Los robots, un nuevo paradigma en la agricultura

La entrada de los robots en la producción agrícola y ganadera choca muchas veces con el escepticismo de quienes creen que no podrán sustituir a los grandes tractores. Pero los robots vienen con un nuevo paradigma de agricultura, basado en el trabajo focalizado, micro trabajos, pequeñas máquinas trabajado en red y conectadas a la sabiduría digital del Big Data. Por ahora proporcionan más incrementos de productividad en las explotaciones más pequeñas o en cultivos específicos. La seguridad de los datos y la participación del agricultor en su desarrollo será crucial para que se extienda su uso a más corto plazo.
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Robots agrícolas sí o robots agrícolas no, no parece ser ya la cuestión. Todo apunta que será que sí. Ya están aquí, de hecho. Hace años que se hacen pruebas en institutos de investigación, universidades y por grandes marcas de la mecanización agrícola. Y ya hay modelos comerciales que han entrado en granjas, por todo el mundo.

Quienes aún no lo ven claro dicen que sólo valen para pequeñas tareas, que no pueden, ni podrán por mucho tiempo, sustituir esos grandísimos tractores y aperos que vemos por nuestros campos. Pero quienes sí lo ven claro explican que los robots no vienen a sustituir sin más, sino a hacer una agricultura diferente.

El ejemplo que más rápido podría ilustrar esto sería quizá, el de los robots cortacésped. Lo primero que te explican cuando instalas uno en el jardín es que el robot no siega la pradera. No espera a que la hierba crezca para cortarla a determinada altura. No. Lo que hace un robot cortacésped es ‘mulching’: sobre un césped a la altura exacta, cada día, a cada rato, va quitando sólo una pizca, la punta, que al ser en su mayoría agua, ni hay que recogerla, añadiéndose al suelo.

Pues eso es lo que los robots vienen a hacer. A revolucionar las tareas agrícolas. A hacerlas de otra manera. Tratando casi hoja por hoja, gracias al apoyo de sensores, digitalización y gestión de datos y algoritmos. Conectados en red, basados en datos.

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El Foro Internacional de la Robótica Agrícola reunió a expertos de todo el mundo.

Ha llegado su momento

Eso es al menos lo que el profesor Simon Blackmore, de la Universidad de Estudios Agrícolas Harper Adams, en Reino Unido, lleva años divulgando. El pasado 29 de noviembre participó en el Foro Internacional de la Robótica Agrícola (FIRA), que tuvo lugar en Toulouse (Francia), organizado por la empresa Naïo Technologies, y que reunió a destacados actores de esta disciplina, con más de 400 participantes.

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Lo que el robot es capaz de ver: distingue entre el cultivo y las malas hierbas.

Agricultura muy diferente

Sus planteamientos son, cuanto menos, llamativos. Afirma que en la moderna agricultura gastamos demasiada energía en ‘romper’ y ‘arreglar’ una y otra vez el suelo. Fumigando toneladas de productos químicos para que solo sean efectivos un 0,01% de ellos. Dañando el suelo por la compactación que provocan grandes máquinas. Y asegura que en las economías de escala este incesante incremento del tamaño de la maquinaria ha tocado techo: las máquinas ya no pueden ser más grandes (entre otras cosas porque ya no caben ni en la carretera ni en los túneles del tren). Y, por supuesto, no valen para las parcelas más pequeñas, que son muchas más por el mundo que las grandes explotaciones.Blackmore aboga por dejar el modelo ‘industrial’ para ir a uno más flexible, que se adapte a los precios de los productos, las leyes o las circunstancias climáticas según el momento, basándose en datos y en la automatización, reduciendo el impacto ambiental.

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Eliminación de malas hierbas con micro pulverización.

