Puro nutrientes

Los purines, derivados de la produccion animal, tienen un buen potencial agronómico para ser utilizados como fertilizante y/o mejorador de suelo. Pueden aplicarse al suelo, ya sea frescos (teniendo en cuenta características de inocuidad), o luego de un tratamiento que puede ser completamente aeróbico, anaeróbico o aeróbico facultativo. Los purines más comúnmente usados provienen de lagunas aeróbicas facultativas o de plantas de producción de biogás.

Cada tipo de purín tiene características únicas que, además del proceso, dependen del tipo y edad del animal, la alimentación, la cantidad de agua usada en el lavado y el método de lavado (uso de detergentes u otras sustancias limpiadoras). En el caso de los residuos de purines tratados en plantas de biogás, éstos se denominan digestatos o biodigestatos.

Por su alta carga de nutrientes, los purines pueden ser usados como fertilizantes de cultivos, praderas y frutales. Las ventajas que tiene el purín respecto a un fertilizante químico son su menor costo y los efectos positivos que causa en la calidad del suelo, dado sus aportes de materia orgánica. Sin embargo, al igual que los fertilizantes químicos convencionales, su aplicación debe ser muy cuidadosa para maximizar los beneficios agronómicos y minimizar los impactos negativos que un mal uso pudiera causar en los cultivos, el suelo, el agua y el aire.

Los factores que deben considerarse para la correcta dosificación y aplicación de purines son:

La calidad del purín: Mientras más estable y controlado sea el proceso productivo y el tratamiento del purín, más estables serán sus propiedades fisicoquímicas. Las características químicas de un purín proveniente de un proceso controlado de producción de biogás.

Los requerimientos nutricionales del cultivo: Cada especie tiene requerimientos nutricionales específicos. Estos se expresan en kilos de nutriente por tonelada de producto producido. Parte de estos requerimientos son aportados por el suelo y el resto debe suministrarse a través de fertilizantes, en este caso purín.

Las propiedades del suelo: las propiedades físicas y químicas del suelo, en particular, la textura, pH, conductividad eléctrica y la cantidad de nutrientes disponibles deben considerarse para dosificar adecuadamente los purines.

Los niveles adecuados de nutrientes para frutales y cultivos. La conductividad eléctrica del suelo idealmente debería ser < 2 dS/m, aunque existen marcadas diferencias en tolerancia a las sales entre las distintas especies. Por su parte el pH debería mantenerse sobre 5.8.

LAS CONDICIONES CLIMÁTICAS

El clima controla la efectividad de las aplicaciones y afecta directamente las pérdidas de gases y nutrientes hacia el medio ambiente. Normalmente los purines deben ser aplicados en períodos sin precipitación y cuando el cultivo está en pleno crecimiento de manera que pueda aprovechar los nutrientes. Se deben evitar las aplicaciones superficiales, sin incorporación a través del cultivo del suelo o el riego, de manera de minimizar las pérdidas gaseosas de amoniaco.

¿CÓMO SE DETERMINAN LAS DOSIS?

Existen numerosas formas para estimar las dosis de nutrientes para un cultivo. Sin embargo, debería preferirse aquellas que producen dosis menores y que permiten alcanzar buenos rendimientos. Para nitrógeno (N), normalmente se utiliza un balance entre la demanda del cultivo y el suministro, incluyendo el N residual del suelo, el que aporta el agua de riego y el que se mineralizará durante la temporada.

puro nutrientes 2En el caso de fósforo y potasio, el criterio de recomendación usado se denomina “construcción + mantención”; en éste la idea es construir hasta los niveles críticos y luego mantenerlos reponiendo la extracción del cultivo. La extracción de nutrientes del cultivo es lo que sale del campo en el producto, aproximadamente la mitad de la demanda. Si se desea ser más conservador, es posible reponer la demanda completa.

