Por qué los granos de soja son el cultivo del siglo

Los agricultores en los EEUU y en Brasil se encuentran en una carrera para abastecer la demanda de alimentos para ganado a medida que el consumo de carne en China se eleva

Los campos fuera de Mohall, en Dakota del Norte, eran hasta hace poco un collage de lino azul, girasoles amarillos, y trigo ámbar. Pero hoy en día, muchos campos no son más que parches uniformes de verde en el cenit de la temporada de cultivo de verano. Este nuevo paisaje se debe a agricultores como Eric Moberg, cuya sembradora de aire, plantó miles de acres de granos de soja esta primavera.

“No cultivábamos ningún grano hace cuatro años atrás. Ahora es casi un tercio de la superficie de nuestras tierras”, dice. Su condado en la frontera con Canadá, comúnmente azotado por el viento, se encuentra al borde de un cambio en el suministro de alimentos del mundo. A medida que los países emergentes del Asia consumen más pollo y cerdo, la soja que pone músculos en aves y porcinos, se ha diseminado a través de los campos del mundo a una tasa más rápida que cualquier otro tipo de cultivo, cubriendo un área 28 por ciento más grande que hace una década atrás. traducido por agriculturers.com.

Este año se puede marcar un punto de cambio. Con la plantación ya casi terminada, la soja probablemente haya desterrado al maíz como el cultivo más plantado en los EEUU, creen los analistas. La soja se ha internado profundamente en la sabana de Brasil, en las pampas Argentinas y las áreas rurales del interior de los EEUU. Las cosechas han sido lo suficientemente grandes como para darle un golpe medible a las economías de Brasil y los EEUU durante el año pasado.

El Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA) ha predicho que en la próxima década, estas semillas oleaginosas constituirán más de mil millones de hectáreas de tierras cultivadas (10 millones de km2) en el mundo entero, expandiéndose más que la cebada, el maíz, el algodón, el arroz, el sorgo, o el trigo.

 

El triunfo de la soja depende de los ingresos en China. Las importaciones de dicho país se triplicaron durante la década anterior hasta un estimado de 93 millones de toneladas para el año que viene, equivalentes a 66 kg por persona al año, o cinco barcos al día. Los delegados del ministerio de comercio de China, están listos para firmar un acuerdo con el estado rico en soja de Iowa, que podría resultar en un nuevo récord de venta, asegura el Consejo de Exportación de Soja de los EEUU.

Las exportaciones se han fortalecido incluso aunque la demanda de China por productos industriales como el hierro y el cobre se ha tambaleado. “Ha sido un ritmo de crecimiento continuo y sostenido”, dice Gert-Jan van den Akker, líder de la cadena de suministro agrícola de Cargill, la empresa de productos alimenticios.

La demanda mundial de cultivos tradicionales como el trigo, ha ido en aumento en línea con el crecimiento demográfico, a una tasa de alrededor de 1 por ciento al año. El consumo de soja se ha acelerado a un 5 por ciento anualmente, incluso más que el maíz, el cultivo más beneficiado por el agresivo programa de biocombustibles de los EEUU. traducido por agriculturers.com.

Cualquier comprador de supermercado sabe que la soja es un suplemento alimenticio versátil, la fuente del tofu y del aceite de cocina. La agricultura ha transmagrificado a los granos en bienes tales como la tinta, los textiles, y el biodiesel. Pero la popularidad de la planta de soja se debe a su contenido de proteínas sin paralelo. Al ser molida, cerca del 80 por ciento de la soja se vuelve alimento. Los pollos, los cerdos, y pescados que se alimentan de soja, engordan rápido.

“Es la única proteína que tiene todos los aminoácidos esenciales para hacer un alimento verdaderamente completo. Esa es la magia de la soja” asegura Schroder, ejecutivo en jefe de Bunge, el procesador de aceite de semillas más grande del mundo. La soja sustenta a la industria de la carne en lugares como EEUU, Brasil, Europa y en otros lados.

Los mercados emergentes del sudeste asiático y el medio oriente, están consumiendo cada vez más, aseguran los ejecutivos. Pero una transición en la dieta de los chinos ha sido el principal impulsor de este crecimiento. El USDA proyecta que China importará 121 millones de toneladas de soja en una década, más del 30 por ciento de lo que importa hoy en día.

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En 1989, cuando la primera sucursal de Kentucky Fried Chicken abrió en Shanghai en un anterior club británico de caballeros en el Bund riverfront, la persona promedio en China consumía alrededor de 20 kg de carne al año. Luego de casi tres décadas de subidas en los ingresos, el consumo per cápita anual de carne ha sobrepasado los 50 kg.

