Potencian con ingeniería genética vegetales para la producción de biocombustibles

Potencian con ingeniería genética vegetales para la producción de biocombustibles

Con el aumento de la demanda de energía sostenible, y los yacimientos de petróleo agotándose inexorablemente, la producción rentable de biocombustibles a partir de biomasa vegetal es más importante que nunca. Sin embargo, la lignina y las hemicelulosas presentes en ciertas plantas no permiten convertirlas fácilmente en biocombustibles.

Un grupo de investigación parece haber resuelto este problema, usando técnicas de manipulación genética para diseñar plantas que puedan ser más fácilmente procesadas para elaborar biocombustibles a partir de ellas.

Las plantas ricas en lignina y hemicelulosas, o sea ricas en biomasa lignocelulósica, tienen un alto contenido de azúcares pentosa que son más difíciles de convertir en combustible, que las plantas con azúcares hexosa. A fin de disponer de plantas lo bastante apropiadas para la producción de biocombustibles, los científicos necesitan obtener por ingeniería genética vegetales con cantidades más pequeñas de xilano (el principal polisacárido no celulósico) en las paredes celulares secundarias.

La planta de arroz de la derecha es una versión mutante, obtenida por ingeniería genética, más pequeña pero mejor para producir biocombustible. A la izquierda, la versión silvestre. (Foto: Berkeley Lab)
La planta de arroz de la derecha es una versión mutante, obtenida por ingeniería genética, más pequeña pero mejor para producir biocombustible. A la izquierda, la versión silvestre. (Foto: Berkeley Lab)

Con esto en mente, el equipo de Henrik Scheller, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en Estados Unidos, utilizó 3 cepas mutantes de Arabidopsis deficientes en xilano para conseguir por ingeniería genética plantas con bajo contenido de xilano y otras propiedades adecuadas, tendente todo ello a lograr una degradación más fácil de los carbohidratos, degradación cuyo resultado es la obtención de azúcares simples, más adecuados para elaborar biocombustibles.

El resultado final es muy prometedor. Aunque la planta genéticamente manipulada crece un poco menos, ello queda sobradamente compensado por la mayor facilidad con que se pueden producir biocombustibles a partir de ella. El balance neto es por tanto una clara mejora en el rendimiento y en los costos.

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Comentario

  1. Otra vez pensemos en la alimentación humana principalmente y no en alimentar los vehiculos con combustibles. QUE ERROR MAS GRANDE DE LAS GRANDES POTENCIAS

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