Las dosis de purín dependerán del criterio a utilizar:

  • Satisfacer las necesidades de N del cultivo
  • Satisfacer las necesidades de P del cultivo
  • Satisfacer las necesidades de K del cultivo

La dosis a utilizar es aquella menor que satisfaga los requerimientos de uno de los nutrientes, en particular N o P. Los déficits de algún nutriente deben aportarse con fertilizantes convencionales. La dosis de purín para uva de mesa, utilizando los datos de aporte de nutrientes del purín y los criterios anteriores. Las dosis de purín podrían variar entre 23 y 150 m3/ha/temporada.

Cuando se utiliza el criterio de N, se sobrepasa en más de un 200% el requerimiento de P; mientras que cuando se utiliza el criterio de K se sobrepasa la dosis de N en más de un 100% y la de P en más 500%. Es por ello que, en este ejemplo, la dosis de purín apropiada debiera ser de 23 m3/ha/temporada, la que permitiría satisfacer las necesidades de P, sin excesos, existiendo déficits en el caso de N y K, los cuales podrían ser aportados con fertilizantes convencionales.

La distribución de las dosis de purín para distintos cultivos, frutales y praderas. Se observa que las dosis menores corresponden a frutales, mientras que las más altas a cultivos y praderas. En promedio, deberían aplicarse dosis de 100 m3/ha para frutales y 160 m3/ha para cultivos y praderas.

¿CÓMO SE APLICAN?

Los purines se aplican incorporados al suelo a fines de invierno en cultivos sin riego tecnificado, o bien diluidos a través del riego, ya sea por aspersión, micro aspersión o goteo. En este último caso, al igual que con los fertilizantes químicos convencionales, deben diluirse lo suficiente para no sobrepasar la conductividad eléctrica (CE) tolerada por el cultivo.

Normalmente, para que el agua con purín no sobrepase los 2 dS/m, el purín debería ser diluido en agua nueve veces; es decir por cada metro cúbico de purín deberán aplicarse 8 m3de agua de riego. Por ejemplo, en un típico riego de 80 m3de agua/ha, podrían aplicarse alrededor de 9 m3de purines, es decir, 71 m3de agua de riego y 9 de purín.

CALIDAD DE LOS PURINES E INOCUIDAD

Los purines aplicados deben ser inocuos para la salud humana y deben cumplir con las normas establecidas. La Norma Chilena 3375:2015 establece los siguientes valores aceptados como indicadores de contaminación biológica en biodigestatos: E. coli (<1000 NMP/g MS), Salmonellasp. (< 3 NMP/ 4 g MS), huevos de helminto (< 1/ 4 g MS). La misma norma establece los límites máximos de metales pesados: As (55 mg/kg), Cd (15 mg/kg), Cu (667 mg/kg), Cr (167 mg/kg), Hg (3 mg/kg), Ni(133 mg/kg), Pb (367 mg/kg), Zn (1333 mg/kg).

Recientemente entró en vigencia la Ley de Inocuidad AlimentariaFSMA (Food Safety Modernization Act) en Estados Unidos, que regula en mayor detalle el uso de fertilizantes e insumos agrícolas, tanto de origen biológico como sintético, la cual debe considerarse al momento de utilizar los purines.

INDICADORES DE SUELO Y AGUA

El análisis de suelo y aguas subterráneas es muy importante para determinar la correcta aplicación de purines. Se debe observar el pH y CE del suelo, sus niveles de N y P disponible, además de los contenidos de patógenos y metales pesados, para evaluar su posible acumulación. En el caso del agua subterránea, debe tener contenidos de N-NO3< 10 mg/L y contenidos de P < 0.03 mg/L.

COMENTARIOS FINALES

Los purines constituyen una excelente fuente de materia orgánica y nutrientes para la agricultura. Para su uso sustentable se deben seguir las mejores prácticas de manejo, de manera similar a las fuentes de nutrientes convencionales. El Manejo Integrado de la Nutrición (MIN) constituye el marco ideal para maximizar los beneficios agronómicos y ambientales de la aplicación de purines.

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