KFC opera hoy en 5.000 puntos de venta en China, y agregará cientos más este año. “Todo se vende bien aquí”, dice un camarero Wang Shuai. Alentando la tendencia del consumo de carne, se halla una población urbana que se eleva en aproximadamente unos 20 millones al año, más rápido que la tasa de crecimiento de la población de toda China.

“Comemos carne todos los días, casi se ha vuelto mucho”, dice Ahmat Barat, un conductor de taxi de 41 años de Urumqi, la capital de la región noroccidental de China, Xinjiang. “Cuando era joven, no teníamos un refrigerador en casa y sólo podíamos comer carne una vez o dos veces por semana”.

Granos de soja, magnificados bajo luz brillante en un laboratorio en Argentina, tienen un contenido de proteínas sin igual que los vuelve ideales para la alimentación de ganado © Bloomberg

Para satisfacer este apetito, la crianza de animales en China ha pasado de operaciones en el “patio trasero”, al suministro de restos de alimentos a cerdos en negocios de escala industrial. Los datos del ministerio de agricultura citados por diplomáticos de los EEUU, muestran que las instalaciones avícolas de gran escala, crecieron de dos tercios a más de un 90 por ciento del total de las instalaciones de China, y las instalaciones para la crianza de cerdos de gran escala fueron de un 16 por ciento a un estimado de un 50 por ciento entre el 2005 y el 2015. Cargill, por ejemplo, construyó una instalación avícola de $360 millones en la provincia de Anhui, que es capaz de procesar 65 millones de pollos al año. traducido por agriculturers.com.

Las empresas que han surgido para la nutrición de estos animales, han creado fortunas completas para los magnates del país: Bao Hongxing, ejecutivo en jefe de la productora de cerdos más grande China, el grupo Twins, posee un patrimonio estimado de $1.800 millones. Reflejando las ventas crecientes, la soja de Dalian Commodity Exchange es hoy en día el producto más transado en contratos agrícolas del mundo.

Puede que China sea el hogar ancestral de la soja, pero su cosecha raramente sobrepasa las 15 millones de toneladas. Los costos de producción del cultivo en el país son más altos que los de importación, por lo que la demanda se sostiene principalmente mediante una prohibición del uso de cultivos modificados genéticamente como suplemento alimenticio.

Tal restricción no aplica a la soja que se usa para alimentación animal y para el aceite de cocina, por lo que en la actualidad proviene en su mayor parte desde el extranjero y contiene rasgos introducidos mediante bioingeniería, como resistencia a pesticidas.

Los líderes de China abrieron la puerta a las importaciones de soja a pesar de que se ciñen a una política de autosuficiencia en el cultivo de granos básicos.

En respuesta, las empresas están construyendo una cinta transportadora internacional de soja cada vez más elaborada.

Cargill, junto con el grupo New Hope de China y otro socio local, abrieron en abril una planta de molienda de soja de $100 millones en un puerto cerca de Beijing.

Cruzando el Pacífico, United Grain, gastó recientemente $80 millones para transportar más soja y maíz a través de sus terminales de exportación de trigo en el río Columbia en el estado de Washington.

“Enviamos cinco barcos por mes, sólo de soja”, los “que van comúnmente a China”, dice Brentt Roberts de United Grain, una unidad de Mitsui de Japón. Mil millas hacia el este, en Lansford, Dakota del Norte, la cooperativa de granos CHS SunPrairie dirigida por el Sr. Moberg, está construyendo un circuito de rieles que permitirá cargar trenes con la cosecha local, sin parar, y enviarlas a la costa Pacífico.

“Sólo sé que mucho de la cosecha se pone en un barco y se lleva a China”, dice el Sr. Moberg, con sus pantalones llenos de barro debido a la plantación.

Los agricultores de EEUU están muy conscientes de la importancia del tratado con China. Luego de que Donald Trump fuera electo presidente con una campaña basada en políticas proteccionistas, el Global Times dirigido por el estado de China, advirtió que “las importaciones de soja y maíz desde EEUU serán detenidas” si es que su administración seguía con amenazas de imponer tarifas punitivas.

Hasta ahora las relaciones entre Washington y Beijing han sido más amigables de lo esperado, aunque sin importar el estado de las relaciones, los ejecutivos de ambos lados del Pacífico no parecen alarmados. traducido por agriculturers.com.

De hecho, el embajador del Sr. Trump en China es Terry Branstad, el anterior gobernador de Iowa.

