La tendencia del agrocompostaje

Están surgiendo muchas iniciativas de agrocompostaje, la opción más eficiente desde el punto de vista energético, de nutrientes y de emisiones de gases de efecto invernadero. Y estas iniciativas están surgiendo ante la inminencia del 2020, que marca el final de un tiempo de la gestión de residuos en el que “casi todo ha valido”.

El agrocompostaje está perfectamente alineado con el concepto de economía circular y va a revolucionar la concepción de los ciclos de los diferentes materiales orgánico y técnico que empleamos en nuestras vidas.

En materia de orgánica el concepto de ciclos virtuosos, que implica baja tecnología, bajo consumo energético y circuitos locales, es clave para entender el papel de futuro que jugará el agrocompostaje.

El objetivo del agrocompostaje es reciclar desde el sector agrario los residuos de las actividades agrarias, pero también los orgánicos urbanos, eso sí, adecuadamente separados en origen.

La separación en origen es uno de los mayores retos junto con la adecuación normativa para estas pequeñas plantas de economía circular de la materia orgánica de modo territorializado y que fortalecen los sistemas alimentarios circulares y locales.

Desde hace años el agrocompostaje lleva expandiéndose en países como Francia, Austria, Alemania o Bélgica con notables resultados de coste, ambientales y de mejora y diversificación de renta de los agricultores.

Durante estos meses de verano del 2018 hemos puesto a funcionar un Grupo Operativo suprautonómico, liderado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica en que han participado cinco de las siete comunidades autónomas que estamos apostando por esta tendencia en España.

Referentes en España

En España se pueden mencionar como referentes los del municipio de Larrabetzu en el participan desde el 2014 más de 150 hogares: un sistema de recogida selectiva que realizan repartiéndose los días 3 agricultores locales, con el aporte de un gran restaurante de prestigio.

Madrid es otro de los municipios que primero comenzaron con esta línea de trabajo en 2016. Se inició con una pequeña experiencia piloto en 2016, y que ya ha alcanzado más de 200 t en este último año, implicando a dos huertas agrocompostadoras en el valle del Jarama.

Parece que todos los caminos del compostaje descentralizado se están congregando en torno al agrocompostaje como la forma más efectiva de hacer economía circular con la materia orgánica, porque fortalece la capacidad de producir y suministrar alimentos frescos y de temporada en los entornos de las ciudades.

En todos los casos uno de los principales problemas es el de las autorizaciones: se solicita casi lo mismo a una pequeña planta en huerta de 50 t/año que para una planta de 10.000 t año. Y no existe una normativa de tratamiento en clave de economía circular, adaptada al sector agrario.

Desde el Grupo Operativo de Madrid, que lleva ya casi un año de estudios y gestiones preliminares, se ha analizado las principales legislaciones que en esta materia existen por todo el mundo con el objetivo de plantear una propuesta de ley de compostaje descentralizado, en que están trabajando de modo coordinado por todo el Estado diferentes organizaciones.

La Comunidad Valenciana es otra de las comunidades que más ha desarrollado esta línea en los dos últimos años, con decenas de pequeñas plantas de tratamiento de residuos agrícolas, y algunas que están incorporando residuos urbanos, todo ello dentro de la estrategia autonómica de agricultura ecológica.

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Comentario

  1. Ruben Hranilovic Collado

    EL SURGIMIENTO de estos principios del reciclaje son bienvenidos y celebrados. Se deben alentar por parte de todas las organizaciones estatales y no estatales. SOLO PORQUE EN ELLO VA LA SALUD AMBIENTAL para las futuras generaciones. PARTE el alma ver las islas de plasticos y de cetaceos y demas asfixiados por haber ingerido residuos humanos.

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