Poda de producción en frutales carozos

Una vez formado el frutal con arreglo a cualquiera de los sistemas utilizados, Eje Central, Vaso, Palmeta, etc., es preciso seguir con el manejo para que proporcione una buena producción. Para los frutales de pepita y hueso, es necesario efectuar poda de producción con características diferentes.

Para ello, hay que conseguir la creación de ramas fructíferas bien situadas evitando, por otro lado, el rápido agotamiento del árbol frutal. 

Para realizar una buena poda de producción es preciso tener en cuenta: 

  •  Conocer bien cómo se desarrollan los distintos órganos de fructificación.
  • Realizar la poda en la época más conveniente.
  • Asegurar al árbol y a las ramas principales

una forma piramidal, es decir, mantener el árbol más ancho en la base para ir disminuyendo hacia la cima o parte alta. De este modo, se logra un equilibrio en el árbol evitando que todo el vigor de la vegetación y la producción quede en las partes altas, en detrimento de las partes bajas del árbol, que son las más accesibles para la recolección de la fruta, quedando sombreadas y con disminución de la producción total.

A continuación describiremos la poda de producción en las especies del cerezo, ciruelo y melocotonero

CEREZO

El cerezo dispone de los siguientes órganos de fructificación

Ramos mixtos
Llevan a la vez yemas de madera y de flor.

Brindillas
Ramitas cortas de 15 a 20 cm. que poseen yemas de flor y una de madera en el ápice o punta.

Ramilletes de mayo
Ramitas muy cortas de 3-5 cm. que presentan en el ápice una yema de madera rodeada de varias yemas de flor. Esta formación es la más interesante porque la mayor parte de la producción se obtiene sobre ellas.

Época de poda
La poda de producción se realiza después de la recolección, a más tardar, a comienzo del otoño, ya que las heridas durante la parada invernal no cicatrizan bien, evitando, de este modo, las infecciones y exudaciones gomosas propias de los frutales de hueso y en particular del cerezo.

Poda de producción
Las ramas fructíferas se renovarán a medida de que vaya desnudándose de yemas de flor, lo que sucede en algunas variedades después de tres años y en otras aún producen en madera al cuarto o quinto año. Antes de proceder a eliminar dichas ramas deberán elegirse otras próximas para sustituirlas. Si no existen, se deben cortar a algunos centímetros de la base para favorecer la salida de nueva vegetación en el tocón conservado.

También se puede desviar sobre una rama en la bifurcación a la base.

Por otro lado, se deben eliminar las ramas que se rozan o las que están superpuestas (una encima de otra) para que no se sombreen. Si los frutos resultan pequeños, conviene disminuir el número de yemas de flor a base de acortar las ramas laterales portadoras de las mismas, evitando también en algunos casos que se crucen con las del árbol vecino.

GUINDO
Esta especie es menos vigorosa que el cerezo, por lo que el control del desarrollo del árbol es mucho más fácil. En el guindo, los ramilletes de mayo son escasos y la mayor parte de la fructificación se obtiene en madera de un año.

Por ello, es necesario aclarar anualmente la madera envejecida para favorecer la salida de brotes de renovación. La renovación de esta madera no debe ser
muy intensa. Una poda fuerte provocaría la emisión de numerosos chupones que dificultarían el paso de luz, dando lugar a un descenso en la producción al romper el equilibrio entre la actividad productiva y vegetación.

CIRUELO
El ciruelo presenta, al igual que el cerezo, los siguientes órganos de fructificación:

Ramos mixtos
Portan yemas de madera y de flor.

Brindillas
Ramitas cortas 15-20 cm. que poseen yemas de flor y una de madera en el ápice o punta.

Ramilletes de mayo
Ramitas muy cortas que presentan en el ápice una yema de madera espinosa rodeada de varias yemas de flor.

En pleno invierno es difícil distinguir las yemas de madera de las de flor. Al final de la parada invernal, al hincharse las yemas, las de madera presentan los bordes de las escamas de color marrón y las de flor las presentan más claros.
Época de poda
Como en los demás frutales de hueso, no conviene podar en el reposo de invierno, por la dificultad de cicatrizar bien los cortes, evitando las posibles infecciones. La poda comienza al inicio de la vegetación y continúa durante el período vegetativo, época en que resulta fácil la identificación de las distintas yemas.

Poda de producción
Las variedades cultivadas pertenecen a dos grandes grupos con hábitos de fructificación distintos: ciruelos europeos y ciruelos chino japoneses.
Las variedades europeas florecen principalmente sobre ramilletes de mayo insertos sobre madera de dos a tres años.
Las variedades chino-japonesas, las yemas de flor aparecen sobre madera de un año en ramos mixtos o brindillas y también en ramilletes de mayo. Por lo tanto, son más precoces en entrar en producción y con floración más abundante.
En los ciruelos europeos, hay que procurar renovar las ramas más envejecidas, cortando sobre la ramificación más próxima a la base.

En las variedades vigorosas, la renovación no debe ser intensa, aconsejándose eliminar chupones, inclinar las ramas vigorosas para inducirlas a que fructifiquen y las más débiles verticalizarlas para vigorizarlas y aclarar las “escobas” formadas en las ramas, conservando sólo los brotes cortos con tendencia a dar flor.

