Las veinte plagas agrícolas que hacen temblar a Europa con pérdidas de 40.000 millones al año

El comercio internacional y el cambio climático introducen nuevas enfermedades para las que no hay tratamiento.

Ricardo tuvo que permitir que trituraran los almendros que tenía en su casa de Benidoleig (Alicante). La multa por no hacerlo en un plazo de diez días podía llegar a los tres millones de euros. Y todo porque habían detectado en sus terrenos la temible Xylella fastidiosa, una bacteria que asfixia almendros, olivos y vides, y para la que hoy solo existe un remedio: talar el árbol entero con la esperanza de que no se propague. Se la conoce como «el ébola del olivo» y su posible propagación genera verdadero terror. Solo el impacto que esta bacteria podría tener en la producción europea asciende a 5.500 millones de euros anuales, según un nuevo estudio auspiciado por la Comisión Europea. Pero no serían los únicos daños. Se han evaluado también las pérdidas en el empleo, en el paisaje o en la herencia cultural y todos los indicadores confirman lo mismo. La Xylella es el enemigo número uno para Europa, aunque no es el único.

El Ejecutivo europeo ha publicado una lista en la que identifica las 20 peores plagas agrícolas que podrían extenderse por Europa. Son enfermedades extranjeras que fruto del comercio internacional y el cambio climático, amenazan con causar estragos en el contiente. El escarabajo japonés, el escarabajo asiático de antenas largas, el dragón amarillo… En algunos casos la plaga aún no ha llegado, como el picudo de Chile, fatal para los pimientos. En otros sí, pero se mantienen en zonas delimitadas, como la Xylella.

«El impacto económico, medioambiental y social de estas plagas es de máxima gravedad», explicó la CE con la publicacicón del estudio. Porque si todas estas plagas se expandieran con virulencia por el territorio europeo, se perderían 39 mil millones de producción agrícola al año. Y si se añade el impacto en el sector forestal, las pérdidas en el stock de madera sumarían otros 146 mil millones de euros.

«Por definición son plagas que no se han establecido en el territorio de la Unión, con lo cual tampoco tenemos mucha experiencia (en cómo luchar contra ellas). Hay algunas que son endémicas en otras partes del mundo y sabemos cómo las tratan allí, pero hay otras que no sabríamos como erradicarlas», explica el economista agrario Jesús Barreiro, uno de los autores que ha elaborado el informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Las cuatro plagas que más daño económico pueden causar son aquellas para las que no hay remedio

De hecho, las cuatro plagas que más daño económico pueden causar son aquellas para las que no hay remedio: el ébola de los olivos o Xylella, la podredumbre de la patata, el dragón amarillo o greening y el escarabajo japonés.

Sin tratamiento

«En el caso de la Xylella no conocemos ningún tratamiento, y posiblemente debería involucrar distintas estrategias y más productos fitosanitarios; para la Ralstonia (la podredumbre de la patata) no conocemos control, es decir, ni siquiera sabemos cómo tratarla; y para el greening y la Popillia (el escarabajo japonés), necesitaríamos una combinación, pero no conocemos su tratamiento», explica Barreiro.

Solo en prevenir la Xylella, la UniónEuropea se está gastando cuatro millones anuales. «¿Es mejor prevenir que curar? En este caso es claro», dice el experto. Pero no siempre sienta bien a los afectados, que en apenas 10 días deben arrancar de raíz el árbol infectado y todos los que hay a cien metros a la redonda. En la Comunidad de Madrid, el año pasado se detectó un solo olivo con Xylella. En los 100 metros alrededor del olivo, se arrancaron y astillaron otros 282, a lo que se sumó la puesta en marcha de dos tratamientos desinfectantes en un radio de 500 metros y tres tratamientos fitosanitarios con glifosato; además de trampas para capturar los insectos transmisores.

«Hay focos de Xylella en Alicante y Baleares y estamos preocupados, esto no es como el trigo, es un árbol que tarda en producir», dice Pedro Gallardo, vicepresidente nacional de Asaja y presidente de fitosanitarios de Copa-Cogeca. Sin tratamiento posible, los agricultores piden endurecer los controles en las fronteras. «Nosotros tenemos muchos controles en nuestras explotaciones, pero no los vemos iguales en la frontera. Entran muchas producciones sin el mismo control», dice.

Desde Asia

A estas alturas la Xylella es la amenaza más conocida, pero no la única. El escarabajo asiático de antenas largas se lleva por delante alisos, fresnos, hayas, abedules, olmos, arces o plátanos. Sus larvas contienen un promedio de 70 huevos, anidan en el tronco de los árboles y cuando los huevos se abren, salen insectos adultos que se abren paso por la corteza del árbol con sus mandíbulas. Una vez libres, vuelan y van a atacar los árboles cercanos. Si se extiende por la UE, el resultado podría ser una pérdida directa de más del 5% de estos árboles. Se ha detectado ya en Italia y se expande hacia el norte.

Pero en España se mira al este. El motivo es el greening. Los agricultores valencianos han llegado a asegurar que si logra asentarse en el país, la citricultura «desaparecería en sólo unos años». El también llamado dragón amarillo se hospeda en limoneros, naranjos y mandarinos, y ha causado auténticos estragos en Florida, que en diez años vio cómo prácticamente todos los cítricos del estado estaban muriendo o infectados.

«El impacto medio del greening es una caída del 70% en la producción», dice Barreiro. La bacteria deforma y amarga los cítricos y destroza sus semillas. Luego, mata el árbol. El estudio habla de pérdidas de 2.500 millones.

Ahora, todos los estados miembros deben crear planes de contingencia y de erradicación de las plagas de la lista, justo en un momento en que la Unión Europea está en pleno debate sobre los pesticidas que pueden ayudar a luchar contra los insectos transmisores.

«Luchamos con muy pocas materias acivas y productos fitosanitarios contras las plagas», lamenta Gallardo. «A nivel mundial hay casi 700 sustancias activas y aquí solo tenemos 400». El agricultor se queja de que, tras prohibir cuatro de cinco de insecticidas neonicotinoides por su efecto en las abejas, ahora está en revisión el último sustituto de estos productos, el clorpirifós. «España es un laboratorio de plagas, solo pedimos que no haya criterios políticos, sino científicos».

La lista con las veinte plagas agrícolas publicada por la Comisión incluye las siguentes: Agrilus anxius; Agrilus planipennis; Anastrepha ludens; Anoplophora chinensis; Anoplophora glabripennis; Anthonomus eugenii; Aromia bungii; Bactericera cockerelli; Bactrocera dorsalis; Bactrocera zonata; Bursaphelenchus xylophilus; Candidatus Liberibacter spp.; Conotrachelus nenuphar; Dendrolimus sibiricus; Phyllosticta citricarpa; Popillia japonica; Rhagoletis pomonella; Spodoptera frugiperda; Thaumatotibia leucotreta y Xylella fastidiosa.

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