Plagas en cebolla se controlarían mejor con microorganismos

Con la acción combinada de estos seres vivos microscópicos se logró mantener el nivel de afectación por plagas y enfermedades de cada planta entre 1 y 30 % en promedio, cuando con el uso de agroquímicos ese intervalo oscila entre 1 y 25 %.

Para Juan Carlos Ortiz Ríos, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, estos resultados validan la pertinencia del manejo ecológico del cultivo en el corregimiento de Tenerife del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca).

Según sus proyecciones, utilizar estas alternativas resultaría entre 30 y 60 % menos costoso que la inversión realizada por los agricultores en herbicidas, plaguicidas y productos elaborados con síntesis química para frenar las enfermedades.

Como parte de un proyecto que avanza en convenio con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el investigador estudia con un equipo de la U.N. Sede Palmira el potencial –en las condiciones de la zona– de dos bacterias y cuatro hongos: Trichoderma spp., Bacillus subtilis, Paecilomyces lilacinus, Bacillus thuringiensis, Beauveria bassiana y Lecanium lecanii.

Según explica, con los primeros tres se busca hacerles frente a las enfermedades que impactan las plantas de cebolla, otorgándoles el nombre de factor B, mientras que con los otros se proyecta el control biológico de las plagas, denominándolos factor C: “probamos formando diferentes parejas entre microorganismos de los dos factores. Cuando concluyamos cuál es la pareja que logra mejor complemento y acción en el corregimiento, trabajaremos para difundir su uso”.

Los investigadores han realizado talleres sobre agroecología con jóvenes de grados 10 y 11 del Colegio Técnico Agropecuario Jorge Isaacs, de Tenerife. Allí se establecieron tres parcelas –que suman 321 m2– para realizar la investigación, dirigida por el profesor Diego Iván Ángel, de la U.N. Sede Palmira.

Cerca de estas parcelas experimentales, los jóvenes trabajan en el cultivo de cebolla y perejil en la huerta del colegio, en donde implementan estrategias de manejo ecológico como el uso de microorganismos.

Riesgos de los agroquímicos

Aunque abarca una zona de transición al páramo, el municipio de El Cerrito tiene, entre otros cultivos, 460 hectáreas de cebolla, la mayoría de ellas en el corregimiento de Tenerife.

Sobre el Cañón del Chinche se pueden observar cultivos en los que se aplican agroquímicos que contaminan los nacimientos de agua de las inmediaciones, detalla el magíster.

Agrega que “nuestro trabajo parte de estudios previos de la CVC en los que también se encontró degradación de las propiedades del suelo por cuenta del manejo agrícola convencional. Cuando llegamos a la zona también observamos que los jornaleros aplican productos químicos todos los días sin ningún tipo de protección”.

El contacto regular con agroquímicos organofosforados podría causarles daños en el sistema nervioso. Además algunos de los productos aplicados allí están clasificados como “posiblemente” o “probablemente” cancerígenos por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, como el glifosato, principal herbicida utilizado.

“Cuando se presentan heladas en la zona se generan condiciones de humedad propicias para la proliferación de enfermedades, como las popularmente llamadas pudre y amarillitis”, explica.

Si bien la eficiencia de los microorganismos estudiados se había comprobado en investigaciones previas que se tomaron como referentes, condiciones ambientales de cada zona geográfica como la humedad, la temperatura y la radiación solar inciden en el éxito de su implementación. Por esta razón, afirma el investigador, resultan vitales los hallazgos que se están encontrando en torno a alternativas sostenibles a nivel ambiental, económico y para la salud para las condiciones específicas de la zona.

Por esta razón es vital encontrar alternativas ambientales, económicas y para la salud sostenibles, con el objetivo de resolver la situación.

Con la reducción de los costos que supondría un viraje hacia alternativas ecológicas se podrían mejorar las condiciones de vida de cosecheros y jornaleros: “cuando hay cosecha de cebolla en Nariño y una parte llega al Valle del Cauca, los precios se caen aquí. En muchos casos los productores terminan operando a pérdida, lo que resulta grave para los jornaleros, por ejemplo, que ganan alrededor de 35.000 pesos por día de trabajo”, agrega.

Durante la investigación también se analizan posibles tratamientos de fertilización, teniendo en cuenta que actualmente en Tenerife aplican al suelo gallinaza cruda –excremento de gallinas sin tratamiento alguno–, en lo que configura un caldo de cultivo para plagas y enfermedades de las plantas. Dentro de las alternativas analizadas se encuentran el compost y la gallinaza tratada e inoculada con microorganismos descomponedores.

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