¿Por qué invertir en sensores para planificar el riego?

Una disponibilidad menor e inestable del agua y márgenes de retorno más estrechos están poniendo en jaque a los agricultores, quienes por estos días necesitan alcanzar el máximo de potencial productivo de sus plantas. Conozca por qué, para el especialista Raúl Ferreyra, todos los huertos deben contar con ciertas tecnologías para planificar el riego.

La fuerte sequía que azotó al país en los últimos años y la disminución de los márgenes de ganancias son la clara señal de que la primera necesidad de los productores, hoy, es mejorar la eficiencia del riego. Un tema frecuente pero que hasta hace un tiempo no era muy considerado por los agricultores. De hecho, un estudio realizado por la U. de Chile hace una década situaba al valle central de Chile con una eficiencia hídrica del 37%, frente al 71% de California (EE.UU.). Pero eso no es todo: además indicaba que el 91% de las plantaciones agrícolas de nuestro país presentaba menos de un 50% de eficiencia en el riego.

“El riego representa un tercio de los manejos agronómicos de un huerto, haciendo que sea mucho más fácil cometer errores en él y dificultando el control e implementación por parte de los productores”, comenta Raúl Ferreyra, investigador del área de riego y drenaje, física de suelo y relaciones hídricas del INIA.

Para el especialista, quien expuso en el seminario “Fruticultura 2030” de Corfo realizado ayer, algo se ha avanzado en esta materia en los últimos años. De acuerdo al experto, al menos por estos días la mayoría de los fruticultores usa un modelo básico para calcular la evapotranspiración hacia la atmósfera y la cantidad de agua almacenada en el suelo. El problema, a su juicio, es que el modelo es imperfecto, por lo que las cifras reales podrían llegar a ser distintas a los valores considerados. Esto ocurriría porque el coeficiente de cultivo es estándar para cada especie sin variar por la edad del huerto o el tipo de canopia. Pero también es posible que pudiera ocurrir una falla en la estimación de la profundidad radicular, entre muchos otros factores. Lo anterior podría llevar a tomar decisiones incorrectas, regando más o menos de lo requerido por las plantas.

Incorporar más tecnología

De acuerdo a Ferreyra, lugares como California producen un mayor volumen de fruta que Chile en una relación suelo-agua similar o incluso menor. Por lo mismo, a su juicio, habría que preguntarse qué se está haciendo mal.

“Disminuir los costos para aumentar la rentabilidad es difícil, pero aumentar la producción es factible, porque el potencial productivo de los frutales es mucho más alto que los volúmenes cosechados”, asegura.

Según esto, la premisa es aumentar la producción con el uso de los mismos m3 de agua. El primer paso para ello es diseñar un plan de riego meditado, utilizando información proveniente de las estaciones de balance de energía (radiación, flujo de calor y ET y de imágenes NDVI), lo que permitirá calcular el coeficiente de cultivo (Kc) específico de un huerto.

Para mejorar aún más la estimación de requerimiento de agua de los cultivos es necesario complementar con datos de sensores de humedad como tensiómetros y sondas de capacitancia FDR, los que dejan saber la disponibilidad de agua en el suelo y cómo esta se está distribuyendo.

“Estos sensores no sirven para determinar el riego, sino que monitorean si el programa de riego está siendo bien ejecutado y si el sistema de riego está en buen estado”, explica el experto.

Para Ferreyra el beneficio de disponer de estos equipos en un huerto es que como son capaces de realizar mediciones constantes durante el día, el productor podrá acceder a una mayor cantidad de información, permitiéndole mejorar su toma de decisiones respecto al riego o modificarlas a tiempo si no se están dando los resultados esperados.

Otra ventaja de estos sensores es que existe un mayor control de lo que ocurre con las plantas, por ejemplo cuando las estomas de estas se cierran por falta o exceso de humedad.

Algo que se debe recalcar es que en invierno o durante la temporada de lluvias es importantísimo mantener los sensores instalados y revisar los datos que entregan, ya que en este periodo se suele dejar de lado el riego, pudiendo no suplir las necesidades del cultivo y afectando directamente su productividad.

“El mejor mecanismo de control de los programas de riego es la evaluación periódica de los emisores para que funcionen bien. Otro aspecto importante son las mediciones del estado hídrico del suelo y de las plantas a través de estas tecnologías, las que hoy se han masificado y tienen precios accesibles”, concluye Raúl Ferreyra.

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