La inocuidad alimentaria: ¿derecho o privilegio?

La inocuidad alimentaria: ¿derecho o privilegio?

El acceso a una cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutritivos es un derecho humano básico y el éxito en la consecución de resultados relativos a la nutrición y la salud depende de que los alimentos sean seguros. Durante la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición, la FAO y la OMS celebrarán un acto paralelo que reunirá a un grupo multidisciplinario para deliberar sobre por qué la inocuidad alimentaria es un elemento fundamental de la seguridad alimentaria y nutricional en la Sala Roja (A-121 Int), el 19 de noviembre de 2014 desde las 13.00 a las 14.30.

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Desde el punto de vista conceptual, la seguridad alimentaria se basa en estos cuatro pilares: la estabilidad alimentaria, la disponibilidad y la utilización de los alimentos y el acceso a ellos. En este marco, la inocuidad de los alimentos, la seguridad alimentaria y la nutrición están inextricablemente relacionados, sin embargo, la importancia de la inocuidad alimentaria a menudo se pasa por alto.

En casos de inseguridad alimentaria se suele hacer hincapié en la disponibilidad de alimentos y el acceso a ellos sin tomar muy en cuenta la inocuidad. Incluso en los países en que impera la seguridad alimentaria, los recursos limitados se suelen desviar para garantizar la inocuidad de los productos alimenticios exportados a expensas de los alimentos que se venden en el mercado nacional.

Cuando un alimento no es inocuo, las personas que ya son vulnerables y están aquejadas de inseguridad alimentaria están expuestas a peligros químicos, biológicos o de otra índole que pueden suponer graves riesgos para la salud agudos y crónicos. Aproximadamente, dos millones de personas mueren al año de enfermedades diarreicas causadas por alimentos y aguas contaminados, la mayoría de ellas menores. Además, numerosos niños en los países en desarrollo están crónicamente expuestos a través de sus dietas a las aflatoxinas, que no sólo son cancerígenas, sino que es cada vez más evidente que pueden contribuir a retrasar el crecimiento. Éste y otros problemas relacionados con la inocuidad de los alimentos empeoran la salud y el bienestar nutricional.

Asimismo, más allá de los efectos directos en la salud, los alimentos que no son inocuos pueden causar costos sociales y económicos importantes derivados de la pérdida de ingresos y de empleo y el reducido acceso a los mercados, lo cual tiene repercusiones negativas en la seguridad alimentaria y nutricional.

Si bien los desafíos que plantea hoy en día la inocuidad alimentaria son considerables, necesitamos también tener en cuenta el contexto mundial que está cambiando con rapidez, con una demanda de alimentos en aumento, la evolución de los sistemas alimentarios y agrícolas, el movimiento mundial y el comercio de alimentos, así como las nuevas tecnologías utilizadas en la producción de alimentos. Asegurar la inocuidad de los alimentos en este contexto cambiante, requerirá el mayor grado de compromiso a fin de fortalecer los sistemas nacionales de control de los alimentos y la aplicación de prácticas preventivas en la cadena alimentaria.

FUENTE: fao.org

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