Plantaciones frutales de alta densidad

La intensificación de los huertos frutales a través de altas densidades ha permitido entrar precozmente a producción, con altos rendimientos, fruta de mayor calidad y bajos costos de labores por el tamaño pequeño de los árboles, permitiendo un retorno temprano de la inversión. Además, estos sistemas intensivos permiten la renovación temprana de los huertos debido a que se acorta la vida productiva del árbol, lo cual hace posible emplear nuevos desarrollos, como son otros cultivares, clones, mutantes, portainjertos o sistemas de plantación. Sin embargo, lograr altos rendimientos de manera temprana no sólo depende del sistema de plantación del huerto, sino también tiene que ver con otros factores como son los ambientales, geométricos, fenológicos y genéticos de cada uno de los árboles. Otros factores que afectan el logro de este objetivo son la incidencia de plagas y enfermedades o desequilibrios nutricionales, pero que no están relacionados a los sistemas de plantación.

¿Qué es una plantación de alta densidad? De forma genérica se puede decir que una plantación frutal de alta densidad es aquella que tiene un distanciamiento entre árboles más corto que los recomendados convencionalmente, usando técnicas de manejo especiales, con el objetivo de maximizar la producción sin comprometer la calidad de la fruta cosechada. Los inicios de este sistema de plantación en los frutales fueron en el cultivo de manzana; sin embargo, actualmente se pueden utilizar en otros frutales como durazno, almendro, pera, cítricos, mango, papaya, plátano, entre otros.


Principios

  • Obtener la máxima productividad mediante la plantación de un mayor número de árboles por unidad de área.
  • Optimizar el uso del espacio vertical y horizontal.
  • Optimizar la explotación de los recursos naturales: suelo, energía solar, agua, entre otros.
  • Obtener mayores rendimientos de fruta de alta calidad.
  • Emplear prácticas y tecnologías modernas para una mayor rentabilidad (fertirrigación, mecanización, entre otras).

La densidad de plantación depende de la especie en cultivo y de las condiciones ambientales. Así, un mismo número de árboles por unidad de superficie puede representar una densidad de plantación baja si se trata de frutales de porte reducido, como la vid, o alta si se trata de especies arbóreas de porte medio, como frutales de hueso, de pepita, cítricos, entre otros. No obstante, de modo genérico se establece:

  • Baja densidad: <150 árboles/ha
  • Densidad media: 150 a 800 árboles/ha
  • Plantaciones densas: 800 a 2,500 árboles/ha
  • Alta densidad: > 2,500 árboles/ha

Principales componentes

Selección de cultivares enanos. Es más fácil establecer huertos de alta densidad si los árboles son naturalmente pequeños, además de que muestran una mayor proporción de hojas bien iluminadas en relación árboles más grandes. El uso de cultivares genéticamente enanos ofrece un gran margen para plantaciones cercanas, que tienen el potencial de altos rendimientos en relación a las plantaciones tradicionales. Sin embargo, la disponibilidad de cultivares enanos es escasa.

Portainjertos enanizantes. Se sabe que los portainjertos tienen un efecto profundo en el vigor del árbol, la precocidad, la productividad, la calidad de las frutas y la longevidad de las variedades injertadas en ellas. Sin embargo, hay más opciones disponibles para los frutales de clima templado que para frutales tropicales y subtropicales. El uso de injerto (cultivar) y portainjerto incompatibles también pueden inducir enanismo en la planta compuesta.

Sistema de formación y podas. El amontonamiento de ramas y follaje plantea un grave problema para el acceso a los huertos y para la adecuada intercepción de la luz necesaria para una óptima fotosíntesis, floración, fructificación y calidad de la cosecha. Se han hecho muchos estudios sobre el empleo de la poda y sistemas de formación para el manejo de las copas de los árboles en huertos de alta densidad, determinando que ambos aspectos son importantes para aumentar la distribución de la luz a través de las copas de los árboles y con ello mejorar la productividad. En el caso de la poda, algunas veces la productividad no siempre se restaura en la misma temporada, pues depende de la intensidad con la que se haya realizado. Reguladores de crecimiento. La poda a menudo conduce a un fuerte crecimiento de los brotes vegetativos en los árboles frutales. Se han usado reguladores del crecimiento de las plantas, como Paclobutrazol, Alar, Uniconazol, prohexadiona-calcio, para restringir el crecimiento vegetativo. Además de que en muchos trabajos se reportan que estos mismos productos favorecen y mejoran la floración y fructificación.  Marco de plantación. Determina la superficie que ocupa cada árbol y a partir de esta se calcula el número de árboles por unidad de superficie o densidad de plantación. Un número reducido de árboles con respecto a la superficie disponible, asegura un buen desarrollo de los mismos, pero implica un desaprovechamiento de la superficie de cultivo, con la consiguiente reducción de la cosecha potencial; por el contrario, si la densidad de plantación es muy alta, las  dificultades  en el  manejo  del  cultivo y  la  competencia  que  se  establece entre árboles incrementan los costes y reducen la cosecha. El marco de plantación o disposición de los árboles en el terreno depende de las condiciones del medio y la propia explotación. En estos deben definirse las distancias entre líneas de árboles o masas de árboles (calles) y entre árboles dentro de las líneas.

Figura 2. Marcos de plantación de frutales. Fuente: Adaptado de Gil-Albert, 1992 por Agustí, 2010.

Intercepción de luz

Está demostrado que la intercepción de luz por parte de los huertos frutales incrementa con una mayor densidad de árboles, sobre todo en los primeros años. Numerosos experimentos en campo han confirmado la relación positiva que existe entre el rendimiento, intercepción de luz y la densidad de árboles (Cuadro 1), siempre y cuando exista un buen manejo.

El grado y éxito de la intensificación de los huertos frutales varía entre países debido a factores económicos como tasas de interés, costos de los árboles y material de soporte, tamaño de las explotaciones y la exigencia por una cosecha mecanizada, así como la calidad de los árboles al momento de plantarlos, la disponibilidad de portainjertos apropiados y los rendimientos potenciales. Además, las diferencias en la capacidad de gestión y manejo de la huerta pueden causar grandes variaciones en el rendimiento.

FUENTE:  INTAGRI. 2018. Plantaciones Frutales de Alta Densidad. Serie Frutales, Núm. 54. Artículos Técnicos de INTAGRI. México. 4 p.

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