La planta más difícil de cultivar en el mundo

Por mucho que han intentado imitarlo, el wasabi sigue siendo uno de esos complementos especialmente utilizado en la comida japonesa que no se ha igualado. Podemos encontrarlo en el supermercado, en los clásicos packs de sushi precocinado, pero has de saber que su sabor se diferencia muchísimo del original. De hecho estamos hablando de una de las plantas más difíciles de cultivar, por no decir la que más.

Para que os hagáis una idea de la delicadeza de la planta en sí, tan sólo el 5% de los restaurantes del mundo cuenta con wasabi procedente de la planta original, el resto proceden de rábano picante mezclado con colorante verde. La pasta, formato en el que suele consumirse, procede de una variante del rábano picante y de la que también se extraen condimentos como la mostaza. El problema para cultivar de manera excelente el wasabi proviene en los altos requisitos de la misma.

Una de las mecánicas principales para cultivar como se merece es disponer de agua, mucha agua. Pero no sólo eso, sino que además ésta debe estar en constante movimiento. A todo ello hay que sumar que el más ligero síntoma de humedad o una plantación mal realizada puede desembocar en la muerte de la planta, desaprovechando por completo el trabajo para obtener un tallo fresco del que extraer a posteriori la pasta.

Tal y como definen los japoneses, el verdadero sabor del wasabi es una mezcla inicial de picante para dejar después toques dulces. No hace falta decir que el wasabi que conocemos de restaurantes o tiendas suele focalizarse en ese excelso picor y sabor fuerte, pero que nada tiene que ver con el auténtico. Aunque existen decenas de granjas centradas en el crecimiento del wasabi, pocas son las que subsisten. Las que lo hacen, eso sí, cuentan con ingresos millonarios dada su alta demanda y por supuesto la delicadeza necesaria para cultivarla.

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