Micro – operaciones en los cultivos agrícolas

Esta nueva propuesta se asemeja al ejemplo puesto inicialmente del ‘mulching’; micro-operaciones en el terreno; preparación localizada del suelo, localización de plagas y problemas de la cosecha en tiempo real con sensores de todo tipo; microtratamientos de protección de cultivos (pulverizando sólo una gota en cada hoja), eliminación manual de malas hierbas, cosecha selectiva de sólo los frutos verdaderamente listos para vender (evitando mermas), microsiembra; micro-roturación (con pequeños rotocultivadores o labor vertical); trabajo con drones, por ejemplo, para la pulverización de tratamientos o la vigilancia. A fin de cuentas, ¿por qué trabajar toneladas de suelo si cada semilla solo necesita tener listos los tres centímetros cúbicos que la rodean?

En la Universidad Harper Adams desarrollan desde hace tiempo la ‘Hectárea manos libres’, la primera parcela totalmente automatizada. Han podido demostrar y desmontar muchos mitos asumidos. Por eso pueden decir con conocimiento de causa que los robots no son sólo para las grandes (y súper modernas) explotaciones, sino que realmente donde más productividad incrementan es en las explotaciones más pequeñas. De hecho, Blackmore afirma que en las grandes explotaciones, los grandes tractores pueden ser todavía mucho tiempo la opción más productiva. Tampoco son tan caros, o al menos mucho menos que la gran mayoría de los grandes tractores y ahorran costes de operación.

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El robot Dino, de Naio Technologies, elimina hierbas mecánicamente.

Los robots agrícolas también crearán nuevos puestos de trabajo

Para quienes pudieran tener reparos en este sentido, Blackmore asegura que se crearán otros puestos de trabajo, más relacionados con el control y gestión de datos y la toma de decisiones, que con la fuerza y el trabajo repetitivo durante largas jornadas. Porque tampoco hará falta ser ingeniero espacial para usarlos. Se irán introducciones con sistemas fáciles de operar.

La horticultura se perfila como el campo en el que antes podrá introducirse la robótica agrícola. Este experto afirma que la introducción de la robótica será muy disruptiva, pero que traerá muchos beneficios, haciendo más rentables explotaciones más pequeñas. En cualquier caso, probablemente se introduzcan más a través de empresas especializadas en servicios agrícolas que mediante un sistema en propiedad más tradicional.

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Según el fabricante, Ecorobotix ahorra miles de euros en gastos como el coste de equipos, toneladas de herbicidas y en combustible —porque no necesitamos un tractor funcionando durante horas para la aplicación—.

Robot solar

Con el robot especializado en eliminación de malas hierbas Ecorobotix, se evitan problemas como la contaminación —de químicos y emisiones— la compactación del suelo, y la dependencia de los combustibles fósiles. El robot trabaja con energía solar, y aplica una microdosis de herbicida en cada mala hierba. Se controla desde un smartphone y trabaja solo.

¿Qué otros retos se plantean?

El principal, según Philippe Jeanneaux, profesor en el instituto de capacitación agraria y veterinaria Vetagro Supp (en Francia), hemos de plantearnos qué será de nuestra autonomía y decisión si los robots actúan automáticamente en base a datos obtenidos por grandes fuentes de información y sensores. ¿Que queda de la independencia y de la responsabilidad del agricultor? ¿tomarán las máquinas mejores decisiones que nosotros? ¿quién guiará a los robots? ¿ingenieros o agricultores? quizá empresas muy especializadas y que actuarán como contratistas.

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Recogida selectiva de fresas.

Ahorrar trabajos y esfuerzos innecesarios

Con planteamientos más pragmáticos, los robots están ahorrando ya mucho esfuerzo manual. Un estudio que la ingeniera Maet Le Laen lleva a cabo en el centro de investigación que depende de la Cámara Agraria de la Bretaña Sur está calculando ya cuánto trabajo repetitivo se puede ahorrar al agricultor en la eliminación mecánica de malas hierbas, gracias a la utilización del robot OZ de Naïo Technologies. La principal ventaja, la reducción de las enfermedades asociadas al esfuerzo físico repetitivo. Más allá, cuando la fuerza no sea la clave para trabajar en la agricultura, seguro que más mujeres se incorporarán a este sector.

