estado. Es bastante propensos a ser dañados por plagas habituales de los cítricos.

Una de sus ventajas es que suele resistir a la cancrosis, una enfermedad que puede atacar las espinas, ramas, frutas y espinas, principalmente a las plantas adultas. Se manifiesta con la aparición de una coloración castañas brillantes, abolladuras, erupciones, fisuras y manchas.

En la actualidad, el kumquat se cultiva en grandes cantidades en algunas zonas de Estados Unidos como California, Texas y Florida. También se puede encontrar en países como Grecia, Colombia, Argentina, Brasil, Surinam, Australia, Sudáfrica y Guatemala.

Son muchas las personas que emplear esta planta como ornamentación y no para comer. Esto se le atribuye gracias a sus colores y frutos tan vistosos. Su fragancia deja un olor característico y muy agradable en el entorno donde se encuentra.

Existen personas que han decidido cultivar el kumquat como bonsái. Esto se hace manteniéndolas con un tamaño reducido y aplicando técnicas como poda, pinzado, alumbrado y trasplante.

Si queremos reproducir esta fruta, tenemos que saber que no es sencillo. Dado su lentísimo crecimiento, nos podemos encontrar con una larga espera. Se deben llevar a cabo técnicas de reproducción por injertos, propagación de esquejes, acodo o semillas (aunque no suele tener éxito).

Para que la siembra se realice con éxito, se debe llevar a cabo en invernadero y en temperaturas que se sitúen entre 20 y 24 grados. Para incrementar su éxito podemos, durante el verano, esquejarlo en un sitio más cálido y aplicarle una hormona que potencia el enraizamiento. La mejor manera de lograr una propagación del kumquat es con un injerto en un limón espinoso. Si se hace por esquejes, la maceta debe estar en un lugar soleado.

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