Los sistemas agroproductivos frente el cambio climático

Será imposible combatir los devastadores efectos del cambio climático a menos que se transforme la forma en que el mundo produce comida y maneja la tierra, según un borrador del informe que trabaja el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y que fue filtrado por The Guardian. Un cambio hacia dietas vegetarianas y veganas es una oportunidad para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, señala el informe.

De acuerdo con el medio británico, el informe hace énfasis en que la tierra deberá ser manejada de manera más sostenible para que libere menos carbono que en la actualidad. Señala que la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra producen casi una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que los humanos explotan el 72 por ciento de la superficie libre de hielo del planeta para alimentar, vestir y apoyar a la creciente población de la Tierra.

“El cambio climático exacerba la degradación de la tierra a través de aumentos en la intensidad de las lluvias, inundaciones, frecuencia y severidad de la sequía, estrés por calor, viento, aumento del nivel del mar y acción de las olas”, señala el informe.

La agricultura emplea un tercio de todas las tierras de la superficie y tres cuartos del agua dulce del planeta. Con una población que debería rozar los 10.000 millones de individuos para mediados de siglo, frente a los 2.600 millones de 1950, el temor a llegar al límite del sistema es cada vez más acuciante. La carne y el desperdicio alimentario constituyen dos puntos negros. Alrededor del 30 % de la comida producida termina en la basura.

Las recomendaciones con tono de alerta del IPCC apuntan a que el consumo de carne deberá reducirse para reducir la producción de metano y a que las tierras de turba deberán ser restauradas deteniendo los esquemas de drenaje. También, el desperdicio de alimentos tendrá que ser reducido.

El objetivo del informe

El informe especial dedicado al “cambio climático, la desertización, la degradación de los suelos, la gestión sostenible de las tierras, la seguridad alimentaria y los flujos de gases con efecto invernadero en los ecosistemas terrestres” se publicará el 7 de agosto y constituirá el análisis científico más completo sobre este tema realizado hasta la fecha.

Este texto, de más de 1.000 páginas, debería destacar la forma en que la alimentación industrial, del productor al consumidor; la explotación generalizada de los recursos o incluso algunos esfuerzos para contrarrestar los efectos del cambio climático, comprometen la capacidad de la humanidad para alimentarse en el futuro. El documento también debería esbozar el panorama de una sociedad en la que 2.000 millones de adultos tienen sobrepeso o están obesos y en la que se tiran enormes cantidades de comida, mientras que el hambre afecta a millones de personas en todo el mundo.

“Aunque las tierras produzcan mucho más alimento del que se necesita para alimentar a todo el mundo, sigue habiendo 820 millones de personas que se acuestan con hambre cada noche”, recordó Stephan Singer, de Climate Action Network.

“Este informe llega en un momento crítico, pues la agricultura es a la vez víctima y motor del cambio climático”, agregó Teresa Anderson, de la oenegé ActionAid. La agricultura extensiva de cereales como la soja, utilizados para alimentar al ganado y para los biocarburantes, contribuyen a la destrucción de los bosques, que almacenan carbono.

“Debemos darle la espalda a una agricultura industrial nociva basada en productos químicos, la deforestación y las emisiones” de gases con efecto invernadero, insistió Teresa Anderson.

En octubre de 2018, otro informe especial del IPCC detallaba el posible impacto de limitar la subida de las temperaturas globales a 1,5 ºC, en línea con los objetivos del Acuerdo de París, y sobre los medios para permanecer bajo ese umbral, muy ambicioso. Desde entonces, se han formado movimientos ciudadanos y cientos de miles de personas han tomado las calles para reclamar a los gobiernos que actúen más rápidamente contra el cambio climático.

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