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Spoutnic, de la firma Tibot, se mueve por entre las gallinas para promover la puesta en el nido.

¿Cuándo se extenderá el uso de robots agrícolas?

Pal Johan, de la Universidad noruega de Ciencias de la Vida, cree que, si bien la mecanización y las máquinas cada vez más grandes consiguieron incrementar la productividad en la producción agrícola más del 70%, no hay espacio para conseguir repetir la hazaña. Entre otras cosas porque fue a costa del medio ambiente. El uso de grandes extensiones no es productivo, actualmente, porque el 70% de la tierra disponible produce el 30% de las cosechas mientras que el 30% de la tierra es responsable del otro 70% de la producción. El mundo se alimenta de las pequeñas explotaciones. Por eso cree que tenemos que volver a como se producían los alimentos antes, pero no volviendo a la edad media, sino con la incorporación de los robots, que pueden permitir buenas prácticas ecológicas pero con la suficiente productividad. Entre otras cosas porque los robots cumplen con dos de las principales premisas que se requieren: precisión (la agricultura de precisión será clave en el futuro) y reducir la compactación, (cosa que el pequeño tamaño del robot consigue).

Un ejemplo muy práctico es el empleo de un robot que es básicamente un soporte para herramientas automatizadas, en el cultivo de la fresa, que Johan está desarrollando en el proyecto RAS-Berry, el mayor estudio de robótica agrícola actual, con fondos de más de 5 millones de euros. Por ejemplo, los robots se están usando para el tratamiento con luz UV que destruye los hongos que afectan a la fresa. El robot trabaja por la noche haciendo pasadas con una lámpara. Así se ahorran también fitosanitarios y se superan las resistencias que ya se están desarrollando en las plagas.

También están ayudando en la recogida de la fresa. En Reino Unido, por ejemplo, se queda la fruta en la mata porque no hay personal que la recoja. Los robots del proyecto RAS-Berry están ayudando, por ahora, en el transporte de las cajas, con lo que se ahorra trabajo en tareas sencillas. Seleccionando que los robots resuelvan tareas sencillas será más fácil su introducción. En el futuro ya se está trabajando para que hagan más. Por ejemplo con inteligencia artificial para que aprendan de sus datos (por ejemplo para localizar qué plantas están listas para cosechar y cuáles no) para hacer recolección selectiva (la máquina elige la que está en el punto optimo de maduración).

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Saga Robotics ofrece equipos autónomos para diferentes tareas.

El feedback de los agricultores es lo más importante

RobAgri Platform es la asociación de reciente creación que pretende dinamizar la incorporación de los robots en la agricultura. Se trata de un consorcio público-privado que nació por iniciativa de la asociación francesa de fabricantes de maquinaria agrícola. Promocionar robots que sean útiles y adaptados a las necesidades reales de la agricultura. Que proporcionen soluciones reales. En opinión de Jean Michel Le Bars, de RobAgri, ‘el objetivo es que el desarrollo de los robots se haga acompasado con las necesidades reales del campo’.

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Robotti, de la marca AgroIntelli, es una plataforma con vocación de ser un soporte universal, modular, fácil de operar, y que puede realizar múltiples funciones según el apero que se le conecte.

¿En qué sectores agrícolas entrarán antes los robots?

Los expertos coinciden en que aún queda tiempo para que los veamos sustituir a los grandes tractores en las extensas parcelas de cereal, pero acabarán llegando, sobre todo por los problemas de compactación. En cualquier caso, lógicamente van a entrar primero en cultivos de más valor añadido y en tareas en que aporten soluciones más claras, más eficientes. Por eso los primeros están trabajando ya en protección de cultivos, siembra, pulverización…

No se espera llegar a sustituir el trabajo de los grandes aperos de preparación de suelo, sino más bien que los métodos cambien a un laboreo mínimo, que acompañado del resto de técnicas avanzadas de cultivo, la agricultura de precisión, etc. lograrán no solo mantener sino multiplicar la productividad por hectárea, preservando el medio ambiente.

