La diversa agricultura de montaña

La diversa agricultura de montaña

El proyecto ‘Sobrarbe agrodiverso y sostenible’ ha captado la atención de varios agricultores que están apostando por la manzana y la patata.

En muchas zonas de media montaña, la producción agrícola se limita a los forrajes y cereales que luego sirven para alimentar el ganado, a pesar de que antiguamente existían en esas zonas producciones familiares dedicadas a otros cultivos frutales y hortícolas de gran calidad, debido a la altura a la que se plantaban, que va desde los 600 a los 1.100 metros.

Conscientes de la importancia de diversificar, ampliar y rentabilizar la producción agrícola de la zona, hace un tiempo, en la comarca de Sobrarbe echó a andar el grupo de cooperación ‘Sobrarbe agrodiverso y sostenible’, que materializó esta iniciativa con la puesta en marcha de 1,2 hectáreas de nuevas plantaciones (sobre todo manzanas), dos de patatas y media hectárea de judías, gracias al interés mostrado por 15 agricultores-ganaderos de la zona.

Un proyecto impulsado por la Sociedad Cooperativa Agropecuaria de Sobrarbe (SCLAS), el Centro de Estudios Rurales y Agronómicos Internacional (Cerai), y la asociación ‘Un paso atrás’, que pretendían captar la atención de estos productores y hacerles ver que es posible apostar por otras producciones.

Aunque el proyecto ya ha concluido, lo más destacable de todo es que hay varios agricultores que han decidido continuar con estas plantaciones, con el fin de sacar rendimiento a sus cultivos, sobre todo en el caso de la patata y la manzana.

“A fecha de hoy, el producto que más ha convencido ha sido la patata, que este año ha tenido continuación de la mano de particulares que han apostado por este tubérculo y han conseguido una producción rentable que están comercializando por la zona”, explica Juan Laborda, técnico de Agroecología en Cerai Aragón.

En el caso de la patata, las pruebas realizadas han servido para comprobar que antiguamente se podía plantar en fechas variables, porque el clima era más frío, pero que ahora es necesario hacerlo antes y ajustar mejor los ciclos de cultivo, como se hace en el llano. “Una de las conclusiones de este estudio es que el cambio climático podría hacer perder a la montaña aragonesa las cualidades que aportan calidad extra a estos cultivos. Es necesario prevenir esta situación adaptando las fechas de siembra y eligiendo variedades más adaptadas a estas alteraciones”, matiza Laborda.

Paso a paso

El cultivo de la manzana también está teniendo aceptación entre los productores de la zona, que han apostado por nuevas plantaciones que ya han dado sus primeros frutos en las poblaciones de Boltaña y Aínsa.

En el caso de esta fruta, la investigación realizada dentro del proyecto permitió demostrar, tras analizar su genoma, que 25 de las 30 variedades prospectadas eran autóctonas de Sobrarbe y no estaban descritas todavía.

“Estos primeros frutos, tanto en el caso de la patata como de la manzana, van calando entre los productores de la zona que, al ver los resultados que se están obteniendo en las plantaciones ya en marcha, es posible que se animen a cultivar ellos en próximas campañas. El proceso es lento, pero la realidad es que estamos viendo receptividad y la gente se está dando cuenta de que se puede diversificar la producción de la zona y apostar por nuevos cultivos”, concluye Laborda.

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