La expansión de la tierra agrícola reduce la absorción de dióxido de carbono

El cambio climático está estrechamente relacionado con el aumento de CO2 en la atmósfera. Durante la fotosíntesis, las plantas absorben algunas de las emisiones industriales de CO2 de la atmósfera, por lo que contribuyen significativamente a la protección del clima. “El aumento de CO2 en la atmósfera es actualmente más bajo de lo esperado por las emisiones antropogénicas”, dice el profesor Almut Arneth del Instituto de Meteorología e Investigación del Clima – Investigación Ambiental Atmosférica (IMK-IFU) en el KIT Campus Alpin en Garmisch-Partenkirchen. De 20 a 25 por ciento del CO2 liberado por los seres humanos a la atmósfera está siendo absorbido por las plantas. “Este efecto frena el cambio climático, sin él el calentamiento global ya habría progresado más”, dice el científico. “La pregunta es si se mantendrá así en las próximas décadas”.

Un grupo de investigación dirigido por Arneth y el Dr. Benjamin Quesada en IMK-IFU ha tratado el impacto de los cambios en el uso de la tierra en la concentración esperada de dióxido de carbono, en otras palabras, proyección de CO2 en la atmósfera de la Tierra. Su estudio titulado “Potente contribución del futuro cambio antropogénico del suelo y la cubierta terrestre al ciclo del carbono terrestre”, publicado en Environmental Research Letters, muestra que los cambios en el uso de la tierra tienen un impacto significativo en la futura absorción de CO2 de la atmósfera.

Si se talan los bosques a favor de la tierra cultivable y las tierras de pasto, se reduce la capacidad de las plantas y el suelo para absorber CO2. “La madera en un bosque puede almacenar más CO2 que el maíz, por ejemplo”, explica Arneth, quien en su investigación se ocupa de la interacción entre la atmósfera, las plantas y el suelo. Si la deforestación continuara, incluso se podría esperar que gran parte de los trópicos cambie de una cuenca de CO2, que absorbe más CO2 del que libera, a una fuente de CO2.

Los investigadores de KIT resumieron los resultados de cinco modelos climáticos comunes y analizaron siete variables para 25 regiones mundiales para comprender mejor hasta qué punto los diferentes cambios en el uso de la tierra tienen un impacto en el almacenamiento de CO2 en la vegetación y, como resultado, la concentración en la atmósfera. Los escenarios difieren, por ejemplo, en cuanto área de hojas hay en relación con el área del suelo, cuánto crecen las plantas relevantes, y cuánto tiempo una planta crece antes de que muera y libera CO2 a la atmósfera. Todos los modelos fueron alimentados con las mismas suposiciones para limitar las incertidumbres relacionadas con el modelo a través del resumen y el análisis sistemático detallado de los resultados. Esto hace que el estudio sea más significativo que las investigaciones previas que se basaron solo en modelos individuales. “Hemos demostrado lo importante que es incluir la expansión de las tierras agrícolas en las proyecciones climáticas y adaptar los modelos, aún hay mucho margen de mejora”, dice el investigador ambiental. “Este estudio confirma lo importante que es trabajar para garantizar que la deforestación en los trópicos y en todo el mundo se reduzca o se detenga”, dice Arneth.

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