México y los problemas de la agricultura intensiva

Un estudio publicado en la revista Ecosistemas, de la Asociación Española de Ecología Terrestre, desvela la presión a la que se están viendo sometida los Sistemas Agroforestales tradicionales (SAF) frente a formas de agricultura más intensiva incluidas en los Sistemas Agrícolas Convencionales (SAC) en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán de México.

Según las conclusiones de la investigación, este hecho pone en riesgo la conservación de la biodiversidad de la zona y la disminución de sus tradiciones culturales ancestrales. Según detalla el estudio, “la continuidad de prácticas agrícolas tradicionales se ve afectada por la posibilidad de acceder a insumos agrícolas modernos y a programas gubernamentales de financiamiento y subsidios”.

El estudio científico, llevado a cabo por Mariana Vallejo, María Isabel Ramírez, Alejandro Casas, Alejandro Reyes y Jairo López-Sánchez, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se centra en una zona especifica del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, que se localiza en el sureste del estado de Puebla y el noroeste de Oaxaca. Dicha zona tiene una extensión aproximada de 10.000 km2, con una gran heterogeneidad ambiental y una alta diversidad biológica en donde se han identificado 37 tipos de asociaciones vegetales y se han registrado más de 3.000 especies de plantas, de las cuales 365 son endémicas de la región. También es una región muy rica culturalmente ya que cuenta con la presencia de ocho grupos étnicos: nahuas, mixtecos, popolocas, chochos, ixcatecos, mazatecos, cuicatecos y mestizos. Es una región famosa por los estudios arqueológicos sobre la prehistoria, los cuales revelaron que es una de las áreas con las prácticas más tempranas de agricultura en el continente americano.

El problema constatado es que en el Sistema Agrícola Convencional (SAC), es decir, la agricultura que utiliza fertilizantes, herbicidas y plaguicidas químicos, así como maquinaria, está en pleno crecimiento y esto implica dependencia de esos insumos químicos, que además son costosos para las condiciones económicas de la región. Los sistemas agroforestales (SAF) combinan componentes agrícolas y forestales; en éstos también se encuentran distintos niveles de tecnificación pero dependen menos de insumos externos. En países como México aún se encuentran paisajes representativos que siempre han significado el cuidado y la conservación de la biodiversidad forestal, principalmente de animales y plantas silvestres. Debido a los cambios económicos, políticos y tecnológicos de los últimos 30 años, los SAF se han ido transformando o perdiendo, generalmente dando lugar a sistemas agrícolas intensivos, en su mayoría monocultivos con altos requerimientos de insumos agroquímicos y maquinaria que involucra el uso de combustibles fósiles.

Además, los Sistemas Agroforestales (SAF) son sistemas agrícolas de pequeña escala, sus productos son destinados al autoconsumo, implican bajos niveles de uso de agroquímicos y una baja o nula utilización de maquinaria. Pero desde hace unos años, estas regiones campesinas tradicionales y comunidades indígenas, están en riesgo debido a las presiones económicas y productivistas que ven a los SAF como periféricos a la agricultura y como un sistema de subsistencia de baja productividad, y en muchos casos se ha puesto en riesgo la permanencia de los mismos.

Los objetivos de este trabajo han sido identificar evidencias de los cambios en el uso de suelo agrícola y agroforestal (disminución o incremento de los SAF y SAC) y examinar los cambios en su distribución y extensión en las últimas dos décadas. Para ello, el estudio se centró en cinco núcleos agrarios representativos, dos núcleos agrarios localizados en la parte baja del Valle, San José Axusco y Santiago Quiotepec, donde domina la un ecosistema bajo fuerte presión por las actividades humanas; uno en la parte intermedia San Luis Atolotilán, dominada por bosques de cactus columnares; y dos más en la parte alta del valle, Santa María Ixcatlán y San Lorenzo Pápalo, con presencia de bosques templados en los que predominan árboles de hoja caduca. Todos son núcleos agrarios con tenencia de la tierra ejidal (propiedad de la tierra de uso común por un grupo de campesinos/as), donde la principal actividad productiva es la agricultura. Lugares sobre los que existe una preocupación expresada de forma recurrente en anteriores estudios, los cuales han alertado de la presión de la intensificación agrícola, la cual “ha dado como resultado la pérdida de cobertura arbórea de los SAF y en algunos casos la pérdida del sistema completo.”

Los resultados de esta investigación se basan en el análisis del paisaje de dichas zonas ya que éste, “expresa las complejas relaciones en la naturaleza y refleja las múltiples formas de conocimiento, prácticas, niveles tecnológicos y creatividad humana en la obtención de los recursos naturales, elementos que conforman los paisajes rurales”, tal y como comentan las autoras y autores de la investigación. Según los resultados, en el Valle de Tehuacán, el área destinada a la producción agrícola en forma de SAC y SAF se mantiene, pero al mismo tiempo existen parcelas que se abandonan. Al analizar las prácticas agroforestales presentes en la zona, se observa que tienen cambios constantes y al mismo tiempo las migraciones del campo a la ciudad han provocado un abandono de las actividades agrícolas. Se observa que el del Valle de Tehuacán Cuicatlán, es una zona que registra una migración constante, principalmente hacia la ciudad de Tehuacán y a Estados Unidos, lo que puede explicar el abandono de tantos SAF.

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