¿Los cultivos europeos del futuro?

¿Los cultivos europeos del futuro?

El cambio climático obligará a los agricultores europeos a adaptarse a las nuevas condiciones en las próximas décadas. Estos cinco cultivos podrían cambiar el rostro del sector agrario de la Unión Europea.

Vinos del norte

A medida que el norte europeo se va volviendo más cálido, comienzan a surgir viñedos en países como Dinamarca e Inglaterra. La nueva aplicación VISCA, que se está probando en España, Italia y Portugal, apunta a ayudar a los vitivinicultores a adaptarse al calentamiento global, con una estrategia que incluye una irrigación precisa, cepas resistentes a la sequía y técnicas de poda apropiadas.

Revive el sorgo

El sorgo (o maíz morocho) ha sido cultivado en Europa desde el término de la II Guerra Mundial, principalmente como alimento para animales. Con el aumento de las sequías, empieza a experimentar un resurgimiento en países como Francia, Italia, Hungría y Bulgaria. El sorgo consume un 30 % menos agua que el trigo y puede producir granos incluso a altas temperaturas. La UE lo promueve desde 2017.

Adaptando los olivos

La industria europea del aceite de oliva, liderada por España, Italia y Grecia, cubre gran parte de la demanda global. Pero las sequías y fenómenos como el granizo, al igual que plagas incrementadas por el calor, han afectado los cultivos. 2018 fue un mal año. La producción bajó en Italia un 57 %. Mejores técnicas de irrigación, podas selectivas y un traslado gradual hacia el norte podrían ayudar.

La llegada del pistacho

Algunos agricultores han comenzado a cultivar pistachos en España e Italia. Sus árboles son resistentes a las sequías, y adecuados para zonas áridas y soleadas. Hoy en día, la mayor parte crece en Irán y California, pero hay lugares del sur de Europa que ofrecen condiciones igualmente favorables: inviernos fríos, veranos muy cálidos y heladas tardías.

La papaya gana terreno

Otra alternativa para los agricultores del sur de Europa son las frutas tropicales, incluyendo mangos y papayas. En los últimos años ha habido un crecimiento exponencial de tales cultivos en el sur de Italia. Incluso comienzan a superar a los cítricos, que ya no son la mina de oro que fueron. Los inviernos templados los benefician, pero la escasez de agua en verano sigue siendo un problema.

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