Nuevas especies de plantas entran en el patrimonio agrícola mundial

El cultivo tradicional de ginseng en Corea del Sur y los olivares en la región italiana de Umbria ya forman parte de los 52 cultivos agrícolas de 21 países considerados patrimonio por la FAO.

El cultivo tradicional de ginseng de Geumsan, en la provincia de Chungcheong del Sur, ha quedado inscrito entre los Sistemas de Importancia Mundial de Patrimonio Agrícola (SIPAM) que gestiona la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El sistema agrícola en Geumsan ha sido reconocido por estar basado en una relación simbiótica entre naturaleza y técnicas de cultivo que funciona desde hace unos 1 500 años.

Los agricultores usan un sistema de rotación de entre 15 y 20 años en el que las tierras se dejan en barbecho o se usan para otros cultivos después de la cosecha. De esta forma se permite que se restablezca la “energía” de la tierra. Los bosques y ríos circundantes contribuyen al control del microclima local y unas estructuras para dar sombra -construidas con materiales naturales- ayudan a reproducir las condiciones que permiten el desarrollo del ginseng silvestre.

También han sido incluidos en esta lista los olivares de la región de Umbria, en Italia. Las ladera de las colinas entre las localidades italiana de Asís y Spoleto, donde se cultivan aceitunas desde la época de los etruscos, ha sido reconocida por la forma ingeniosa mediante la cual se han combinado los recursos naturales y las necesidades humanas para crear medios de vida y ecosistemas mutuamente sostenibles.

Incluso hoy en día, los olivos se cultivan con los conocimientos y prácticas tradicionales, incluyendo el uso de diferentes tipos de terrazas, técnicas agrícolas y variedades genéticas que han sido sostenidas por las comunidades locales durante siglos. Este área ofrece también un valioso paisaje de olivos fruto de la interacción secular de los agricultores con la naturaleza.

Yoshihide Endo, coordinador del programa de SIPAM de la FAO, asegura que “no se trata solo del pasado, sino también del futuro. Convertirse en un sitio SIPAM alienta la preservación de una larga tradición de prácticas agrícolas, pero también reconoce los beneficios para las generaciones futuras de conservar estos sistemas sostenibles, promueve el intercambio de conocimientos y el potencial de agroturismo y alienta a los jóvenes a involucrarse en la agricultura”.

Preservar el patrimonio de una forma sostenible

Para que un cultivo pase a formar parte de la lista SIPAM la comunidad rural deben haber mantenido sus cultivos durante generaciones en armonía con la naturaleza, para crear medios de vida y ecosistemas mutuamente sostenibles. Con frecuencia este proceso ha dado lugar a paisajes de notable belleza.

La FAO establece unos criterios que incluyen: que los sitios sean de relevancia mundial, tengan valor de bien público en términos de apoyo a la seguridad alimentaria y de los medios de subsistencia, y destaquen por su biodiversidad agrícola, sistemas de conocimiento, tecnologías adaptadas y sus valores culturales, y que ofrezcan paisajes excepcionales. Con estas dos nuevas incorporaciones se eleva la cantidad total de sitios en la lista de los SIPAM a 52 en 21 países.

Otros paisajes notables ya reconocidos incluyen los arrozales en terraza de los Hani en China, el sistema pastoral massai en Kenya y Tanzania, el sistema ghout de los oasis en Argelia, la producción de wasabi en Japón, la explotación de la sal en las Salinas de Añana en España, el sistema agrosilvopastoral en la región de Barroso, en Portugal, y el cultivo de las chinampas de Ciudad de México, heredero de la transmisión oral de técnicas agrícolas tradicionales que se remontan a la civilización azteca.

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