Le ponen color a la mandarina

Le ponen color a la mandarina

A pesar de haber alcanzado la madurez, esta fruta mantiene un color verde, que puede influenciar al consumidor a comprar las importadas, que son amarillas. Una técnica mejorará su pigmentación y alargará su vida.

Colombia. La variedad Arrayana presenta los mismos problemas de pigmentación que uno encuentra en el mercado y esto ha generado que el producto se venda principalmente en las calles.

Con base en esta situación, el Ministerio de Agricultura abrió una convocatoria en el 2013 que tenía como objeto financiar trabajos en poscosecha para la cadena productiva en mandarina.

En este sentido, Carlos Alberto Gómez presentó su tesis de Maestría en Ciencias Agrarias con énfasis en Fisiología de Cultivos en la U.N., en la cual se formuló como objetivo evaluar y buscar alternativas en poscosecha que conservaran los frutos de mandarina y mejoraran sus condiciones de color.

El producto más dinámico en las importaciones de la cadena de cítricos es la mandarina, con un crecimiento promedio anual de 65,1 %, cifra que refleja la débil competitividad de la producción nacional.

Lo anterior se debe a que la oferta del país no suple la demanda y los niveles de calidad de la fruta son deficientes, principalmente por condiciones de manejo poscosecha inadecuadas (selección, clasificación, uso de empaques y almacenamiento), e insuficiente tecnología para mejorar la presentación de la misma, lo que incrementa las pérdidas en poscosecha, las cuales oscilan entre 12 % y 25 %.

En la investigación, que tuvo tres fases, se trabajó con frutos de Corabastos, procedentes de Tolima y Cundinamarca, de la variedad Arrayana.

En la primera parte se encontró que la mejor dosis para retardar la maduración de la mandarina a temperatura ambiente es una solución de 0.5 microlitros de 1-metilciclopropeno por litro, aplicado en una cámara hermética que contiene los frutos y que debe sellarse inmediatamente. Después de dos horas, estos son dejados a temperatura ambiente en bandejas plásticas. Dentro de las dosis evaluadas las mandarinas respondieron de una forma muy significativa con la menor dosis y en menor tiempo de tratamiento.

En la segunda parte de la investigación se combinó el retardante 1-metilciclopropeno con distintas temperaturas. Se halló que al almacenar los frutos a los 12° C, sin importar si se aplica o no el retardante, además de obtener una buena pigmentación, pueden conservarse hasta por 35 días.

En la tercera parte se quería comprobar que otra hormona propia del fruto podía ayudar a la maduración de una forma independiente, distinta a la hormona etileno que da pigmentación. Se probó el metil jasmonato, con el cual se obtuvo una buena pigmentación y un almacenamiento hasta de 18 días en una temperatura ambiente.

Los resultados muestran que el productor de este cítrico puede usar cualquiera de estos tres procedimientos, siendo el más sencillo el de la conservación a los 12° C.

La mandarina es uno de los cítricos más representativos en Colombia, con un área sembrada de 10.498 hectáreas y una producción de 106.277 toneladas, en el 2013.

Los departamentos con mayor participación en la producción y área sembrada fueron Valle del Cauca y Santander con 2.942 hectáreas que corresponde al 65,8 % nacional.

En Colombia las variedades de mandarina Oneco y Arrayana son las más cultivadas, y en su orden encontramos la ICA Jamundí, Anaime y Bolo.

FUENTE: agenciadenoticias.unal.edu.co

Deja un comentario