“No veo cómo podrían dejar de comprarnos”, dice Dusty Lodoen, un agricultor de Westhope, Dakota del Norte, quien estuvo en China con una delegación de la industria de los EEUU. No obstante, los agricultores de EEUU han estado perdiendo participación en el mercado ante Sudamérica. El año pasado Brasil suministró más de la mitad de las importaciones de soja de China, los EEUU un 35 por ciento y Argentina un 10 por ciento, de acuerdo al agregado de agricultura de los EEUU en Beijing. La agencia de estadísticas agrícola de Brasil, Conab, asegura que la cosecha del país este año, tuvo un éxito de ventas de 114 millones de toneladas.

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La soja ha transformado la sabana alrededor de Sorriso, una ciudad en el estado de Mato Grosso, donde la población se disparó de 17.000 a 83.000 en 25 años. “La soja es el emblema, el motor de Sorriso, nuestros agricultores son verdaderos héroes nacionales”, dice Ari Lafin, su alcalde.

Sorriso fue fundado como pueblo en 1986, casi una década después de que los “colonizadores”, principalmente de descendencia italiana, transformaran a los matorrales en granjas como parte del programa de asentamiento en el Amazonas. “No había pavimento, teléfonos, ni electricidad”, recuerda Rodrigo Pozzobon, el delegado local de Aprosoja, una granja cooperativa de soja.

Ahora, los agricultores trotan en el parque bajo un sol ardiente, intercambian mensajes por WhatsApp con el ministro de agricultura de Brasil Blairo Maggi –él mismo un multimillonario de la soja- conducen Land Rovers, llevan relojes de marca, y desafían la peor recesión del país de la que se tenga registro. De acuerdo a la IBGE, una agencia nacional de estadísticas, el ingreso per cápita de Sorriso se duplicó desde R$27.569 a R$57.087 el último año, hallándose entre los más altos del país.

En la cosecha del 2017, las 2,23 millones de toneladas de soja que han empacado los productores de Sorriso, transformaron al distrito en el mayor productor de Brasil. “Nuestro principal mercado es China”, dice el Sr. Pozzobon.

Pedro Dejneka de MD Commodities, un consultor, afirma que Sorriso y el municipio cercano de Sinop, solían constituir el arco norte de la industria de la soja. traducido por agriculturers.com. Ahora son la “frontera sur”, dice. Y a pesar del exceso de granos en el mundo, el sector de la soja está a punto de experimentar una expansión dramática en Brasil y Argentina durante la próxima década, incluso en “tierras no cultivadas”, predice el USDA.

Esto está causando la consternación del Cerrado, la región de sabana de Brasil, que está absorbiendo gran parte de la expansión. Aunque el Amazonas ha sido librado de más deforestación por un “moratorium de la soja” acordado entre el gobierno y la industria el 2006, el pacto no cubre al Cerrado.

Los usos de la soja incluyen tofu, salsa de soja, y otros alimentos, alimento para animales, biocombustibles, pintura, tinta, adhesivos, y textiles, entre otras aplicaciones © FT montage

Los activistas ambientales han estado presionando a Brasil para que amplíe el moratorium hasta el Cerrado, y presionan a los comerciantes internacionales como Bunge y Cargill a comprometerse a no comprar soja de granjas en tierras recientemente deforestadas. Glenn Hurowitz de Mighty, un grupo ambientalista, dice que aunque el ganado, el papel, y el aceite de palma son las principales fuerzas detrás de la deforestación, “vemos una oportunidad inmediata en reducir radicalmente la deforestación con la soja, debido a la naturaleza internacional del mercado de la soja”.

Bunge y Cargill han respaldado el moratorium y se han comprometido a eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro.

Pero aseguran que el ecosistema del Cerrado es diferente al del Amazonas. Las empresas, los agricultores y las ONGs, están discutiendo los límites de las plantaciones de soja. “La definición de lo que está adentro o fuera, como te has de imaginar, es materia de una buena cantidad de debate”, asegura el Sr. Schroder de Bunge.

Últimamente, los precios del grano de soja han estado muy por debajo de los altos precios de hace unos años atrás, gracias a la sucesión de buenas cosechas en Norteamérica y Sudamérica. Pero esto no ha impedido que se siga plantando.

“Durante años y años”, dice el agricultor Guy Solemsaas en una visita al concurrido vendedor de semillas Mohall, “ha habido una demanda increíble”.

traducido por agriculturers.com.

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Comentario

  1. José Pedro

    É um artigo com muitos dados curiosos de superfície que parece tudo explicar com uma motivação económica normal.
    Mas nada sabe ou diz sobre os efeitos nefastos sobre a saude hmana da difusão da soja no ocidente, via América. Será a soja tão excelente alimento com diz o artigo. Será o mesmo que encher o planeta de centeio?
    Há mais “livros” do que este sobre a soja! Não é de euros que se trata sempre.
    B. Pedro

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