En lo que se refiere a su precio, a su favor se argumenta que su precio es significativamente menor al de los grandes tractores y aperos, y que la productividad que proporcionan, reduciendo costes de personal, insumos y pudiendo trabajar muchas más horas, incluso de noche, compensan económicamente.

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Este proyecto es una de las grandes apuestas de Agco/Fendt.

Ecología, agricultura y robots

Una de las principales ventajas que los expertos ven en los robots es cómo pueden significar un salto importante en la preservación del medio ambiente y los recursos. Porque dan soluciones sin químicos o sin compactar la tierra, con sistemas de propulsión eléctricos que no provocan emisiones. Quienes fabrican robots creen firmemente que la necesidad de cuidar los recursos naturales impulsará también el uso de robots, porque estos se adecúan muy bien a este propósito.No se trabajará ya en grandes movimientos de preparación de tierra que requieren una gran cantidad de energía y fuerza, sino en pequeñas preparaciones que pueden llegar a ser incluso ‘puntuales’ porque también los métodos de siembra serán diferentes, no requerirán sembrar en líneas, sino que podrán sembrar siguiendo otros patrones.

Robots agrícolas que ya trabajan el campo

Algunos ejemplos muy concretos que ya están trabajando sobre el terreno son los robots que eliminan hierbas mecánicamente como los modelos OZ y Dino de Naïo Technologies, los avances que Kubota ha hecho en la automatización de algunos de sus equipos, el futurista Ecorobotix que pulveriza apenas unas gotas de herbicida en cada una de las malas hierbas, o Spoutnic, de la marca Tibot, que moviliza a pollos y gallinas para que no se queden quietas ni pongan sobre el suelo. También trabajan ya en explotaciones reales equipos multifunción, pensados como plataformas para albergar diferentes aperos o herramientas, como Robotti de AgroIntelli o PUMAgri de SITIA. Y hay para todos los gustos, también para cultivos muy específicos, como los viñedos, en los que ya trabajan VitiBot o TED, también de Naïo. Y no podemos olvidar algunos de los desarrollos recientemente premiados en ferias internacionales como el proyecto MARS de Fendt(Agco) basado en pequeños robots que trabajan como una flota para la siembra de precisión, o el tractor autónomo de Case IH.

Abordar su desarrollo incluyendo al agricultor será, pues, crucial para que su uso se extienda rápidamente, y cuidar aspectos como la legislación, la seguridad y el control sobre las decisiones en la explotación. Recientemente, Japón ha aprobado el uso de los tractores autónomos en sus campos, siendo el primer país en autorizarlo. Esto acaba de empezar…

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Equipos autónomos Kubota.

Kubota: “La carrera por hacer tractores cada vez más grandes y potentes es algo del pasado”

Kubota ha equipado varios de sus equipos para el trabajo en plantaciones de arroz (cosechadoras y plantadoras) para funcionar de manera autónoma. El tractor de Kubota recibe la programación de su trabajo desde un sistema de gestión informatizado (SGIS) y cuenta con sensores de todo tipo (sónar, cámaras…) para la seguridad. Pueden ser operados a distancia lo que facilita, por ejemplo, que un mismo operador pueda operar dos máquinas a la vez. Gerard Danibert, responsable en Kubota Francia, afirma que “la carrera por hacer tractores cada vez más grandes y potentes es algo del pasado. Ahora el reto es combinar la herramienta o implemento correcto o más ajustado para obtener el trabajo más eficiente”.

FUENTE

Comentario

  1. ALBERTO NAVARRETE F

    Felicito a los directivos de este medio de información agrícola por tenernos informado de los avances actuales de la investigación en el campo productivo sigan son de mucha ayuda a los profesionales y agricultores que producimos para alimentar a una población que crece cada día mas.

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