Pesticidas, cambio climático y cultivos transgénicos: Los tres sospechosos de la mortandad de las abejas

Catalina Droguett nos cuenta en Chile Sustentable, además, sobre la sustentabilidad en la industria cosmética y en qué fijarse para ayudar al medioambiente.

Los productos cosméticos son parte de nuestra vida diaria desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Un chileno promedio usa aproximadamente 6 productos cosméticos diarios.

Los productos exfoliantes, pastas de dientes y detergentes contienen pequeñas bolas de plástico (entre 130.000 y 2,8 millones en un pote). Su tamaño tan reducido hace que no queden atrapadas por los filtros de las depuradoras y llegan directamente al mar. Greenpeace recopiló y analizó la información científica que evidencia cómo los microplásticos (incluyendo estas microesferas) se están incorporando a la cadena alimentaria.

Además, estos plásticos tienen la capacidad de atraer sustancias químicas y de liberarlas, lo que les convierte en una potencial bomba tóxica para el planeta.

Muchos productos contienen microesferas de plástico que han dañado profundamente el medio ambiente. La unión europea se propuso eliminarlas de todos sus productos de cara al 2020.

Deforestación. Grandes multinacionales están implicadas en la deforestación de bosques vírgenes como las selvas de Indonesia y la amazonía, que se deforestan para producir aceite de palma que va a parar en a la cosmética industrial. Uno de los impactos más grandes de la industria cosmética ha sido el testeo en animales. Es por esto que te recomendamos poner atención en la etiquetas y apostar por productos de cosmética natural basada en: ingredientes naturales; que no sean testado en animales; con embalajes respetuosos: recicladas y/o reciclables.

Cuidado con la palabra Natural y Bio ya que hay mucho engaño. Aunque ponga natural, asegura que en la etiqueta no venga algunos de los ingredientes que hemos citado.

En Chile, el 80% de los productos de la industria cosmética es importado, lo que ha permitido que la mercadería disponible en el mercado nacional esté un paso más adelante, pues la mayoría de las grandes corporaciones del sector desde hace algunos años ha investigado y adoptado políticas ligadas a términos como “cruelty free”, ecodiseño y “fair trade”.

Situación de las abejas en el mundo

En la mayoría de países como EE.UU. o España ya se ha dado la voz de alarma ante la más que evidente disminución del número de abejas. Los apicultores son los primeros (además de los biólogos y naturalistas) que han visto como el número de abejas por colmena ha ido cayendo en picada.

En la mayoría de países y zonas las abejas han ido desapareciendo o disminuyendo en un 25% pero ya hay zonas donde la mortandad ha alcanzado el 80%. Y es algo que no va a menos, mueren millones de abejas y no parece que seamos capaces de parar esta situación.

El abuso de pesticidas, fungicidas y herbicidas que se aplican a los cultivos son parte de esta pérdida. En Galicia (España), y otros muchos países, los tratamientos químicos sobre el maíz y otros cultivos están bajo sospecha. Finalmente hay pruebas sólidas de que los plaguicidas populares llamados neonicotinoides son letales para las abejas polinizadoras que mantienen en pie nuestro sistema de producción de alimentos.

En Alemania se está estudiando especialmente la influencia negativa del grandísimo auge de este tipo de los teléfonos móviles. Se sospecha que sus ondas electromagnéticas pueden interferir con el sistema de orientación de las abejas provocando que se desorientan y al no saber volver mueran de hambre y agotamiento.

Cambio climático. El aumento general de la sequía y la desertización obligan también a trabajar más a las abejas para conseguir el alimento lo cual acorta considerablemente su vida.

Los cultivos transgénicos también están bajo sospecha ya que estos organismos son nuevos en el reino vegetal.

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