Las podas de producción se recomienda efectuarlas en años alternos.
En líneas generales se puede considerar que una planta está bien equilibrada cuando la mitad de las yemas son de flor y la otra mitad de madera. En los ciruelos chino-japoneses que presentan habitualmente una floración más abundante que los europeos, se debe podar con más intensidad que éstos.
Las ramas fructíferas se renovarán para que la mayor parte de la producción se obtenga en madera de un año, que es la que proporciona los
mejores frutos.
La importancia de la madera suprimida cada año depende del tamaño de los frutos, cuando tienden a ser pequeños se intensifica la renovación de la madera fructífera.
Una poda racional evita, o por lo menos disminuye, la vecería proporcionando todos los años una buena producción.

MELOCOTONERO O DURAZNERO
El melocotonero, al igual que el manzano y el peral, se adapta a formas muy diversas. El vaso en sus distintas modalidades y el eje central son
las más utilizadas en la actualidad. Esta especie tiene más necesidad que los frutales de pepita (manzano, peral) para que llegue la luz solar a todas sus partes, ya que en las zonas mal iluminadas y poco ventiladas, los frutos son de muy baja calidad, favoreciendo el desarrollo de enfermedades, especialmente en nuestra zona de clima húmedo.
Órganos de fructificación
El melocotonero produce únicamente sobre madera del año anterior y sólo fructifica una vez cada rama. Las yemas de madera, a diferencia del manzano y peral, nunca se transforman en yemas de fruto. Estas consideraciones así como el conocimiento de los órganos de fructificación son necesarios para poder efectuar una buena poda.
Ramas mixtas
Contienen generalmente dos yemas de madera en su base y una de flor asociadas; son las que tienen gran interés para la producción y para el reemplazo de este tipo de ramas una vez hayan producido frutos.

que tienen gran interés para la producción y para el reemplazo de este tipo de ramas una vez hayan producido frutos.

Brindillas o chifonas
Ramos cortos delgados con yemas laterales de flor y una yema de madera en el extremo.

Ramilletes de mayo
Ramita muy corta de madera vieja formada por una agrupación de 3 a 5 yemas de frutos y una yema de madera en el centro.

Época de poda

La mejor época es o bien inmediatamente después de la caída de la hoja o bien a finales del reposo vegetativo de invierno poco antes de entrar la savia en movimiento, inicio de floración. En plena época invernal las heridas ocasionadas por la poda no cicatrizan bien, pudiendo ocasionar infecciones y exudaciones gomosas perjudiciales.
Por otro lado, en el invierno las yemas de flor están poco diferenciadas y son difíciles de distinguir de las yemas de madera.
Poda de producción
La poda de producción, tiene por objeto retrasar el envejecimiento debido al alargamiento de las ramas, ya que como la parte de la rama que ha producido no fructifica más, la producción se iría desplazando hacia los extremos del árbol. Por lo regular al tercer año de plantación el melocotonero
inicia la producción de fruta. Al contrario que en los frutales de pepita, (manzano, peral), al cortar las ramas, es preferible no realizar el corte a ras del tronco o de la rama, sino dejar un tocón de un par de centímetros, que sirve de protección a la rama principal, tras secarse después del corte.

Independientemente del sistema de formación empleado, vaso, eje central, etc., las ramas fructíferas se eligen entre las laterales del piso o ramas en las que están insertas formando una especie de espina de pescado. Las ramas dorsales que miran hacia el interior del árbol deben suprimirse, por dificultar el paso de la luz y las que quedan en la zona baja del árbol por estar sombreadas y producir frutos de baja calidad.

Al producir el melocotonero exclusivamente sobre madera del año anterior, es necesario podar de forma que se disponga cada año de ramas de este tipo para sustituir a las que ya produjeron.
Los casos prácticos más frecuentes son los siguientes:
Cuando una rama mixta ha producido, se elimina la parte que ha producido la fruta, dejando un par de yemas de la base para obtener ramas de reemplazo.

Cuando de una rama mixta ha brotado otra rama nueva, se cortará la que ha producido, dejando dos yemas en su base para obtener madera de renovación y, por otro lado, la nueva rama se podará más o menos larga, según el vigor de la variedad, para que produzca buenos frutos y asegure al mismo tiempo el desarrollo de los brotes de madera de la base, para reemplazo futuro.

También se obtienen ramas de renovación a partir de los brotes que surgen de las curvaturas provocadas por el peso de la fruta.
El proceso se repite con los brotes de las yemas dejadas el año anterior. Así se consigue mantener las ramas productivas cercanas al esqueleto o armazón del árbol, evitando que se debilite y envejezca rápidamente.

Terminada la recolección, es conveniente hacer una poda ligera, eliminando algunas ramas con frutos momificados, ramillas secas. Así como las que produjeron fruta, cortando sobre el ramo mixto más próximo a la base. De este modo se favorece la calidad en los ramos que han de producir el año siguiente.

En las partes altas del árbol, se pueden dejar otras ramas cortas como brindillas o chifonas, de este modo se contribuye a mantener la vegetación
en esta zona, en la que siempre se obtienen frutos de buena calidad por estar muy favorecida por la insolación.
Aclareo de frutos
El aclareo de frutos es un complemento indispensable de la poda para conseguir una producción de calidad. La mejor época para realizar el aclareo de
frutos es después de la caída de pequeños frutos no fecundados y antes del endurecimiento del hueso, aproximadamente un mes después de la plena floración.

Referencias

Por agriculturers.com

Comentario

  1. Rynaldo Díaz Votto

    Muy buena información, gracias

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