¿Pueden los drones salvar la agricultura de África?

¿Pueden los drones salvar los cultivos de África? Esa es la pregunta de científicos, ingenieros, climatólogos y políticos sobre el cambio climático que altera radicalmente los patrones climáticos y las temperaturas en el continente africano, planteando nuevos desafíos a un sector al que se le pide que alimente a una población en rápido crecimiento mientras se adapta a condiciones más difíciles.

Para enfrentar el desafío, los agricultores están recurriendo a la agricultura de precisión y a la tecnología de vanguardia que está siendo pionera en las economías desarrolladas y en desarrollo para maximizar los rendimientos y minimizar el impacto ambiental. Gran parte de esta tecnología emergente se centra en el uso de drones para ayudar a construir una agricultura sostenible.

De hecho, un reciente informe de la Unión Africana sobre la transformación de la agricultura africana titulado “Aviones no tripulados en el horizonte: Transformar la agricultura de África” se centró casi exclusivamente en el uso de drones. Los beneficios potenciales de los drones y otras herramientas basadas en la tecnología son considerables, pero los marcos regulatorios aún no están establecidos para facilitar su uso generalizado en beneficio de las poblaciones con hambre.

Este es un problema de larga duración y urgente. El sector agrícola de África, que según el informe de la Unión Africana “representa más del 30% del producto interno bruto del continente y emplea a más del 60% de su población activa”, ya está luchando contra el impacto de la deforestación, la escasez de agua y el cambios climáticos severos provocados por el cambio climático.

Herramientas desactualizadas como azadas y machetes y antiguas prácticas agrícolas como la plantación según las fases de la luna están frenando aún más la productividad, mientras que 60 millones de niños siguen desnutridos. La mayoría de las granjas africanas también se encuentran en áreas con conectividad a internet limitada, lo que hace que el uso de la tecnología sea un gran desafío.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación proyecta que la población mundial llegará a 9.100 millones en 2050. Alimentar a muchas personas va a exigir que la producción mundial de alimentos crezca en un 70%. En África, que según estas estimaciones albergará a unos dos mil millones de personas en tres décadas, la productividad agrícola deberá acelerarse a un ritmo aún más rápido para evitar la escasez de alimentos.

Claramente, se necesita una reforma sistemática y un progreso tecnológico para desbloquear el potencial agrícola de África y producir alimentos suficientes para alimentar a la población del continente. Las técnicas y tecnologías agrícolas más avanzadas, como los datos de posicionamiento satelital, la detección remota y la recopilación de datos proximales, pueden ayudar a reducir significativamente los impactos ambientales y estimular el sector agrícola. Esto es críticamente importante porque África sufrirá algunos de los peores efectos del futuro cambio climático si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan a su ritmo actual.

Sin embargo, la adopción de nuevas tecnologías, especialmente los drones y los vehículos aéreos no tripulados (UAV), ha sido lenta en todo el continente. De acuerdo con la base de datos de regulación de drones, solo el 26% de los países africanos tienen actualmente regulaciones relacionadas con drones. Mientras que los drones se usan esporádicamente para apoyar a los pequeños agricultores en Mozambique y Tanzania, así como a los agronegocios en Marruecos, la mayoría de los drones desplegados en África se utilizan para el monitoreo de la vida silvestre.

Los observadores sugieren que el aumento de las regulaciones relacionadas con los drones y los UAV es clave para avanzar en el sector agrícola de África. En junio, la Unión Europea avanzó para armonizar las regulaciones de drones en todos los estados miembros, y la Unión Africana haría bien en hacer lo mismo. Las regulaciones armonizadas ayudarían a aumentar el uso de drones donde más se necesitan.

Y hay evidencia sustancial de que los drones pueden marcar una diferencia positiva para los agricultores africanos. En Uganda, por ejemplo, un colectivo de unos 7,000 pequeños agricultores está utilizando drones para mapear la ubicación, el tamaño y la productividad de sus granjas. Esto permite a los agricultores localizar rápidamente las áreas problemáticas y enfocarse en ellas con la cantidad correcta de fertilizantes o pesticidas. Los aviones no tripulados también brindan a los agricultores información en tiempo real sobre sus tierras, cultivos y ganado que no es detectable en el terreno.

Sin embargo, las naciones africanas tienen un largo camino por recorrer si quieren beneficiarse de los drones. Para agravar los problemas actuales, muchas de las reglamentaciones de drones actualmente vigentes en África son restrictivas en lugar de habilitantes. Prohiben el uso civil de drones y carecen de estándares de certificación.

Con el cambio climático empeorando en todo el mundo y, en particular, en el continente africano, el momento de actuar es ahora. Para 2030, el 90% de los principales cultivos del mundo, incluidos el maíz, el arroz y el trigo, experimentarán tasas de crecimiento reducidas o estancadas. El uso generalizado de drones, servicios satelitales, aplicaciones y datos abiertos podría ayudar a las comunidades agrícolas de los países en desarrollo a ejecutar tareas con mayor precisión y aumentar su productividad.

Mejorar el acceso a las nuevas tecnologías y drones será de vital importancia. Deben fortalecerse las alianzas público-privadas y debe potenciarse la experiencia de los fabricantes internacionales de drones. Los gobiernos pueden abordar costos prohibitivos y barreras técnicas a través de licencias, registro, subsidios y cooperativas.

Los gobiernos africanos también necesitan buscar colaboraciones con instituciones internacionales. Por ejemplo, la Administración de Rehabilitación de Prairie Farm ha mostrado interés en trabajar con gobiernos africanos. La organización tiene experiencia en el manejo de la sequía y la degradación de la tierra, y podría ser un recurso beneficioso. Deben fortalecerse las instituciones establecidas en África, como la Comisión de Investigación del Agua y el Consejo de Investigación Agrícola, y debe alentarse un mayor intercambio de conocimientos.

Invertir ahora en las tecnologías y las innovaciones adecuadas, especialmente en vehículos aéreos no tripulados (UAVs) como drones, fortalecerá la capacidad de recuperación de los agricultores de África y ayudará al continente a evitar la inanición masiva.

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